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“Para saber si alguien es bueno bailando me basta ver cómo camina”

Fabián Rendón, profesor de ritmos latinos desde hace más de 10 años, reclama una vuelta a la base en mitad de la explosión de este tipo de música en el país

 Fabian Rendon, profesor de baile, en la Escuela de Danza Casa de Campo, en Madrid. Ampliar foto
Fabian Rendon, profesor de baile, en la Escuela de Danza Casa de Campo, en Madrid.

A sus 33 años, Fabián Rendón, colombiano afincado en Madrid desde 2001, lleva más de 10 como profesor de baile, principalmente de ritmos latinos. Además, compite en la máxima categoría nacional de baile deportivo en su categoría. “No necesito ver bailar a alguien para saber si es bueno bailando. Basta con que me fije en cómo camina”. Viéndolo responder sentado, con la espalda totalmente recta y el cuello tenso, hasta el menos avezado adivinaría también que a él se le da francamente bien.

¿Cómo empezó su relación con el baile?

En 2003, iba a un grupo en una asociación cultural que se llamaba Más que Unidos, cerca del metro de Islas Filipinas, en el que dábamos charlas sobre inmigración. Allí conocí a mi actual pareja, Bania, que ha bailado desde los tres años. Ella me animó y empezamos con bailes típicos como cumbias y guabinas, y ya luego llegó la salsa. A los 20 años, me convertí en profesor.

¿Se puede vivir de bailar?

Los que nos dedicamos al baile deportivo al nivel máximo y no somos rusos nos ganamos la vida haciendo exhibiciones y dando clases, tanto grupales como individuales. También a veces nos contratan personas mayores para que las acompañemos a bailar.

¿Le ha llegado alguna propuesta indecente en estos servicios?

Sí, alguna vez me ha pasado [ríe]. Con muchas clientes, si les sigues el rollo, no quiero saber ni dónde puedes acabar. Una de las primeras veces que me contrataron, una señora me preguntó por “un completo”. Yo pensé que se refería solo a salir y a bailar, y le dije precio. Debió de verme cara rara, porque especificó: “No, no, me refiero al mantenimiento mío personal”. Ella tenía 80 años y yo unos 26.

¿Ha habido una explosión del baile latino en España?

Sí. Hay que aclarar que el baile de salón ya explotó en España en los 80. Luego, a principios de los 2000, empezaron a llegar a España la salsa y, sobre todo, la bachata, que es más reciente y ya había pegado en Estados Unidos. A través de grupos como Aventura, a todos se nos metió en la cabeza aquel estribillo de: “Son las seis de la mañana, no he dormido nada…”. Eso es típica bachata.

¿Y cuándo empezó la gente a bailar?

El cambio lo trajo el programa Mira quién baila, que en su primera edición se hizo con gente anónima. También hizo mucho la fama que alcanzó Poti, el profesor de baile de Operación Triunfo. Empezaron a circular videos de profesores por internet, y en 2008 y 2009 la salsa y la bachata ocuparon el lugar del baile de salón.

Y las discotecas vieron el filón.

Cuando empecé, en las discotecas latinas te decían que aprendieras en una academia. Luego, los profesores de baile de salón se movieron al baile latino, y las discotecas empezaron a ofrecer clases. Se desarrolló por ejemplo la modalidad de bachata sensual, que nace en España.

Gracias a esto, ¿qué momento vive ahora mismo el baile latino en España?

Malo. El negocio lo está matando. Todo va orientado a sacar dinero. En casi cualquier profesión, para ejercerla, se requieren unos títulos, una formación. En el baile, desafortunadamente, eso no pasa. Las discotecas de baile social contratan al guaperas que aprende un par de figuras y puede dar una clase rápida por diez euros. La mayoría son chicos a los que se les da bien, que tienen buen oído, pero que no se han formado. La competencia es desleal.

¿Esto hace que estemos aprendiendo mal a bailar?

Existe una obsesión con imitar el último video de la pareja famosa que se ha visto en YouTube. La gente no se da cuenta de que son bailarines profesionales, que han hecho sus cursos, que dominan varios estilos. En vez de disfrutar del baile, se piensa más en cómo nos estará viendo el de al lado.

Usted entiende que se está dejando de lado la base.

Ni tan siquiera se trata de una cuestión de aprender más técnica. Debes disfrutar lo que oyes. Si se trata de una salsa romántica, antes de empezar a moverte debes pararte a escuchar la letra. Hoy se hacen figuras y pasos al bailar, pero no se vive la música con el baile.

¿Cómo aprendemos baile latino los españoles?

La mujer española tiene muy buen oído, y coge muy bien la esencia. El hombre aprende muy rápido, porque, sin darse cuenta, ha crecido con estos ritmos. También por eso todo el mundo se está lanzando al baile latino. Tuve un compañero que, cuando se fue a impartir clases a Estados Unidos, me dijo: “Aquí ya todos saben bailar”.

¿Qué significa para usted bailar?

Adrenalina, pasión y amor. La vida entera.

Un deporte exigente

En un día normal, tras más de seis horas impartiendo clases de baile, a Fabián Rendón aún le queda lo más duro: el entrenamiento de cara a las competiciones, donde puede emplear una hora entera en perfeccionar un solo paso. “Me he planteado alguna vez si compensa, pero lo que siento en la pista no se compara con nada”, explica.

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