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Los militantes de la Crida deciden presentarse al 28-A y redoblan la presión al PDeCAT

Solo el 21% del censo participa en la votación que ha validado concurrir a los comicios generales

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en la fundación de la Crida.
El presidente de la Generalitat, Quim Torra, en la fundación de la Crida.

Los militantes de la Crida Nacional per la República, el partido impulsado por el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, decidieron este martes que la formación concurra a las elecciones generales y que lo haga buscando una candidatura unitaria con otros partidos independentistas y soberanistas. La decisión de los militantes, que tiene que ratificar la dirección del partido, surge de una votación que empezó el viernes pasado. Con esta decisión, el partido de Puigdemont redobla la presión al PDeCAT para que lo incluya en las listas para las elecciones del 28 de abril, que los neoconvergentes negocian con los independientes de Junts per Catalunya. A la consulta de la Crida ha participado el 21 % de los 56.000 militantes que estaban llamados a votar.

La Crida nació a principios de este año como un movimiento que aseguraba que no concurriría en las elecciones y que no competiría con los demás partidos políticos. Pero el adelanto de las generales para el 28 de abril aceleró los movimientos de esta formación para tener un papel en la candidatura que construye el espacio que dejó la antigua Convergència.

El resultado es un aviso al PDeCAT para que lo tenga incluya en la elaboración de las listas. El partido que preside David Bonvehí cuenta con la financiación, la estructura y el despliegue en el territorio de los que carece la Crida. Pero Bonvehí ha intensificado en la última semana los contactos con el espacio de Junts per Catalunya y con el propio Puigdemont para cuadrar una lista conjunta. El PDeCAT puso en marcha su proceso interno para las primarias, en el que de momento han salido elegidos políticos considerados del sector pragmático como Carles Campuzano o Marta Pascal. El propio Campuzano se postuló para ser el cabeza de lista, puesto al que solo renunciaría si uno de los políticos presos lo pide.

Mientras se escogían los representantes del PDeCAT, la formación de Puigdemont también se ha hecho valer con su consulta a los militantes. La Crida pidió, "en un momento trascendental para Cataluña", que respondiesen a dos preguntas sobre su papel en el próximo ciclo electoral. Primero, si creían que la Crida tiene que promover una candidatura unitaria con otros partidos independentistas y soberanistas. Segundo, si en el caso de que los otros partidos quieran, la Crida debe concurrir a las generales. "No podemos quedarnos al margen", afirmaban los responsables de la formación.

El resultado ha sido que ha ganado el en las dos cuestiones, con un 97 % y un 91 % respectivamente. La bajada de este porcentaje se entiende por el sector crítico en la Crida que no quiere concurrir junto con PDeCAT. En sus documentos fundacionales, de hecho, la Crida defiende la desobediencia y el mandato del 1 de octubre, proyecto político que podría chocar con los sectores más pragmáticos de los neoconvergentes. 

Una vez aclarada la fórmula con la que La Crida espera acudir a las elecciones y a la espera de que el PDeCAT la acepte, la formación del expresidente Carles Puigdemont tiene ya a punto una lista de candidatos para las cuatro circunscripciones catalanas. El objetivo del expresident es que los diputados en el Congreso de La Crida y el PDeCAT sean fieles a las tesis que dicta desde Waterloo. Para ello Puigdemont defiende que varios de los dirigentes independentistas que están siendo juzgados por el Tribunal Supremo encabecen esas listas. Sería el caso de Jordi Sànchez por Barcelona, Josep Rull por Tarragona y Jordi Turull por Lleida.

El expresidente también maniobra para que uno de los huidos de la justicia española, Lluís Puig, ahora refugiado en Bélgica, pueda ir, y probablemente encabezar la lista por Girona. La Crida también quiere colocar en una buena posición en la lista de Barcelona a la vicepresidenta del PDeCAT Míriam Nogueras y al actual portavoz de Junts per Catalunya en el Parlament, Eduard Pujol. Con todo, ello dependerá de la negociación final con el PDeCAT, que aspira a colocar en las listas a algunos de los dirigentes considerados más pragmáticos. El PDeCAT, de hecho, pretende encabezar la lista de Barcelona con el diputado Carles Campuzano. Las fuerzas entre el sector más radical y el más posibilista se acabarán de medir en los próximos días.

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