Una pelea en Nou Barris dispara las alarmas sobre la extrema derecha

Fuentes policiales aseguran que han disminuido los ataques de estos grupos, pero los que se dan son de mayor gravedad

Uno de los detenidos en una foto difundida por el casal Tres voltes rebel
Uno de los detenidos en una foto difundida por el casal Tres voltes rebel

Una pelea en el distrito barcelonés de Nou Barris, con seis detenidos, cinco de ellos de la formación ultra y extraparlamentaria Democracia Nacional, ha disparado las alarmas sobre las agresiones protagonizadas por grupos de extrema derecha. Uno de los arrestados es Antonio C., al que se le puede ver en las imágenes del incidente, sin camiseta, con una esvástica tatuada en la barriga. Fuentes policiales aseguran que han disminuido los ataques de estos grupos, pero los que se dan son de mayor gravedad.

La pelea que desencadenó las detenciones en Nou Barris tiene como foco un casal de la Esquerra Independentista del barrio, Tres Voltes Rebel. El día anterior, amaneció con pintadas de extrema derecha, junto a otros tres locales más. Eso hizo que el martes por la tarde organizasen una manifestación de rechazo. “Cuando estábamos recogiendo, unas vecinas nos avisaron de que venía una quincena de personas, con estética neonazi, con armas blancas visibles (porras, cuchillos, y algunos con martillos)”, explicó ayer en rueda de prensa una de las jóvenes del casal.

“Nos tiraron piedras, sillas metálicas, durante unos tensos minutos, hasta que intervino la policía”, aseguró la joven. La Guardia Urbana detuvo a seis personas, cinco de ellas de Democracia Nacional, una organización que en su red de Twitter animó a “limpiar Nou Barris”. Uno de los arrestados, y miembro de la organización, sin camiseta, dejó al descubierto un tatuaje con una esvástica en medio del incidente. Los agentes también detuvieron a un joven del casal independentista. Están acusados de pelea tumultuaria y desórdenes y a última hora de ayer seguían en la comisaría de los Mossos, a la espera de pasar a disposición judicial.

La agresión se une al ataque el lunes pasado al fotoperiodista Jordi Borràs, que fue golpeado por un policía fuera de servicio. Borràs, que sufrió una fractura en la nariz, denunció que el agente le reconoció y le golpeó al grito de “¡viva España!” y “¡viva Franco”. Los Mossos instruyen el caso como un posible delito de odio. El policía, un inspector destinado en la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional, que accedió al cuerpo en 2004 y que antes había estado destinado en Yemen, denunció también a Borràs, con una versión contraria de los hechos, según la cual fue el fotoperiodista el que le reconoció y le golpeó.

Ambos incidentes unidos al atropello de una plantada de cruces en Vic, y diferentes enfrentamientos por la simbología independentista, ha hecho saltar las alarmas ante un posible aumento de los ataques de grupúsculos de extrema derecha. El consejero del Interior, Miquel Buch, aseguró ayer en TV-3 que las agresiones de este tipo van a la baja, pero fuentes policiales subrayan que las que se producen son de mayor gravedad. Durante los meses más tensos del procés hubo un reguero de incidentes, muchos vinculados a manifestaciones.

La CUP pidió ayer la comparecencia del consejero del Interior en el Parlament. “No se está haciendo suficiente para hacerles frente”, denunció Mireia Boya, que aseguró que tienen más de 140 agresiones documentadas en los últimos meses. Y acusó a Buch de “blanquear al fascismo”. La concejal Maria Rovira pidió que el Ayuntamiento cree una unidad específica para luchar contra estos grupos. La alcaldesa Ada Colau exigió ayer “contundencia” contra los agresores. ERC solicitó que se convoque la Junta Local de Seguridad.

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