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Barcelona multa a 1.500 conductores de patinetes eléctricos durante 2018

La ordenanza de la capital catalana, pionera en España

Una persona, en patinete, por la rambla del Carme de Esplugues (Barcelona), este miércoles.
Una persona, en patinete, por la rambla del Carme de Esplugues (Barcelona), este miércoles.

La Guardia Urbana de Barcelona ha impuesto 1.500 multas a los conductores de patinetes eléctricos, ruedas y plataformas eléctricas y segways entre enero y octubre de 2018. A esta cifra hay que sumar otras 1.300 denuncias a conductores de vehículos de movilidad personal de uso comercial (bicitaxis y triciclos eléctricos de mercancías). La mayoría de las denuncias son por circular por la acera, no llevar casco o realizar maniobras en las que ponen en riesgo la integridad de terceros. Los datos se han conocido después de que esta semana trascendiera que este verano se produjo en Esplugues la primera víctima mortal en España arrollada por un patinete. El Ayuntamiento de Barcelona es el único que ha hecho los deberes y es pionero en crear una ordenanza para regular esa movilidad. La norma entró en vigor en septiembre de 2017 y la Dirección General de Tráfico (DGT) la emulará.

El pleno del Ayuntamiento de Barcelona aprobó en mayo de 2017 una modificación de la ordenanza de circulación de peatones y vehículos para introducir nuevas normativas que afectaran a los llamados vehículos de movilidad personal a motor. El subinspector de la Guardia Urbana, David Vázquez, asegura que esta normativa parte de la “previsión de escenarios” que realizan los encargados de la seguridad vial del cuerpo.

“Patinetes ha habido toda la vida. Eran un juguete. Ahora son el origen de una movilidad que está naciendo”, explica Vázquez. El subinspector admite que el patinete tiene infinidad de “virtudes” porque no ocupa lugar en la vía pública ni contamina. Pero advierte de los inconvenientes: “En caso de accidente el conductor de estos vehículos pertenece al colectivo de personas vulnerables entre los que se encuentran peatones, ciclistas o motoristas”.

Con la ordenanza, el Ayuntamiento de Barcelona ha intentado “adelantarse al problema”. Barcelona cuenta con una normativa que regula la circulación de esos vehículos y que les pone condiciones: les prohíbe viajar en las aceras obligándoles a ir por los carriles de bicicletas y por las calzadas de calles con plataforma única y con un único carril por sentido. Además, solo se permite una velocidad máxima de 25 kilómetros por hora. El patinete que arrolló a la anciana que acabó muriendo iba a 30 kilómetros por hora.

La concejal de movilidad, Mercedes Vidal, remarcó esta semana que las sanciones más habituales en la capital catalana son por conducir sobre las aceras o realizar movimientos que ponen en peligro al resto de personas. Las multas pueden oscilar entre los 100 y los 500 euros. Vidal recordó que en lo que va de año han sido 19 las personas fallecidas en accidentes de tráfico, sin que ninguno de los siniestros fuera provocado por un vehículo de movilidad personal. Según sus cifras, los patinetes y vehículos similares han causado heridas a menos de 10 personas. Sin embargo, la tendencia está aumentando porque cada vez existe un mayor número de patinetes en Barcelona. Ninguna administración se atreve a estimar cuántos circulan ante la falta de censos que facilite el recuento.
“La movilidad con este tipo de sistema es un elemento tan emergente que ni siquiera los datos de los que disponemos podemos compararlos con nada. Los patinetes tienen que buscar su espacio han venido para quedarse y hoy no son un problema a nivel de siniestralidad”, asegura Vázquez. La DGT trabaja en una normativa conjunta a nivel estatal y, tal y como aseguró el propio director, Pere Navarro, el pasado 24 de octubre, en el 24 Fòrum Barcelona de Seguridad Viaria, ese organismo estatal copiará la ordenanza barcelonesa.

Campaña de Navidad en los comercios

“Los niños harán la carta de los Reyes y no nos queda ninguna duda de que uno de los regalos estrella este año serán los patinetes. Los Magos tienen que saber distinguir entre lo que es un juguete y un vehículo”, informa el subinspector Vázquez.

El Ayuntamiento de Barcelona pretende que todas aquellas personas que adquieran estos vehículos en la ciudad conozcan la normativa municipal. Por ese motivo, el Consistorio prepara diferentes materiales que se entregarán a los compradores de estos vehículos en los comercios de la ciudad.

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