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Arranca el Alcine más juvenil

La relación con los padres, la migración o la superación de una depresión, entre las narrativas

Fotograma de 'Mudanza contemporánea', que podrá verse en el festival Alcine.
Fotograma de 'Mudanza contemporánea', que podrá verse en el festival Alcine.

Mi madre no me entiende es un corto documental filmado íntegramente con un teléfono móvil. Álvaro de Miguel (Madrid, 1994) comenzó a grabar espacios vacíos con el Iphone de su madre con la única intención de enseñarle su funcionamiento, pero la mujer empezó a comentar las imágenes. A De Miguel se le ocurrió entonces narrar la relación con su madre y el mundo que les rodea a través de un diálogo en off. El corto es uno de los 73 trabajos que competirán en las cuatro secciones oficiales de Alcine, el festival de cine de Alcalá.

La 48ª edición del certamen más longevo de la región se celebra del 9 al 16 de noviembre, repartirá 30.000 euros en premios y estará dedicada a los jóvenes y al uso de las nuevas tecnologías en el cine. “La nueva forma de narrar es la suma de una nueva generación y de los avances tecnológicos. Antes el cine estaba limitado a aquellos que disponían de recursos para hacerlo, porque era caro, pero ahora cualquiera puede hacer un vídeo de calidad con un móvil”, explica Luis Mariano González, director de Alcine.

Sin embargo, De Miguel afirma ser “poco millennial”, un término que alude a las personas nacidas a partir de la década de los ochenta, que son nativos digitales o que se adaptaron rápido a los cambios. “No tengo redes sociales ni me comporto como tal. Hay un nuevo lenguaje en el cine gracias a las nuevas tecnologías, pero no sé si corresponde a esta generación. Lo que sí es cierto es que los jóvenes hemos perdido el miedo”, reflexiona el realizador de Mi madre no me entiende.

Fotograma de 'La cosa vuestra'.
Fotograma de 'La cosa vuestra'.

La cinta compite con otros 27 cortos a la mejor obra del certamen nacional. Los trabajos pueden verse este sábado y domingo por la tarde en el Teatro Cervantes y el Corral de Comedias de Alcalá por tres euros. Uno de sus competidores será Gerard Vidal (Barcelona, 1994), que en Tahrib recupera el drama de la inmigración. “Mi intención es reflejar cómo funcionan las mafias en el Mediterráneo y lo hago a través de la experiencia de varias personas. Algunos son actores en el corto”, avanza el realizador. Vidal sostiene que Alcine es una plataforma para que trabajos como el suyo tengan visibilidad, ya que se trata de“un sector complicado”. Tanto como el mundo actual al que se enfrentan los jóvenes, que en su opinión aportan “miradas más frescas, más desencantadas con la realidad”.

El futuro del cine

Vidal cree que su generación no se limita a vestirse según unas pautas y mirar el mundo; también lo refleja e intenta transformarlo. Así nació Oliva, de la gaditana Irene Segovia, que habla del reencuentro con uno mismo dentro de un proceso depresivo. Otro de los trabajos que optan al premio en la categoría nacional es Zero, de David Macián (Cartagena, 1980). El título hace mención de un refresco que deja de beberse en un pueblo ficticio, pero que entronca con la realidad que viven miles de trabajadores en las fábricas de Coca-Cola. La cinta está protagonizada por Javier Gutiérrez, uno de los actores de Campeones, la película que representará a España en los próximos Oscar.

En el Certamen Europeo de cortos concursarán 31 películas seleccionadas y su ganador, como el del premio nacional, tendrá la opción de participar en la selección de los Goya y de los Oscar, ya que Alcine fue elegido el año pasado como festival calificador para ambos premios en las categorías de animación y ficción. En esta edición el certamen ha batido el récord de trabajos, ya que se han presentado hasta 1.151 obras. Pero no solo de cortos vive Alcine. Este viernes, y hasta el 25 de noviembre en el Antiguo Hospital de Santa María La Rica, el público podrá disfrutar la exposición gratuita Alcine VR: viaje al centro del multiverso, que se completa con dos salas de proyecciones de Realidad Virtual y cine inmersivo, que tiene como objetivo mostrar “el futuro del cine”, según el director del festival.

Existirán también secciones temáticas, talleres, programación especial para los más pequeños (con Alcine Kids) y, este año, como novedad, un grupo de activistas alemanes recorrerán las calles de la ciudad proyectando cortometrajes en sus edificios, aunque por el momento el itinerario y las obras no han trascendido. También habrá conciertos y foros sobre el papel del cine y las series.

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