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Las mujeres candidatas a los premios Gaudí crecen un 7% en tres años

El desequilibrio entre las graduadas en las escuelas de cine y universidades y las que llegan al ejercicio profesional es enorme

Fotograma de la película 'Les distàncies', de Elena Trapé.
Fotograma de la película 'Les distàncies', de Elena Trapé.

Los premios Gaudí son un buen termómetro de la presencia femenina en el sector ya que a él se presenta aproximadamente el 80% de la producción anual catalana. Según las estadísticas que ha elaborado la entidad Dones Visuals de los últimos tres años, el porcentaje de las candidaturas —en todas las categorías— encabezadas por mujeres ha pasado del 25% de 2017 al 32% de la XI edición de la que este martes se sabrán los proyectos que acaban nominados.

Algunas de las películas dirigidas o codirigidas por mujeres que optan a diversas candidaturas este año de los premios de la Academia del Cinema Català son El fotógrafo de Mauthausen, de Mar Targarona, Vida Privada, de Sílvia Munt, o Les distàncies, de Elena Trapé, entre un total de 23 filmes.

Uno de los datos que sorprende de las estadísticas sobre el sector audiovisual catalán es el desequilibrio que hay entre las aulas y los platós: el 64% del alumnado en formación —escuelas de cine y universidades— son mujeres y las que llegan a encabezar proyectos profesionales —en dirección, guion o producción de películas— se quedan en un escaso 16%.

Mario Casas, como Francesc Boix, en el 'Fotógrafo de Mauthausen', de Mar Targarona.
Mario Casas, como Francesc Boix, en el 'Fotógrafo de Mauthausen', de Mar Targarona.

Cifras que reflejan un progreso pero que están muy lejos del número de mujeres que salen de las escuelas de cine y de las facultades. “Está claro que hay muchas que se quedan por el camino, que ni siquiera lo intentan. Y ese es uno de los problemas que hay que superar, convencerles de que sí se puede”, explicaba Miriam Porté, presidenta de Dones Visuals, una entidad que, entre otras cosas, tiene como objetivo acompañar y asesorar a las mujeres para realizar sus primeros proyectos, en la jornada Cin-ètiques feministes celebrada el pasado miércoles en el Centre de Cultura de Dones Francesca Bonnemaison.

Un acceso profesional que, además, tiene claros desequilibrios. Siguiendo la radiografía de los tres últimos premios Gaudí, además de vestuario y maquillaje que sigue teniendo rostro de mujer de forma muy mayoritaria —siempre oscila entre el 85% y el 94%— ; las candidaturas de mejor dirección de producción y dirección artística han alcanzado porcentajes que han oscilado entre el 37% y el 49% y el 37% y el 45%, respectivamente. Las películas de mujeres que optaban al Gaudí a la mejor dirección en 2017 representaron el 18% y han pasado al 26% en la edición de este año. Cada vez hay más que optan al mejor guion: del 17% de 2017, el 23% del año pasado y un 21% en la última convocatoria.

El ejemplo sueco

En el debate de La Bonne se abordaron experiencias que han tenido un resultado positivo, y no solo para la mujer, en el sector audiovisual: “La discriminación positiva en la política de ayudas que se impuso en Suecia para promover el acceso de la mujer al sector tuvo un doble efecto: se pasó de un 25% a un 50% de las producciones impulsadas por mujeres y se mejoró la calidad de toda la cinematografía. Es como si los directores hombres, conscientes de la competencia, mejoraron sus producciones. De ahí que en los últimos años han crecido los filmes suecos en los Óscars y en otros festivales”, apunta Miriam Porté. Esa discriminación positiva es una de las medidas reivindicadas por la Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales (CIMA) que la ha planteado ante la Generalitat en la política de ayudas y que, ante el Ministerio de Cultura, lo harán en forma de plan integral.

Dos de las categorías que históricamente parecían terreno de hombres se están abriendo a la mujer: las candidatas a mejor montaje de 2017 representaban el 17% y este año son el 34% y algo parecido ha ocurrido en fotografía que ha pasado del 4% al 30%. “Cuando estudias, los referentes de mujeres cineastas son escasos, es un universo que tienes que ir descubriendo. Y en áreas técnicas de la cinematografía, como montadoras o fotografías el panorama es más pobre todavía”, apuntaba Ana Pfaff, montadora y miembro de la Asociación de Montadores y Montadoras audiovisuales de Catalunya (AMMAC), en la misma jornada.

Un encuentro en el que junto a la reivindicación del papel de la mujer en el sector audiovisual también se mostró cierta cautela a las etiquetas, como la de la mirada femenina del cine. Marta Selva, una de las directoras de la Mostra Internacional de Films de Dones de Barcelona, abogaba por ampliar el espacio: “No hace falta ser el centro, solo es necesario romper el espacio androcéntrico y crear uno más diverso, más real con la sociedad. El cine no puede estar fuera del resto de la realidad”

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