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La magia de ocho chelos

Soncello Ensemble protagoniza un concierto singularmente atractivo en Música en Compostela

La Capela Real del Hostal de los Reyes Católicos de Santiago ha sido el marco de uno de los conciertos más atractivos de la LXI edición de Música en Compostela, el protagonizado por Soncello Ensemble. Este conjunto instrumental sintetiza las señas de identidad artística de la Asociación de Violonchelistas de Galicia.

Para esta ocasión, e conjunto estuvo compuesto por Carolina Landriscini, Criptana Angulo Manzaneque, Isabel Figueroa Lorenzo, Mila García Fuentes, Isabel Font Belmonte, Thomas Piel, Millán Abeledo Malheiro y Emma Urango. En sus atriles, Dos piezas Caballerescas; de Joaquín Rodrigo (1901 – 1999); Cantiga nocturna, de Fernando Buide (1980 - ); Divertimento, aria y serenata de José Luis Turina (1952 -) y el intermedio de Goyescas, de Enrique Granados (1867 – 1916).

A lo largo del concierto, los ocho componentes llevaron al límite las posibilidades tanto técnicas como expresivas del instrumento. La magia de su sonido se multiplicó y su versatilidad les permitió afrontar con buen rigor estilístico la variedad de las obras presentadas.

Dos piezas caballerescas de Rodrigo es una obra de homenaje a Juan Ruiz Casaux por el 25º aniversario de su cátedra de violonchelo (1945) y fue estrenada en Madrid por un conjunto de violonchelos formado por discípulos del homenajeado. Soncello hizo aflorar en ellas el personalísimo mundo sonoro de Rodrigo, al que el maestro de Sagunto fue fiel toda su larga vida y que definía con su frase “Mi vaso es pequeño, pero bebo en mi vaso”. Soncello Ensemble reflejó idóneamente el lirismo del Madrigal, superándose incluso en el festivo ambiente palaciego de la Danza de cortesía.

Tras estas dos piezas llegó el estreno absoluto de Cantiga nocturna, obra de Fernando Buide que responde a un encargo de la propia Asociación de Violonchelistas de Galicia. Es una obra que refleja la personalidad compositiva del autor y en ella se suceden sensaciones alternantes, siempre en un continuum de aire entre onírico e íntimo, por encima del concepto más trillado de nocturno con carácter de tranquila velada bajo las estrellas. La exposición de motivos melódicos característica en Buide se traduce en una sugerente armonía y una tímbrica de innegable riqueza.

Es una vuelta de tuerca más, otro avance de Buide en la composición de "obras cuyo contenido se expresa en los mínimos gestos y temas posibles: acontecimientos que se desarrollen rápidamente y en su justa medida". Característica de su trabajo, que el autor, doctor en música por la Universidad de Yale, destacaba en sus primeras declaraciones a este periódico. Pequeños fragmentos que semejan piezas “de panadería artesana”: amasados con cariño y cuidadosamente horneados, con el resultado de un producto final lleno de sincera hondura e intensidad. El ambiente creado por Soncello en esta obra transportó a su auditorio a momentos de verdadera ensoñación.

Divertimento, aria y serenata, de José Luis Turina, se estrenó en 1987en esta misma Capela Real del Hostal de los Reyes Católicos en su versión original para octeto de violas. El arreglo para grupo de chelos es del propio autor. Desde una cierta dureza dinámica inicial en el Divertimento, su compleja estructura rítmica fue acertadamente desentrañada por Iglesias en una especie de efecto filtrante que favoreció tanto su ejecución como su audición por el público. La progresiva complicación armónica y el efecto dramático de sus unísonos elevó la tensión expresiva en el Aria. Finalmente, el carácter nocturno del Divertimento tuvo el efecto balsámico de una duramente conseguida.

El entusiasmo de los asistentes se elevó desde los primeros acordes del intermedio de Goyescas. El arreglo del chelista puertorriqueño Emilio Colón guarda toda la brillantez y misterio del original para orquesta y la ejecución de Soncello tuvo una idónea tensión expresiva y fidelidad a la letra y espíritu de la partitura.

La fuerte ovación del público fue correspondida por Soncello con la repetición del Madrigal de Joaquín Rodrigo. A la salida del Hostal, la luz del atardecer sobre la fachada del Obradoiro de la catedral compostelana -ya despejada de la ortopedia de anda,mios que la ha mantenido prisionera durante años- pareció reflejar la luminosa placidez del concierto recién finalizado.