El gasto de la Policía Municipal en horas extras se consolida en 12 millones por falta de agentes

La plantilla sufre la reducción de funcionarios que se han jubilado y que no se han podido reponer por la Ley Montoro

Dos policías municipales patrullaban el pasado domingo por el Rastro.
Dos policías municipales patrullaban el pasado domingo por el Rastro.Kike Para

La Policía Municipal gastó 12 millones en horas extras durante el anterior ejercicio, según consta en el portal de datos abiertos del Ayuntamiento de Madrid. Esta cifra, que es similar a la registrada el año anterior, se debe a la falta de agentes y a que gran parte de la plantilla está envejecida por lo que no pueden hacer servicios extraordinarios en la calle. La celebración de actos multitudinarios como el Orgullo Mundial, la vigilancia del Rastro o la seguridad de fechas multitudinarias como las Navidades hace que se tenga que tirar de horas extras.

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La partida de Gratificación por servicios extraordinarios alcanzó el año pasado 12.012.408, 56 euros, según confirmaron fuentes municipales. La cifra es casi idéntica a la de 2016, cuando subió cerca de un 25% respecto al ejercicio de 2015. Una de las prioridades del actual concejal de Seguridad, Javier Barbero, a su llegada al puesto, en junio de 2015, fue intentar reducir el número de horas extras. Lo consideraba excesivo y carente de lógica un gasto tan alto, sobre todo, porque ese dinero se podía destinar a contratar a más agentes.

El principal problema con el que se ha enfrentado la actual Corporación municipal es que, con la llegada de la crisis, el Ministerio de Economía y Hacienda restringió de manera severa la contratación de nuevos funcionarios. Mantuvo una tasa de reposición del 10% de las jubilaciones, por lo que el resto de plazas se amortizaban por parte de las Administraciones Públicas. Eso se dejó sentir en la plantilla de la Policía Municipal que ha pasado en menos de una década de tener más de 7.000 funcionarios a los 6.200 actuales.

Otra cuestión que ha jugado en contra de la actual plantilla es que se ha ido envejeciendo. La media de edad ronda los 50 años, también debido en parte a que no han entrado nuevos agentes que la rebajen. A partir de cierta edad, los policías pueden pedir puestos asimilados o adaptados de forma que no tengan que montarse en un coche patrulla o salir a vigilar determinados puntos. Esto supone que el número real de efectivos es mucho más reducido que el que refleja la relación de puestos de trabajo.

Los mandos también han analizado la situación y creen que hay un exceso de actividades programadas durante los fines de semana. El número de carreras, de concentraciones, de actos al aire libre y de competiciones deportivas de todo tipo se ha disparado en los últimos años. Esto supone que hay que reclutar a gran número de agentes para cubrir esos servicios extraordinarios para realizar los cortes de tráfico y para garantizar la seguridad de los participantes. “Parece que han descubierto la ciudad y no paran de llenar de actos las calles durante todo el año. Muchas veces se hace la suficiente coordinación entre los distritos, sin darse cuenta de que las plantillas no se pueden estirar más”, critica un mando policial con muchos años de servicio.

Días libres

Cuando un agente acude a un servicio extraordinario, puede elegir entre que se lo paguen como horas extraordinarias o disfrutar de libranzas en los días que más le convengan. La gran mayoría opta por la primera opción. “Todo el mundo tiene hipotecas o el pago del colegio o la universidad de los hijos. Por eso, casi todos eligen el dinero”, añade este mando.

Ciertas celebraciones también han supuesto un gran uso de policías en las calles. Uno de ellos fue el año pasado el Madrid Orgullo que, según cálculos municipales, pudo congregar a unos dos millones de personas durante todas las celebraciones. Esa ingente cantidad de personas supone que haya que realizar numerosos cortes de tráfico y de controles de seguridad. Además, España se encuentra en el nivel 4 de la lucha antiterrorista, lo que supone un riesgo alto de sufrir atentados.

Un problema con el que se puede enfrentar la Policía Municipal es que se apruebe la ley que permite a los agentes locales jubilarse a los 60 años, como ya ocurre en la Guardia Civil o en la Policía Nacional. Esto supondría que entre 300 y 400 agentes dejarían sus puestos de la noche a la mañana. Y con graves dificultades para reponerlos. Desde que se aprueba la convocatoria de una oposición hasta que los agentes juran sus cargos suele pasar un periodo de entre 18 y 24 meses. Eso incluye la formación de nueve meses. Todo ello se traduce en que, para que Madrid recupere los niveles de principios de la década, deberán pasar bastantes años.

En noviembre está previsto que ingresen los 139 agentes que están en prácticas durante estos meses. Algunas fuentes recuerdan que con su incorporación no se cubre ni las jubilaciones de este año.

El convenio colectivo se retrasa a septiembre, como pronto

La confrontación entre los sindicatos de la Policía Municipal (6.200 agentes) y la Concejalía de Seguridad quedó patente el pasado miércoles, día de la Virgen de la Paloma. Un grupo de representantes sindicales portaron una pancarta con el lema “Respeto a la Policía Municipal” durante la procesión de la tarde. Detrás, está el conflicto colectivo que mantiene el cuerpo por la aprobación del nuevo convenio colectivo. Las negociaciones comenzaron hace cinco meses y han entrado en dique seco.

La siguiente reunión de los sindicatos y la dirección de la Policía Municipal se celebrará el próximo 5 de septiembre. Hasta entonces, no hay previsto ningún avance, más que nada por el parón estival. Durante agosto solo se han juntado los integrantes de la mesa técnica. Estos solo tocan materias específicas de la rutina policial. Tampoco se ha llegado a acuerdos destacados.

Los dos sindicatos mayoritarios (el Colectivo Profesional de Policía Municipal, CPPM, y la Coalición Sindical Independiente de Trabajadores de Madrid CSIT-UP) ven difícil llegar a un acuerdo con la dirección política de la Policía Municipal.

Fuentes de sendos sindicatos no han apreciado ninguna mejora del preacuerdo firmado por los tres sindicatos minoritarios (UGT, CCOO y Unión de Policía Municipal, UPM). La plantilla dio un no rotundo a este documento en un referéndum celebrado el pasado 22 de junio. De los 4.066 agentes, lo rechazaron 3.445, casi el 85%. Otros 609 lo apoyaron. Fuentes de la Concejalía de Seguridad esperan que tras el parón del verano se puedan acercar las posturas y que los agentes puedan empezar a recibir en sus nóminas los incrementos de sueldo previstos. Creen que existen ciertos matices que separan a las dos posturas y que estos se pueden superar si hay intención por ambas partes. De ahí que auguren un convenio cercano.
Una novedad que será visible a partir del próximo mes es la salida del Oso Amoroso, un agente disfrazado de plantígrado, que seguirá a la alcaldesa y al concejal de Seguridad, Javier Barbero, en sus actos. Este ya funcionó cuando estaba en la alcaldía Alberto Ruiz-Gallardón.

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