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El Ayuntamiento permitirá que la Sagrada Familia crezca más por la fachada de la Glòria

El plan especial fue aprobado con los votos del partido de Ada Colau, PDeCAT, Ciudadanos y ERC

La fachada de la Glòria de la Sagrada Familia, donde el templo quiere colocar un voladizo.
La fachada de la Glòria de la Sagrada Familia, donde el templo quiere colocar un voladizo.

La comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona dio ayer el visto bueno inicial —el definitivo será en el próximo plenario— a los planes de la Sagrada Familia que, una vez acabe las torres centrales, construirá un voladizo sobre la calle de Mallorca, en la fachada de la Glòria, un elemento que, en la práctica, será la primera pieza para sus planes de expansión. El plan especial fue aprobado con los votos del partido de Ada Colau, los del PDeCAT, Ciudadanos, ERC, la reserva de voto del PP y los contrarios del PSC y la CUP.

Janet Sanz, teniente de alcalde de Urbanismo, se encargó de defender la aprobación del Plan Especial Urbanístico Integral de la Sagrada Familia: “es el instrumento que necesita la ciudad para regularizar las obras, que el templo aporte 36 millones de euros para mejorar el espacio público y transporte”. No se lo negaron los otros partidos del consistorio que, incluso los que votaron a favor, criticaron la gestión hecha porque no se aborda la cuestión más problemática: el crecimiento del templo por encima de la calle de Mallorca para la construcción de las escalinatas que los responsables de la Junta Constructora insisten en atribuir a Gaudí. Un proyecto que afectaría a unas 3.000 personas que viven y trabajan en esa zona.

“Se ha dejado de hacer lo importante, que es gestionar las afectaciones urbanísticas”, sostuvo Jordi Martí (PDeCAT). Para Ciudadanos, el acuerdo es “histórico” pero insuficiente: “No se abordan los accesos a la fachada de la Glòria que afectan a las viviendas y eso se tiene que acordar con todas las partes, no solo con la fundación”, en opinión de Koldo Blanco. Más directo fue el republicano Jordi Coronas que criticó al gobierno municipal “por dar una patada hacia adelante sin afrontar la fachada de la Glòria”. Esa omisión, entre otras cosas, es la que motivó el voto contrario de los socialistas, cuyo regidor, Daniel Mòdol, argumentó que no había urgencia alguna “para dejar colgados a los vecinos” porque no soluciona “lo que tiene que solucionar”.

Eso es, precisamente, lo que planteaban algunas de las alegaciones presentadas — que no se han tenido en cuenta— por los vecinos y el Colegio de Arquitectos de Cataluña (COAC) que instaban a que se retirara la aprobación de ese plan urbanístico y sustituirlo por otro completo que decida, por ejemplo, si realmente se justifica derribar el tronco central de dos manzanas para ejecutar el proyecto de un promotor privado —en este caso la Sagrada Familia— , si sería una expropiación por el “interés general” —que es el principio que rige por norma general— dónde y cómo se realojaría a los afectados y, sobre todo, quien pagaría el coste de una operación urbanística de ese calado. Los vecinos, de salida, se oponen en redondo a los planes expansivos del templo y no ven ninguna justificación en que los intereses de un privado se impongan sobre el de los residentes y propietarios de viviendas y locales.

Sanz no quiso entrar en esos detalles en el debate: “Vamos paso a paso y entre todos buscaremos el desbloqueo”. De paso, recriminó a los anteriores gobiernos municipales no haber hecho nada: “Había que trabajar con ellos y que pagaran lo que tengan que pagar por la licencia de obras. El PSC estuvo muchos años gobernando para poder arreglarlo y no lo hizo”, recriminó a Mòdol que reiteró su opinión personal de que la Sagrada Familia es una “mona de pascua”.

El gobierno municipal sí que ha admitido las alegaciones del COAC que instaba a que, de una vez, se aclare la autoría de las diferentes etapas de la Sagrada Familia y evitar la generalización de atribuirla a Antoni Gaudí, autor de la fachada del Naixement y la Cripta.

 

 

 

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