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Andrés Torrubia: “Con la inteligencia artificial podemos construir lo imposible”

El ingeniero alicantino fue el único español que participó en el concurso internacional

de conducción autónoma de la empresa Didi

El ingeniero Andrés Torrubia durante una visita a la NASA.
El ingeniero Andrés Torrubia durante una visita a la NASA.

Andrés Torrubia es un alicantino de 44 años con prestigio emergente en el sector de la Inteligencia Artificial (IA)  sin moverse de su localidad, Campello. Ingeniero de Telecomunicaciones, podría catalogarse como visionario (aunque él no se ve como tal) al tiempo que emprendedor y empresario. En su ideario nada llega sin esfuerzo y constancia, valores coincidentes con los de los maratones que suele correr. Andrés ha creado varias empresas tecnológicas y participó el año pasado en un concurso internacional sobre conducción autónoma (coches que no necesitan personas que los lleven) convocado por la empresa Didi (el Uber chino) en el que quedó en cuarto lugar después de varias pruebas que iniciaron unos 4.000 especialistas de todo el mundo organizados en 2.000 equipos. Esta clasificación fue decidida por un algoritmo sin la intervención de ningún jurado formado por personas. Andrés empezó solo, aunque al final acabó en un equipo con un físico nuclear ruso. Fue el único español que participó, y lo hizo para probarse a sí mismo después de haber hecho un curso online en inglés sobre IA. 

Pregunta. ¿Fue atrevimiento, ganas de medirse o el curso online era muy bueno?

Respuesta. Fue ponerse al día de la Inteligencia Artificial a través de este curso online en inglés. Era mi primer encuentro con la IA y empecé a tener sensación de extraterrestre. Cuando terminé me vine arriba (risas) y decidí presentarme al concurso de Didi. Se presentaron del orden de 4.000 especialistas organizados en unos 2.000 equipos, gente muy especializada procedente de las más importantes universidades del mundo, de empresas como Google, Facebook o ingenieros muy cualificados de China y de las principales empresas de automoción. Yo era el único español. Al final quedé en el cuarto puesto dentro de un equipo que creé en el transcurso del concurso con un físico nuclear ruso. Y no nos juzgó un jurado formado por personas, sino un algoritmo. El objetivo de este concurso era resolver un tema de conducción autónoma con código abierto, pero bajo mi punto de vista, se concibió también para localizar talento. Se dice que tan solo hay 30.000 profesionales con conocimientos profundos en IA en el mundo entero.

P. España tiene científicos formados en nuestro país que están trabajando en el extranjero. ¿Por qué se queda usted aquí?

"El objetivo del concurso era resolver un tema de conducción autónoma con código abierto"

R. Podría estar en esa lista puesto que estuve trabajando en el CERN  [Organización Europea para la Investigación Nuclear]. Pero llevo en el alma el espíritu emprendedor. Luego estuve en Estados Unidos. Finalmente decidí regresar a Alicante porque se daban las circunstancias que tengo actualmente, trabajando para un país y viviendo en otro. Ahora exporto innovación y conocimiento a EEUU.

P. Y allí vende su empresa Trymedia por 34 millones de dólares y monta dos más...

R. Sí monté Fixr en la que usamos IA con el objetivo de predecir demanda para proyectos de remodelación o reparación en viviendas y el portal Howmuch. net, en el que hay mucho big data para análisis de datos macroeconómicos.

P. ¿Cuál es la empresa que le gustaría montar, hacia dónde quiere crecer?

R. Todavía no está decidida una meta en ese sentido. Estoy explorando. Hay varias opciones, salud es una de ellas. Buscar el crecimiento dentro de un sector que tenga potencial, es algo que tengo claro. No tengo vocación de crear una empresa en un micronicho, eso seguro. También tengo claro que tiene que ser una empresa con propósito, es decir con la vocación de hacer mejor la vida de las personas. Por ejemplo, con la conducción autónoma podríamos evitar los accidentes de tráfico. De otro lado, hablamos de un negocio que hará auténticas máquinas de hacer dinero, de empresas como Didi o Uber.

P. Cuando se habla de IA suena como a ciencia ficción, a cosas que parecen imposibles.

R. Con la IA podremos construir cosas que ahora nos parecen imposibles. Está todo por hacer y existen muchas posibilidades aplicables a todos los campos. Estamos en los comienzos. Por poner otro ejemplo cercano a la vida de las personas, en medicina la IA puede ayudar a los médicos a acertar más en sus diagnósticos y a facilitarles más tiempo para atender a los pacientes.

P. ¿Se considera usted un visionario?

R. No me considero un visionario. Ser visionario es predecir cosas, no sé, a 100 años vista... Lo que yo hago realmente es proyectar a cinco o 10 años. Lo de la IA es inexorable. Va a llegar. Está llegando. No es de visionarios, es algo que de hecho ya existe en nuestras vidas aunque en pequeñas dosis para lo que será más adelante.

P. ¿A quién le gustaría parecerse a Steve Jobs [creador de Apple] o a Elon Musk [creador de Tesla]?

"Llevo en el alma el espíritu emprendedor"

R. Me llama mucho más la atención Musk, como propósito. Aspiracionalmente, porque quiere resolver problemas de la sociedad como el energético a través de la energía solar. También habla de llevar a las personas a que vivan en Marte por la superpoblación futura en la Tierra. Como visión no hay color. Luego puede pensarse si todo es un ejercicio de marketing..., pero la humanidad tiene desafíos gigantescos y Musk da soluciones y en este sentido está por encima.

P. La IA tiene como base el conocimiento de la mente humana: ¿qué es más complicado averiguar nuestra parte racional o la emocional?

R. Ambos dos son temas difíciles. AlphaGo [programa de inteligencia artificial de Google sobre el juego de mesa chino Go] emplea un megavatio en jugar, comparado con los 20 a 40 vatios que es lo que habitualmente gasta el cerebro humano; es decir el cerebro humano consume entre 25.000 y 50.000 veces menos que Alphago. Y estamos hablando de datos, es decir de la parte racional sin entrar en lo emocional que nos introduciría en otro ámbito con sus propias características ...

"Pensar en el dominio de las máquinas sobre los humanos es como preocuparse ahora por la posible superpoblación de Marte"

P. La IA necesita procesar millones de datos para desarrollarse. El problema, especialmente en Europa es la privacidad. ¿Cómo enfoca esta situación?

R. Aquí en Europa tenemos tendencia a regular las empresas y los sectores antes de crecer y, efectivamente, para que una startup avance en la IA es fundamental el uso y la investigación de los datos. Eso es posible haciéndolos anónimos sin riesgo para la privacidad.

P. Pero hay expertos que afirman que no se puede hacer anónimos todos los datos, que se puede saber las personas que hay detrás de ellos.

R. Yo les diría a estos expertos que lean sobre privacidad diferencial. Los datos se pueden anonimizar. Se puede hacer, si no que se lo pregunten al INE [Instituto Nacional de Estadística]. El problema de la sobreregulación está claro que perjudica a las startups y beneficia al status quo de las empresas grandes. El problema añadido es que en EEUU o China avanzan con los datos y consiguen tecnologías que luego les tendremos que comprar.

P. ¿Qué le sugiere la frase de Putin: "El país que domine la IA, dominará el mundo"?

R. Rusia es un claro ejemplo de país que está pasando de una economía basada en recursos a una economía basada en el conocimiento. Los rusos tienen una comunidad científica bestial a lo largo de los años. Hacen una clara apuesta por la IA. Igual que China que destina 130.000 millones de dólares a la IA para alcanzar el liderazgo mundial en 2030. Es un tema estratégico de país.

P. ¿Y cómo estamos en España?

R. El debate es político. España no ha sido líder industrial y en muchos casos ha pasado de la economía agrícola a la de servicios. Esperemos que no nos ocurra esto con la economía del conocimiento. La IA hace que se creen empleos y que otros se pierdan. Lo importante, como debate político, es reflexionar qué hacemos para encajar esta situación desde el punto de vista educativo para que tenga el menor impacto posible.

P. ¿Cómo entiende que gente como Bill Gates, Stephen Hawking y el citado Elon Musk hayan expresado sus temores con respecto al desarrollo de la IA y un escenario de posible dominación de los humanos?

R. No quiero que suene petulante, pero ninguno de los tres son expertos en IA. Andrew NG, uno de los top cinco mundial, afirma que pensar en el dominio de las máquinas sobre los humanos es como preocuparse ahora por la posible superpoblación de Marte. Me sumo a esa teoría. Falta mucho para saber qué puede pasar con la IA en el futuro. No tenemos ni idea… No obstante, no quiero evitar el debate ético respecto a sus límites como por ejemplo para el uso militar.

P. Si tuviera delante a un grupo de jóvenes de entre 12 a 16 años, ¿qué les diría?

R. No recomendaría que solo estudiaran IA, porque no a todo el mundo le gusta. Tendrían mucha suerte si trabajaran en aquello que les gustase. Y si quieren estudiar Humanidades, que es importante en un mundo más tecnologizado, tendrían que hacerlo no obstante sin darle la espalda a la tecnología.