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Menores migrantes en Cataluña: el 18% delinque y son muy reincidentes

Los datos analizados por Mossos desvelan una media de 3,9 delitos por persona

Un grupo de MENA pasa la noche en la comisaría de Ciutat Vella.
Un grupo de MENA pasa la noche en la comisaría de Ciutat Vella.

Un 18% de los menores migrantes no acompañados que llegaron a Cataluña en los últimos tres años —los conocidos como Menores Extranjeros No Acompañados (MENA)— han delinquido. Así se desprende del análisis de los 5.622 jóvenes que obligatoriamente se introducen en las bases de datos de Mossos al entrar en el circuito de protección. Las cifras incluyen a aquellos menores que desde su llegada han cumplido ya la mayoría de edad. Un 12% cometen delitos graves, como hurtos y robos con violencia, y el 6% restante son investigados por cuestiones menos graves, como daños o robos de menos de 400 euros.

Los datos tienen una lectura positiva: a pesar del estigma que persigue a estos jóvenes, el 82% no comete ningún delito, y sigue los caminos que ofrece la administración para intentar integrarse en la sociedad. Pero el fenómeno, sobre todo en el centro de la ciudad de Barcelona, ha desbordado a todos los actores implicados. Fuentes policiales les atribuyen buena parte de los hurtos y robos en Ciutat Vella que han disparado las estadísticas en la ciudad (2018 cerró con un 17% más de criminalidad). La reincidencia es muy elevada, con 3,9 delitos de media por persona (teniendo en cuenta detenciones y denuncias).

Para intentar atajarlo, los Mossos han creado un dispositivo específico, bautizado como Poliédrico. El objetivo es conocer las lógicas de los menores renuentes a formar parte del circuito de protección y que malviven en la ciudad y prevenir su degeneración. La principal preocupación de los Mossos son los mayores de edad que delinquen y que funcionan como una red de apoyo para los menores. “Se aprovechan de ellos y ejercen un mal modelo a seguir”, lamentan fuentes policiales. “Les reciben, les asesoran, les dicen cuándo les pueden detener, a qué centros ir para entrar y salir, en qué sitios robar, cómo...”, explican.

Los datos desmenuzados muestran que de las 5.622 personas llegadas en los últimos tres años, 686 han sido detenidas 1.939 veces por delitos graves. En el caso de los leves, 735 personas han sido denunciadas 2.528 veces (la cifra incluye sanciones administrativas por consumo de drogas). La policía catalana detecta una evolución negativa: algunos hurtos, que es el delito que más cometen, están degenerando en robos violentos.

Los Mossos han delimitado una decena de lugares donde duermen al aire libre, y acotado su principal lugar de reunión, que es el centro de la ciudad. Se refieren a “tribus” que actúan en grupos que van de 4 a 15 personas, y suele haber una combinación de mayores y menores de edad. Toda la información que recopilan la comparten con la Generalitat, a través de la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAiA), y con la Fiscalía.

Según datos de la Generalitat, 43 menores migrantes viven en las calles de Barcelona. La policía catalana asegura que es un número poco estable, que cambia a diario. Los agentes están elaborando un ranking de los jóvenes más problemáticos, con una elevada dificultad para integrarse en el sistema. También ha detectado problemas entre ellos y peleas, pero no “grupos con sentimientos de pertenencia y rivalidad por el espacio público”, aclaran, sin descartar que eso pueda acabar sucediendo. Tampoco han descubierto casos de radicalización religiosa. “Van a la mezquita a cargar el móvil”, ponen como ejemplo de unos jóvenes que “no están interesados en el Corán”.

La policía catalana presentó los datos sobre los menores migrantes en la última junta de seguridad celebrada con el Ayuntamiento de Barcelona, el pasado 17 de abril. La sesión tenía un punto específico para tratar el problema de estos jóvenes. Invitaron a la Generalitat —a través de la DGAiA— que no asistió. Tampoco lo hizo el consejero del Interior, Miquel Buch, aunque sí acudió el director de la policía catalana.

Los episodios violentos protagonizados por menas o exmenas son recurrentes en Barcelona. El jueves, una pelea entre ellos acabó con uno operado de urgencia por una cuchillada y otro detenido. La situación preocupa a los Mossos, que al día atienden en sus comisarías a unos 13 menores.

Atención a la evolución de los delitos sexuales

El 97% de los menores migrantes no acompañados que han llegado a Cataluña en los últimos tres años son hombres. Tienen entre 12 y 18 años, aunque en algún caso han identificado a niños de 8 años en las calles de Barcelona. La policía catalana teme especialmente los casos en los que los jóvenes no se relacionan con mujeres de su edad y que eso pueda degenerar en delitos sexuales. Los datos muestran 25 detenciones relacionadas con delitos sexuales en tres años. Uno de los menores fue arrestado a finales del año pasado acusado de seis violaciones a mujeres de entre 40 y 78 años. La Fiscalía ordenó su ingreso en un centro de internamiento cerrado. Entonces los agentes destacaron la elevada violencia con la que actuaba el joven, de 17 años.

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