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El lago de la Casa de Campo estará listo en noviembre por retrasos en las obras

Los retrasos en la rehabilitación del estanque, que sigue sin agua, afectan a aficionados y hosteleros, que denuncian graves pérdidas económicas

Estado actual del estanque del lago de la Casa de Campo durante su remodelación.
Estado actual del estanque del lago de la Casa de Campo durante su remodelación.

El lago artificial de la Casa de Campo volverá a tener sus 150.000 metros cúbicos de agua a partir del próximo mes de noviembre. El Ayuntamiento de Madrid acabará entonces una rehabilitación que debió haber terminado el pasado julio y que, según fuentes municipales, ha sufrido retrasos por las lluvias. Los habituales del parque lamentan no haber podido disfrutar del lago este verano, y los hosteleros calculan pérdidas de hasta un 70% de clientes respecto a 2017.

David Muñoz llegó este sábado sobre las once de la mañana al Lago de la Casa de Campo. El termómetro rozaba los 27 grados, y este madrileño de Ciudad Lineal solo pudo mirar con resignación el descampado de arena y las cuatro excavadoras que duermen en él. "Vine aquí para comer, pero sin agua me voy al Retiro", comentó.

El pasado noviembre, el Ayuntamiento anunció que iba a rehabilitar el estanque de la Casa de Campo. Tuvo que drenar el agua, lo que obligó a sacrificar unos 14.000 peces, con la promesa de volver a rellenarlo en julio de este año. Pero el plan municipal ha sufrido retrasos por las "lluvias excepcionales", argumenta el Consistorio, que ahora promete acabar las obras el próximo mes de noviembre, cuando la temporada alta para hosteleros, aficionados del piragüismo y ciudadanos que luchan contra el calor habrá terminado.

La última vez que se vació el lago fue en a finales de junio de 1995 y estuvo sin agua hasta febrero de 1997. Un camarero de una de las terrazas de los alrededores asegura que en esta ocasión su establecimiento ha sufrido graves consecuencias económicas. "Sin agua en el lago, hemos perdido un 80% de los clientes", explica señalando las mesas vacías, y quejándose del deterioro de los alrededores: "Llevo cuarenta años aquí y esto nunca ha sido así".

En 1995 el alcalde era José María Álvarez del Manzano, del PP. Ahora gobierna Manuela Carmena, apoyada por un ejecutivo de coalición de izquierdas (IU, Podemos, Equo y Ganemos), que después de 20 años de gestión de los populares ha considerado necesario arreglar los bordes del lago y limpiar el estanque. Para algunos paseantes de la zona esa operación era "necesaria", aunque otros cuestionan la gestión de la misma y los retrasos.

Javier, por ejemplo, que llega con su bici a un quisco, comenta: "Deberían haber terminado antes, porque es en verano cuando se disfruta del lago. No discuto que la obra fuera necesaria, pero hace falta mejor previsión y más personal", reflexiona. "Es una vergüenza", le responde Laura S., que trabaja en el quiosco. "Nos están dando la puñeta con todo, y ahora retrasan las obras. Todo el mes de agosto han estado mareando la perdiz, prácticamente no hay obreros", protesta.

El Consistorio recalca que "este año ha sido atípico" y que las condiciones meteorológicas han obligado a aplazar el cierre de las obras. "Las lluvias retrasaron la ejecución de la excavación de las cimentaciones" y "afectaron a la retirada de fangos del fondo, que deben estar secos antes de quitarlos, y al vaciado completo del lago", señala una portavoz municipal. Y añade: "Según la AEMET, enero fue húmedo, febrero muy húmedo, marzo extremadamente húmedo y abril muy húmedo. Por este motivo, se ha tramitado una ampliación del contrato de tres meses y está previsto que las obras finalicen en noviembre".

Pero si los quioscos y los restaurantes lamentan pérdidas de entre un 60% y un 70%, quienes "lo han perdido todo son los del piragüismo", comenta un trabajador cerca del punto de alquiler de barcas, que permanece cerrado. Debido a la falta de agua se han anulado dos competiciones de triatlón, y los aficionados al piragüismo no han podido entrenar regularmente (tampoco lo han hecho en el Manzanares, por la renaturalización del río).

"Si los hosteleros están afectados, los del piragüismo ni te digo", comenta este obrero, que pone en duda las previsiones del ejecutivo local: "¿Que terminan las obras en noviembre? Me da que aquí no terminarán antes de la próxima primavera. Les falta mucho todavía: la barandilla, el baño para minusválidos, limpiar la zona y llenarla de agua...". Mientras, aumenta el calor y las sillas y mesas alrededor del lago siguen sin rellenarse.

Pérdida de clientes y de empleo

Los restaurantes del lago de la Casa de Campo lamentan pérdidas por la falta de agua. En un establecimiento de 70 mesas, a las doce del mediodía de este sábado solo había cinco llenas. En otro de 30, solo dos. "Un sábado de agosto esto estaba lleno", afirma un camarero, que añade: "Nos han anulado comuniones y cumpleaños". La caída de clientes, lógicamente, afecta al empleo. "Éramos diez camareros el año pasado. Ahora somos tres", dice. ¿Les indemnizará el Consistorio? Los trabajadores lo ignoran, aunque creen que los dueños (que pujarán por la licencia en 2019) pueden pedirlo.

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