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“La gente sabe qué compra cuando se acerca a un mantero”

El senegalés Serigne Mbaye, que llegó en patera a España en 2006, se queja de la criminalización del colectivo y pide a las instituciones mayor implicación para integrarlos

Serigne Mbaye, portavoz de la asociación de manteros y lateros de Madrid, en los aledaños de la estación de Atocha.
Serigne Mbaye, portavoz de la asociación de manteros y lateros de Madrid, en los aledaños de la estación de Atocha.

Cientos de canoas varadas en la orilla convierten a Kayar en uno de los lugares más coloridos del planeta. La pesca es la principal actividad económica de este pequeño pueblo del norte de Senegal donde nació Serigne Mbaye (43 años). La disminución de los recursos le llevó a plegar las redes y desafiar al mar en 2006. Durante aquella semana de travesía en patera fraguó amistad con Mame Mbaye, otro senegalés que huía de la miseria y que murió el año pasado de un paro cardiaco en Madrid tras una persecución policial. Ambos comenzaron juntos como manteros. Serigne dejó de vender en las calles al tercer año. Entonces ya era portavoz de la Asociación de manteros y lateros, un cargo que mantiene para defender a “un colectivo que los políticos utilizan como arma arrojadiza”.

¿Madrid es una ciudad racista?

Hay de todo. A los manteros se nos ha criminalizado siempre. La culpa es de la Ley de Extranjería, que no deja otra alternativa que la manta.

¿Por qué es un problema la ley?

Ha cerrado las fronteras. La ley te condena a que no puedas hacer nada en tres años, pero en algunos casos llevan 20 en España y no consiguen los papeles.

¿Cuánto gana un mantero?

No se puede estimar. Un día lo pierde todo y otro gana cinco, 10 o 30 euros. Son más los días que no se vende nada. Si la policía te quita el género es un mes fastidiado y tienes que pedir prestado para empezar de nuevo.

¿Y de qué viven?

Sobreviven, pero no viven. Con la manta no se consigue vivir con dignidad. Eso nos lleva a vivir juntos, en zonas más baratas. Nos organizamos para mantener una casa, pero no estamos apilados como dicen.

¿Por qué es necesaria una asociación?

Para atender y defender a los manteros, que están obligados a hacer ese trabajo y requieren apoyo. También hablamos de las cosas que pueden cambiar nuestro futuro.

Los comerciantes les acusan de perjudicarlos…

Para ellos somos un gran problema. Evalúan sus pérdidas y nos culpan. La gente sabe qué compra cuando se acerca a un mantero. No somos su competencia. Quienes compiten con ellos son los grandes almacenes, que además tienen libertad de horarios.

¿Dónde adquieren los productos?

La policía sabe perfectamente donde compramos. Son tiendas legales. Puedes comprar lo que quieras en Cobo Calleja (un polígono industrial situado en Fuenlabrada).

¿Existen mafias?

Nadie te dice que salgas a vender. La mayoría de los manteros son senegaleses. Si alguien habla tu idioma y te acoge al llegar, coges la manta para ayudarle. No nos gusta vivir gratis.

¿Se sienten perseguidos?

Hay una cruzada contra nosotros. Venimos de una cultura en la que robar es una vergüenza. Sabemos que lo que hacemos es ilegal, pero de algo tenemos que vivir.

¿La venta ambulante provoca inseguridad?

Quien causa la inseguridad es la policía cuando nos persigue. El mantero solo tiene su manta para sobrevivir y no puede perderla. Deben buscar otra manera de actuar que no ponga en riesgo a los viandantes.

En marzo de 2018 murió un mantero en Lavapiés…

Manuela Carmena nos recibió, pero aún niega que existiera persecución policial. Queremos que lo reconozca, aunque luego Mame muriera de otra cosa.

La oposición acusa a Carmena de “tolerar” el colectivo…

Es una guerra política entre los partidos, la policía municipal y la alcaldesa. Al final pagamos los más débiles. Los agentes son más violentos ahora, no sabemos si es por esa guerra. Carmena dijo que no quería vernos en la calle. Es como los alcaldes anteriores. No ha cambiado nada.

¿Se debería legalizar el top manta?

Estamos dispuestos a pagar impuestos, pero no depende de nosotros.

¿Han tratado de cambiar las cosas?

Hemos hablado con el Ayuntamiento, pero nunca encontramos soluciones. Todo son propuestas que se quedan en nada. Solo les gusta salir en la foto para demostrar que están muy preocupados.

¿Qué propuestas?

Vender productos legales en sitios autorizados pagando un canon. Pero nos dicen que sin papeles es muy difícil. Necesitamos políticas inclusivas. No existen y es imposible integrarse.

¿Deberían implicarse más las instituciones?

Hay mucho mito en torno al mantero. Se nos considera analfabetos y creen que hemos venido a delinquir. Se equivocan. Hay mucha gente con oficio y con estudios universitarios que huye de la miseria. La formación es básica. Nadie quiere estar con la manta.

¿Le preocupa el auge de la ultraderecha?

Me preocupa, pero no me da miedo. Me da más rabia para luchar. Es gente de mente cerrada que no solo va contra los inmigrantes, también contra los homosexuales y las mujeres. Si llegan al Gobierno van a endurecer las leyes, pero todo cae. España también es de quienes llegamos de fuera y vivimos aquí.

Emprendedor gastronómico

Serigne Mbaye lleva casi 13 años en Madrid y está plenamente integrado en la ciudad. La mayoría de sus amigos son españoles, algo que genera bromas entre sus colegas senegaleses. “Cuando tengas tiempo para nosotros nos avisas”, le exhortan mientras le saludan afectuosamente en las calles en las que tratan de ganarse la vida. Serigne se alejó de ellas en 2009 y hace dos años y medio que abrió junto a varios socios —todos españoles— un restaurante vegetariano: El fogón verde.

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