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La Via Laietana perderá tráfico para ensanchar aceras y tener carril bici

El proyecto de reforma prevé eliminar los coches de paso y dejar solo dos viales de bajada y uno de subida

Imagen virtual de uno de los trazados de la futura Via Laietana.
Imagen virtual de uno de los trazados de la futura Via Laietana.

La Via Laietana es, probablemente, la calle más antipática de transitar de Barcelona, pero también una de las que tiene una solución más compleja si se trata de sacar coches, porque es la vía natural para cruzar la tupida trama de Ciutat Vella en dirección hacia el mar. Finalmente, tras un proceso participativo que se ha alargado casi todo el mandato, el gobierno de la alcaldesa Ada Colau tiene sobre la mesa dos dibujos para elegir la reforma definitiva, cuyas obras no arrancarán hasta finales de 2020.

En los dos casos se ensanchan las aceras, se eliminan dos carriles de tráfico y se destina espacio a carril bici. De bajada, se elimina un carril de circulación y se dejan dos: uno para taxis y autobuses y otro para coches. De subida, la circulación se limita a un carril que deberán compartir taxis, buses y el tráfico estrictamente local (los vecinos). El tráfico que se elimina tendrá que optar por utilizar la avenida de Lluís Companys, la calle de Marina o, si va por la ronda Litoral, elegir otra entrada o salida.

Es importante recordar que la calle de Jonqueres se peatonalizará, de forma que el trazado será el mismo en toda la Vía Laietana y los coches llegarán sin girar hasta la plaza de Urquinaona. Lo único que diferencia los dos dibujos es el ancho de las aceras (ahora miden dos metros y medio) y la ubicación de los carriles bici. En uno de ellos, las aceras crecen hasta 3,7 metros y los carriles bici van en calzada, segregados del tráfico y pegados a las aceras. En el otro dibujo las aceras son todavía más anchas (4,15 metros), el carril bici de subida va pegado a la acera y de bajada comparte espacio con los coches, con una velocidad limitada a 30 kilómetros por hora.

La Via Laietana perderá tráfico para ensanchar aceras y tener carril bici

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, y la concejal de Ciutat Vella, Gala Pin, han explicado este martes que la Comisión de Seguimiento de la Via Laietana (en la que participan asociaciones de vecinos, comerciantes, las escuelas y entidades) decidirán antes de las elecciones el trazado definitivo. Para decidir, contarán con un estudio de movilidad que se está realizando y que pretende cuantificar cuántos coches bajan por Via Laietana para por necesidad, porque tienen como destino algún punto de Ciutat Vella; y cuánto tráfico es de paso. "La reforma de la Via Laietana nunca se había tomado tan en serio, hemos conseguido tener a interlocutores muy diversos", ha destacado Pin.

Los Comerciantes, contrarios al carril bici

Los comerciantes siempre se han mostrado reacios a retirar coches de la Via Laietana. La Asociación de Vecinos y Comerciantes, presentó en julio pasado una propuesta, avalada por la Universidad Politécnica, en la que defendía dos carriles por sentido. La entidad sí defiende el tráfico de paso por la avenida. “La Via Laietana debe seguir siendo un eje de conexión montaña-mar, aunque se debe reducir la velocidad”, opinaba ayer el presidente de la entidad, David González. La entidad es crítica con la propuesta presentada este martes: “Incorpora la ideología del gobierno”, lamentó González, que asegura que el trazado que presentaron en verano no se incorporó al proceso participativo, de forma que el resto de entidades no la pudieron contemplar.

La principal crítica de la Asociación es que se otorga espacio propio a la bicicleta, de manera que las aceras se amplían, pero ceden centímetros a los pedales. “Se ha primado la bici por encima del tamaño de la acera, los carriles segregados impiden que pase todo lo que tiene que pasar”, lamenta González, que se pregunta dónde podrán parar los autobuses, los taxis o los repartidores si tocando a la acera hay el carril bici. En su propuesta, las bicis compartían espacio con los coches. Los comerciantes también exigen que se asegure el acceso a los aparcamientos públicos y privados que hay en la calle y que las obras no coincidan con las de la Rambla. En ambos casos, las obras no serán antes de finales de 2020.

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