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Los recelos internos forzaron la dimisión de Domènech

La imposibilidad de elegir a su equipo y de consolidarse llevaron al líder de Podemos en Cataluña a abandonar la política

El líder de Catalunya en Comú-Podem, Xavier Domènech, y su portavoz, Elisenda Alamany, durante la segunda sesión del debate de investidura.
El líder de Catalunya en Comú-Podem, Xavier Domènech, y su portavoz, Elisenda Alamany, durante la segunda sesión del debate de investidura. EFE

Las reticencias internas con el proyecto político de los comunes y las dificultades para consolidar su liderazgo y su equipo de dirigentes llevaron a Xavier Domènech a tirar la toalla el pasado martes y renunciar a todos los cargos que ocupaba: diputado en el Parlament, secretario general de Podemos Cataluña y coordinador general de Catalunya en Comú, un nuevo sujeto político formado con la fusión de varias fuerzas políticas de izquierdas.

La renuncia de Domènech causó una enorme sorpresa por inesperada y nada pudo hacer para evitarla Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, en la reunión que mantuvieron en Madrid el pasado día 3. “Se fue de vacaciones el 23 de julio, una semana antes de lo que era habitual porque dijo que estaba agotado y regresó con la decisión tomada de manera irrevocable”, explica un estrecho colaborador de Domènech.

Este historiador de 43 años confiaba en que Catalunya en Comú, nacida en diciembre de 2016, no fuera una amalgama de siglas ni una coalición electoral más, sino una formación que abandonara las cuotas partidistas y así lo pactaron entonces Iniciativa per Catalunya Verds, Barcelona en Comú liderada por Ada Colau, Esquerra Unida i Alternativa y Podemos, que sufrió una crisis descarnada cuando la lideraba Albano Dante Fachín.

Desde el primer momento, Domènech fue vetado para diseñar su equipo en los Comunes y no prosperó su deseo de colocar a Elisanda Alamany, actual portavoz en el Parlament, como coordinadora general, el mismo cargo que ocupaba él. En su lugar ocupó el cargo la propia Colau. Tampoco fue bien visto por algunos sectores que Domènech diera el paso al frente para ser secretario general de Podemos en Cataluña. La consecuencia del desacuerdo fue que cuando el pasado mes de julio nacieron los órganos de dirección de los comunes no se pudieron cubrir y quedaron vacantes.

A todas esas disputas internas y personalistas hay que sumar otro hecho determinante que explica la dimisión: la complejidad del sistema político catalán y la imposibilidad de romper la dinámica de bloques entre independentistas y constitucionalistas que siempre ha propugnado Domènech.

En las elecciones del pasado 21 de diciembre los comunes solo lograron ocho diputados, muy por debajo de las expectativas creadas, pero lejos de apostar por su liderazgo, algunas voces cuestionaron la estrategia de Domènech, explican fuentes de los comunes, que reconocen que no será fácil encontrar un recambio con ese carisma.

Ada Colau explicó este miércoles su versión de la dimisión y dijo que nada tiene que ver con las disputas internas en los comunes. “Seguro que nos equivocamos cuando le pedimos que dejara el Congreso para venir a Cataluña, porque se han de repartir las responsabilidades políticas”, dijo la alcaldesa de Barcelona en RAC1. En su opinión, la renuncia se debe a un “agotamiento personal, político y familiar” de Xavier Domènech.

 

 

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La alcaldesa Ada Colau, ayer en Barcelona. [AUTFOTO][AUTFOTO]/ MASSIMILIANO MINOCRI[/AUTFOTO]