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Los alumnos repetidores caen a su nivel más bajo en la Comunidad de Madrid, pero aún son el 30%

La tasa de estudiantes rezagados ha descendido casi 10 puntos en la última década

El 30,7% de los alumnos madrileños de 15 años ha repetido algún curso. Puede parecer mucho, sobre todo si se compara con otros países desarrollados (la media de la OCDE está en torno al 12%), pero es la cifra más baja de repetidores que se registra en la Comunidad, al menos, desde 1991. La crisis (cuanto menos empleo no cualificado, más aguantan los estudiantes en el sistema), el esfuerzo de los profesores y un cambio de mentalidad respecto a quién debe repetir son algunas de las razones que dan expertos, sindicatos y la Consejería de Educación madrileña.

Aula de un instituto de enseñanza secundaria de Madrid, en una imagen de archivo.
Aula de un instituto de enseñanza secundaria de Madrid, en una imagen de archivo.

La repetición de curso está fuertemente enraizada en la tradición escolar de varios países europeos, como Francia, Bélgica o España, con su componente de segunda oportunidad —para que los rezagados consigan nivel mínimo de sus compañeros—, pero también con su componente de castigo al alumno por no haberse esforzado lo suficiente. Y lo está, a pesar de las advertencias que desde hace lustros lanzan expertos e instituciones como la OCDE contra una medida que consideran cara e ineficaz. “La repetición de curso no es efectiva para mejorar los resultados, puede contribuir al abandono escolar y ser muy costoso para el sistema”, dice un informe de 2014 del organismo internacional sobre la educación española, que contradice la extendida idea de que la legislación, muy laxa, permite pasar fácilmente de grado.

En la Comunidad de Madrid, la tasa de repetidores a los 15 años —la edad a la que se estudia teóricamente el último curso de la educación obligatoria, 4º de ESO— osciló entre el 33% y el 37% en los años noventa, según las estadísticas del Ministerio de Educación y de la Consejería de Educación madrileña (se calcula usando la tasa de idoneidad, es decir, la cifra de alummnos que sí están en el curso que les corresponde). Con la llegada del siglo XXI, comenzó una escalada que llevó la cifra hasta su nivel más alto (el 42,3%) en el curso 2003-2004, manteniéndose después en torno al 40% hasta el final de la década. A partir de 2010, un descenso continuado que dejó la tasa de repetidores el curso pasado en el 30,7%, una cifra muy similar a la de la media española (31,4% con cifras, eso sí, de hace dos cursos).

Aparte del importante cambio de sistema en los años noventa —se aumentó a los 16 años la edad de escolarización obligatoria— esas oscilaciones están muy relacionadas con los ciclos económicos —la crisis de 1993, la posterior etapa de bonanza y el descalabro de 2007—, apunta el profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna José Saturnino Martínez. Cuando hay más salidas laborales para los jóvenes, sobre todo en trabajos de poca cualificación como los vinculados a la construcción, más alumnos pierden pronto el interés por los estudios.

En todo caso, Martínez recuerda que la tasa de repetidores tiene que ver con el rendimiento de los alumnos, pero también con las decisiones de los profesores, es decir, sus criterios de evaluación y su idea de la disciplina. Tanto él como el director general de Innovación de la Consejería de Educación de Madrid, Ismael Sanz, señalan que muchos de los alumnos españoles repetidores que hacen la prueba internacional Pisa de la OCDE (la hacen alumnos de 15 años, estén o no en el curso que les corresponde), la aprueban; en el caso de los madrileños rezagados, la superan algo más de la mitad.

“No se ha bajado el listón de exigencia de ninguna manera —de hecho, los informes internacionales dan unos resultados mejores—, pero sí se ha visto que algunos alumnos, en realidad, tienen las competencias necesarias para, con un empujón, seguir adelante sin tener que repetir”, añade Sanz. Y destaca también el esfuerzo de los profesores, “muy preocupados por la diversidad y para que salgan adelante los alumnos que van rezagados”.

Además de esos esfuerzos, la secretaria general de Enseñanza de CC OO Madrid, Isabel Galvín, insiste en las razones de contexto económico y critica que, en realidad, la tasa de repetición debería ser todavía inferior en una comunidad con el nivel económico de Madrid. Para ellas, las cifras son reflejo de “una realidad con una gran desigualdad entre redes (escuela pública y privada) y de desequilibrios territoriales”.

Cifras récord en la FP

El director general de Innovación de la Consejería de Educación de Madrid, Ismael Sanz, cree que la “permeabilidad del sistema” —esto es, la facilidad de paso entre las distintas ramas: la educación obligatoria, la Formación Profesional (FP) y la Universidad— es otro de los factores que mantienen el interés de los alumnos, lo que a su vez reduce las cifras de repetición y abandono prematuro. En la Comunidad de Madrid, el curso pasado se matricularon 35.000 alumnos en FP de grado medio (a la que se accede tras la educación obligatoria) y 49.486 en FP superior (tras el bachillerato), cifras que representan récord de alumnos en estas enseñanzas en región, asegura Sanz.

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