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Desconvocada la huelga de limpieza en el Hospital Clínico

Los trabajadores han aceptado la propuesta de la concesionaria del servicio tras cuatro días de movilizaciones

Bolsas de basura se apilan este jueves en un cuarto de residuos en el Hospital Clínico San Carlos.
Bolsas de basura se apilan este jueves en un cuarto de residuos en el Hospital Clínico San Carlos.

El personal de limpieza Hospital Clínico San Carlos desconvocó a última hora de la noche de este jueves la huelga que se ha desarrollado durante los últimos cuatro días y que ha llenado de suciedad pasillos, baños y zonas comunes. “Hemos conseguido 11 contrataciones que nos faltaban en plantilla y un calendrio de negociaciones para que se cumpla el convenio”, explicó [Ángela Toribio, delegada de UGT y presidenta del comité de empresa. Los trabajadores votaron en asamblea aceptar el preacuerdo con la concesionaria del servicio, Garbialdi.

“Hemos conseguido contrataciones de fijeza que nos faltaban en plantilla. Con eso volvemos a alcanzar los 278 empleados. Y se va a hacer un calendario de negociación para que de aquí a septiembre se vayan cubriendo las bajas y se negocie el 25% del salario que dejamos de percibir cuando estamos de baja”, añadió la presidenta del comité.

Papeleras llenas por la huelga de limpieza.
Papeleras llenas por la huelga de limpieza.

Tras cuatro días de huelga, el centro sanitario está lejos de mostrar su mejor cara. “Se están respetando los servicios mínimos y las zonas críticas están bastante bien, pero es verdad que hay muchos residuos que no se sacan”, señala Ana Iglesias, secretaria del comité de empresa y delegada del sindicato CC OO. Un paseo por las instalaciones lo confirma. “La basura llega hasta el techo, haz algo”, dice una enfermera a un hombre en bata blanca junto a un cuarto de residuos. El hombre se dirige a dos trabajadores del servicio de limpieza, vestidos de verde, y les pide que saquen bolsas de basura del cuarto. Al abrir la puerta, una de las bolsas le cae en la cabeza a uno de los trabajadores, pero la alcanza a coger a tiempo y logra evitar que toda la basura termine desperdigada por el suelo.

A la entrada de la sala de espera de Urgencias el suelo se pega a los pies y hay manchas de café sin limpiar. A los cubos de basura no les caben mas botellas de plástico, ni bolsas de patatas. “Esto está muy sucio”, le dice una limpiadora a otra mientras saca bolsas de basura de un almacén que custodian dos guardias de seguridad. “Hay 14 cuartos de retirada de residuos y todos están igual de llenos”, dice Eusebio Espinosa, trabajador del servicio de limpieza. “Nos están custodiando la basura”, dice este hombre, que lleva 41 años trabajando en el hospital. Una paciente le pregunta a una señora de limpieza dónde queda el baño. “Está ahí, pero no le aconsejo que entre”, responde la trabajadora. “Esto en vez de un hospital parece un bar”, dice la mujer al entrar y ver las pisadas negras en el suelo. En las habitaciones el ambiente es distinto: los pasillos no tienen papeles, pero sí una cierta suciedad.

“Las habitaciones deberían estar impecables, porque los pacientes están enfermos y se pueden contaminar”, dice Espinosa. “Esto está muy mal, debería darles vergüenza, esto es un hospital y aquí la gente está enferma”, dice indignado Kan, que espera su turno para visitar a un familiar. Toribio, presidenta del comité de empresa, lo niega: “A los sanitarios no les está afectando. En las habitaciones y zonas críticas se están respetando los servicios mínimos. Hay usuarios que se quejan de la suciedad en la entrada, pero es una reivindicación por el bien común”. La concesionaria del servicio, Garbialdi, no hace declaraciones a los medios.

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