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“Hoy en día no es más seguro estudiar una ingeniería que dedicarte al circo”

Zenaida Alcalde, cirquera y trapecista, da clases de técnicas aéreas desde hace una década en la escuela de circo Carampa, en plena Casa de Campo, una de las tres instalaciones de referencia en España

La trapecista madrileña Zenaida Alcalde, de 37 años, en las instalaciones de la escuela de circo Carampa (Madrid).
La trapecista madrileña Zenaida Alcalde, de 37 años, en las instalaciones de la escuela de circo Carampa (Madrid).

Zenaida Alcalde (Madrid, 1981) no para de dar órdenes a sus alumnos subida al trapecio. Esta cirquera y trapecista da clases desde hace una década en la escuela de circo Carampa, en plena Casa de Campo. Las instalaciones son una cantera de referencia en España. Alcalde, que emigró a Londres para completar sus estudios, fundó una compañía junto a su pareja antes de la crisis, regresó a la capital y desde 2014 también es docente en la universidad. "En Reino Unido había más oportunidades laborales, pero no me gustaba. Aquí, a la gente le cuesta más abrir la mente a la hora de ver circo", asegura.

¿Siempre quiso dedicarse a esto?

Llegué por casualidad. Quería ser actriz y por eso me metí en la escuela de teatro, lo que pasa es que allí había un profesor de Carampa, Vasili, que iba a darnos una clase a la semana sobre circo en general. Ahí es cuando me empezó a llamar la atención este mundo y pensé que me vendría bien en mi aprendizaje como actriz estudiar un año de circo. Me encantó la parte física y creativa, debido a que en la escuela de teatro te daban un papel ya definido y era todo más encorsetado. Vi una nueva posibilidad. Tiempo después, en Londres, también tenían una rama de circo dentro del teatro, justo lo que yo quería.

¿Por qué se especializó como trapecista?

Me encantaba la adrenalina y a la vez me daba mucho miedo. Era como una relación amor-odio. En esa mezcla rara me terminé enganchando y eso que he sido bastante miedosa con las alturas, pero era lo que más me llamaba la atención.

Y de formarse como cirquera a abrazar la enseñanza. ¿Dar clase le llena más que estar en el aire?

Lo que más me gusta es actuar. Dar clases me encanta, pero creo que una actividad alimenta a la otra. Como me apasiona tanto actuar, me gusta compartir esa pasión con los alumnos y recordarles el porqué hacen lo que hacen. Ahora los veo muy agobiados, como estamos todos hoy en día, más que en mi época de adolescente donde vivíamos más tranquilos y no había tanta presión. Eso ha cambiado mucho con Internet y no paran de ver vídeos, compararse con otros y darle demasiadas vueltas a qué van a hacer en el futuro.

¿Cómo consigue calmarlos?

Les digo que estén tranquilos y les comento que esa gente que ven en sus móviles no ha conseguido formarse de un día para otro. Todo necesita un proceso y dedicarle mucho tiempo, sino cualquiera podría hacerlo.

Qué le diría a un adolescente que se siente atraído a estudiar este arte

Siempre he pensado que solo se vive una vez y por eso hay que arriesgar. Hoy en día, no es más seguro estudiar una ingeniería que dedicarte al circo. Cuando yo elegí formarme en esto, amigos y familiares me decían: 'estás loca, no vas a ganar dinero y va a ser un desastre, coge algo seguro y luego ya veremos'. Yo siempre lo tuve claro y vivo de ello. Tengo amigos que lo han pasado peor yendo a la universidad. Uno debe hacer lo que más le llene en la vida.

¿Se desconoce todo el trabajo que implica dedicarse en cuerpo y alma al circo?

Desde luego. Nuestros alumnos trabajan ocho horas todos los días durante dos años: dan malabares, equilibrios, clown, maquillaje, clases de anatomía... Los fines de semana también tienen prácticas, montan y desmontan estructuras... te tiene que gustar mucho para aguantar. En junio y julio hacen una gira por el país con una pieza de circo junto a un director para que tengan la experiencia de un espectáculo real. En segundo año, cada uno hace un cabaré para presentar su número, que es su carta de presentación.

Este año, un gran número de alumnos son mujeres, ¿algo está cambiando?

Pura coincidencia. Hace tiempo, las mujeres se interesaban más por los aéreos que los hombres, aunque la tendencia está cambiando. Las acrobacias con el trapecio volante estaban más ligadas a los hombres, mientras que las mujeres se dedicaban a hacer figuras bonitas o de contorsión. Ahora, en cambio, hay bastante igualdad.

En el campo laboral, ¿también existe ese equilibrio de sexos?

No. Llama la atención que la mayoría de compañías estén formadas por hombres o son mixtas. Se ven pocas que solo estén integradas por mujeres. Y entonces te preguntas: '¿Dónde están las mujeres que han estudiado?'. El techo de cristal aquí también existe y apenas hay directoras de circo. Quizás, nos cueste más dar el paso para ocupar puestos de mayor responsabilidad.

Del circo al cine bajo las órdenes de Tim Burton

Zenaida Alcalde nunca ha aparcado su pasión por la interpretación. Una dedicación que, junto a su pareja, les llevó a formar parte de la adaptación de la película de animación Dumbo, a las órdenes del afamado director Tim Burton. El film se estrena el próximo marzo y ambos también aparecen en el tráiler. "Un día nos llamó el responsable del casting y nos dijo que estaba interesado en nosotros", afirma Alcalde. Les puso en contacto un circo británico donde habían trabajado previamente. "Necesitaban gente de nuestro perfil que supiera interpretación. Tras la sorpresa inicial, viajamos a Londres donde estuvimos cinco meses rodando". Lo que más le impresionó del set de rodaje, además de la cercanía del director con los actores, fue la extrañeza de no tener al público delante, como en sus espectáculos. "Aun así, fue una experiencia única y alucinante", recuerda.

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