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Los pisos prefabricados de Colau encallan por la burocracia

Solo uno de los tres edificios de viviendas temporales en contenedores estará listo este año

Solar de Glòries donde se constuirán 40 viviendas modulares. Al fondo, los contenedores de la exposición de pisos piloto.
Solar de Glòries donde se constuirán 40 viviendas modulares. Al fondo, los contenedores de la exposición de pisos piloto.

En febrero del año pasado, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, anunció un proyecto que fue un bombazo: la construcción, antes del fin de 2018, de tres edificios prefabricados de alquileres sociales, hechos con contenedores. Una fórmula para agilizar la construcción de vivienda social en una ciudad que ha asumido la expresión “emergencia habitacional”. En junio, el calendario de fin de obras se retrasó a 2019, sin mayor precisión. Nueve meses después, los trabajos no han comenzado. El consistorio esgrime problemas con el concurso de dos de los edificios y asegura que el más pequeño, de 12 pisos, estará listo este año.

El proyecto de los llamados APROP (Alojamientos de Proximidad Provisionales) comenzará en tres distritos, pero tiene ambición de expandirse por toda la ciudad. Lo explicaron, en su día, la alcaldesa; la teniente de alcalde de Derechos Sociales, Laia Ortiz; y el concejal de Vivienda, Josep Maria Montaner.

Los tres subrayaron la necesidad de sumar cuanto antes pisos al parque público; la rapidez de construcción los APROP —no hablan de pisos, sino de alojamiento—, nueve meses; el hecho de que se pueden construir en solares destinados a equipamiento; y que su vida es temporal, pensada para desmontarlos y cambiarlos de ubicación cuando haya solares a punto para construir con ladrillos.

La propuesta, con todo, no se libró de la lectura de quien vio en los pisos prefabricados una fórmula para poder estrenar viviendas a final de mandato, visto el ritmo más lento de las 72 promociones Colau presume de tener en marcha.

Las primeras tres ubicaciones elegidas para los APROP fueron Glòries (40 pisos en el distrito de Sant Martí), Gòtic Sud (12 pisos, Ciutat Vella) y Can Batlló (otros 40, Sants-Montjuïc). En total, 92 alojamientos para una o dos personas. Construcciones prefabricadas, empleando contenedores. Y una inversión global de 5,3 millones de euros.

Ha pasado un año y en ninguno de los tres solares hay rastro de obras, ni siquiera algo que pueda insinuar que se prepara para la construcción. Solo el solar de Glòries, en la esquina entre las calles de Bolívia y Badajoz, hay una pista: y es que en una esquina se guardan bajo una lona azul los contenedores que sirvieron para la exposición sobre los APROP que estuvo en verano pasado montada al lado del Museo del Diseño y que luego se ha podido ver en otros barrios.

Sobre el retraso, el Ayuntamiento responde que pese a tratarse de un proyecto pionero en Barcelona y a un trabajo novedoso a nivel técnico, jurídico y administrativo, los tres edificios anunciados se licitaron en un contrato por 6,96 millones de euros. La presentación de ofertas finalizó en septiembre pasado. Aunque en Barcelona y Cataluña hay poca tradición de construcción de vivienda modular —y menos edificios tan grandes hechos con contenedores— se presentaron ofertas para los tres lotes.

El problema, relatan las mismas fuentes, llegó en el periodo de entrega de las garantías por parte de los adjudicatarios. “Solo en el caso de Ciutat Vella la empresa cumplía con todos los requisitos técnicos y económicos necesarios. En los otros dos casos, la empresa que se había propuesto como adjudicataria no presentó estas garantías”, dicen y apuntan que el consistorio les ha abierto un expediente sancionador.

El resultado es que habrá que volver a sacar a concurso los proyectos de Sant Martí y de Sants - Montjuïc, los más grandes, de 40 alojamientos cada uno. El único edificio APROP que ya está en proceso ejecutivo es el de Ciutat Vella, de 12 pisos en el barrio del Gòtic Sud: “Su instalación se hará durante 2019, para que las primeras personas entren a vivir este mismo año”.

El Ayuntamiento confía en que con la experiencia del primer proyecto “la maquinaria municipal estará suficientemente engrasada para instalar los otros en un plazo más rápido”. El consistorio insiste en que, pese al retraso, el calendario de construcción es mucho más rápido que el de un edificio tradicional y mantienen su promesa de extender edificios APROP por toda la ciudad.

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