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La ultraderecha se presenta en 52 municipios catalanes

La incorporación de Plataforma por Cataluña a Vox abre fisuras en el partido

El diputado electo de Vox para Barcelona, Ignacio Garriga, en el Congreso de los Diputados.
El diputado electo de Vox para Barcelona, Ignacio Garriga, en el Congreso de los Diputados. EFE

Encabezados por Vox, una amalgama de partidos de extrema derecha se presentan en un total de 52 municipios catalanes en las elecciones del próximo domingo. La mayor pugna se libra en el entorno de la ciudad de Barcelona, termómetro para medir el alcance de Vox en Cataluña, donde logró un 3,5% de votos en las generales del 28 de abril, muy por debajo de sus apoyos en buena parte de España.

2011 es un espejo para la extrema derecha. Plataforma per Catalunya (PxC) se presentó en un centenar de localidades catalanas y sacó 67 concejales en 39 de ellas. El partido xenófobo, sin embargo, se desinfló cuatro años después —retuvo solo ocho concejales en cinco ciudades— y el pasado febrero se disolvió e integró en Vox.

Ahora la derecha ultra —representada por cinco grupos— se presenta en la mitad de municipios que hace ocho años. Todos demonizan la inmigración pero tienen posiciones antagónicas en el debate Cataluña-España. Y, según las encuestas, no les será fácil conseguir representación.

Vox se presenta en 45 municipios, 29 de ellos en la provincia de Barcelona y con una decena de exmiembros de PxC en sus listas. Ignacio Garriga, que logró el único diputado de Vox el 28-A en Cataluña, es el candidato por Barcelona. Promete más seguridad y menos impuestos bajo una retórica incendiaria: la ciudad es un “vertedero donde campan a sus anchas carteristas, violadores narcotraficantes y peligrosos salafista”.

Som Identitaris, la formación de Josep Anglada, el fundador y líder de PxC hasta su expulsión en 2014, se postula en cinco municipios. Pero la junta electoral vetó el pasado lunes a Anglada presentarse en Vic —su feudo y donde es concejal— tras ratificarse una pena de dos años de prisión y dos de inhabilitación por amenazas.

Mònica Lora, que era secretaria general de PxC hasta febrero, ha pasado de ser candidata por ese partido en Mataró a serlo de Vox. Niega haber mutado su discurso, centrado en la seguridad. “Son épocas y tiempos distintos. Plataforma per Catalunya llegó hasta cierto punto que fue útil”, dice por teléfono. Y minimiza las tensiones por la fusión entre los dos partidos: “He intentado contar absolutamente con todo el mundo”.

José María Pérez, su predecesor como coordinador de Vox en el Maresme, se ha mostrado crítico con Lora. En L’Hospitalet de Llobregat, el líder de Vox desde 2017 era Daniel Clemente, que antes lo había sido de PxC, pero el 7 de mayo presentó su dimisión tras no ser cabeza de lista. En una carta, calificó de “cáncer de Vox” a Jorge Buxadé, su candidato a las elecciones europeas y miembro del comité nacional, por apartar a líderes locales tras la fusión con Plataforma.

En los comicios de abril, Vox amenazó al PP pero fueron escasos los municipios catalanes donde superó el 5% de votos que permite entrar en un consistorio. En el entorno de Barcelona, Sant Adrià del Besòs (5,23%) fue uno de ellos. Xavier Rius, un experto en ultraderecha, cree que las generales demuestran “equivocado” el discurso “muy españolista y anticatalán” del partido, que ha castellanizado topónimos y pide acabar con la autonomía y TV3. Según el CIS, Vox iba a lograr dos diputados más por Barcelona. Obtuvo un 3,4% de votos en la ciudad, sobre todo en barrios adinerados.

De la órbita de PxC, ha surgido Som Catalans, que defiende tesis independentistas pero es contrario a la inmigración. Se presenta en cuatro localidades. En Ripoll compite contra otra formación secesionista ultra, Front Nacional de Catalunya, que nació en los años cuarenta como antifranquista pero ahora critica la inmigración en el municipio donde se criaron los terroristas, de origen árabe, responsables de los atentados de 2017 en Barcelona y Cambrils. Cierra la lista de partidos de extrema derecha, la candidatura de la Falange en Barcelona.

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