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La quiebra de una empresa deja a un centenar de monitores deportivos en el limbo

Las Rozas, Mejorada y la Universidad de Alcalá garantizan que seguirán prestando el servicio

Clase de artes marciales, en Mejorada del Campo.
Clase de artes marciales, en Mejorada del Campo.

Un centenar de monitores deportivos madrileños viven sumidos en la incertidumbre. Solo han cobrado el 40% de la nómina de abril y la empresa para la que trabajan, Élite Sport, solicitó el concurso de acreedores hace semanas. La compañía, en quiebra, asiste a al menos dos Ayuntamientos de la región, Las Rozas y Mejorada del Campo, y a la Universidad de Alcalá. Todas las Administraciones han garantizado que seguirán prestando el servicio hasta que lo adjudiquen a otra compañía.

Las Rozas (gobierna el PP en minoría) ha aprobado hacerse cargo, como responsable subsidiario, del 60% de las nóminas que la adjudicataria debe a 51 monitores deportivos. El Ayuntamiento seguirá pagándoles su salario hasta que otra empresa se haga con el servicio y les subrogue. Élite Sport logró la adjudicación en julio de 2017 por un periodo de cuatro años y un montante superior a los 700.000 euros. Este periódico no ha podido contactar con los responsables de la compañía porque sus teléfonos han dejado de estar operativos.

El Consistorio roceño destinará 20.000 euros para sufragar los pagos atrasados. El dinero que debe abonar a cada empleado difiere, ya que no todos disponen de la misma jornada laboral. Las Rozas también rescindirá el contrato con Élite Sport, que hasta ahora se quedaba con las cuotas de los usuarios, y volverá a sacarlo a concurso en los próximos meses. Los 3.500 beneficiarios de la localidad continuarán realizando sus actividades sin variación hasta entonces. Patricia García, de Contigo por Las Rozas, critica al PP por otorgar el servicio a “una empresa que no cumple con los pliegos”. Su partido pide que se incluyan cláusulas sociales y laborales en el próximo proceso de contratación.

“Un negocio redondo”

“No sabemos qué va a pasar con nosotros ni en qué plazos. Tenemos poca información”, certifica Javier Valenzuela, responsable de los 23 monitores que trabajan para Élite Sport en Mejorada. E insiste: “Llevo 11 años en esta empresa y nunca hubo impagos”. El sueldo por 40 horas semanales es de 1.200 euros brutos, aunque la mayoría de los empleados realizan horas sueltas para satisfacer las necesidades de sus 1.600 usuarios.

El jueves, todos los partidos de Mejorada votaron a favor de intervenir el servicio, resolver el contrato y concederlo a una nueva compañía. El alcalde, Jorge Capa (PSOE), descarta subrogar al personal porque eso supondría “heredar la deuda que tiene la empresa”, que no precisa. Élite Sport recibió en 2013 la concesión del servicio en esta localidad durante 12 años. La empresa tuvo que hacer una inversión inicial de 700.000 euros y, a cambio, se quedaba con las cuotas de los usuarios. El Ayuntamiento participaría en ellas a partir del sexto año. “El negocio era redondo para la compañía: nosotros nos hacíamos cargo de todos los gastos y ellos usaban las instalaciones”, indica Capa.

Élite Sport también se encarga de mantener las instalaciones deportivas de la Universidad de Alcalá mediante una concesión. Son diez monitores en total. Una portavoz de esta institución subraya que el servicio debe seguir prestándose con normalidad y que se cederá a otra compañía. La empresa en quiebra también se encarga de asistir a Ayuntamientos de fuera de la Comunidad de Madrid, entre ellos, los de Alovera (Guadalajara) y Avilés (Asturias), en idéntica situación.

Obligados a abandonar el puesto

“La quiebra nos ha pillado de imprevisto”, afirma un monitor deportivo de Las Rozas que prefiere reservar su identidad. Reconoce que con Élite Sport se ganaba “mucho dinero”, aunque en su caso era un extra. “Hay compañeros que lo están pasando peor al cobrar solo una parte de su nómina”. Javier Valenzuela, coordinador de la empresa en Mejorada, lamenta que esta solo haya pagado el 40% del sueldo del mes pasado, una situación que ha obligado a dos compañeros a abandonar su puesto: “Tienen que buscarse la vida en otro sitio, no pueden esperar para cobrar”.

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