Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La economía vista por el cine

Emilio Ontiveros, Joaquín Estefanía y Monserrat Domínguez, hablan en Valencia, invitados por la Fundación Cañada Blanch, de las películas que mejor han narrado la crisis, la corrupción o las desigualdades

Ontiveros, Juan Viña (Fundación Cañada Blanch), Paula Sánchez, Monserrat Domínguez y Joaquín Estefanía.
Ontiveros, Juan Viña (Fundación Cañada Blanch), Paula Sánchez, Monserrat Domínguez y Joaquín Estefanía.

En una butaca de cine es posible aprender tanto de economía como en una clase magistral. Títulos como Margin Call o El lobo de Wall Street narran mejor que un manual la caída en 2008 de un poderoso banco de inversión y la posterior crisis o el modo de montar un chiringuito financiero de la nada, estafando a los demás por pura y simple codicia. Joaquín Estefanía, ex director de EL PAÍS, el economista Emilio Ontiveros y la directora del Huffington Post, Monserrat Domínguez, hablaron ayer en Valencia, a iniciativa de la Fundación Cañada Blanch, de la brillante combinación de ciencia y séptimo arte.

“El cine, como herramienta, ayuda a entender la realidad y ha sabido explicar el origen y las cicatrices que aún tenemos en nuestras vidas a causa de la crisis económica. Por eso nos pareció un buen planteamiento cuando Fundación Cañada Blanch nos invitó a charlar sobre economía a partir del 2008 con la caída de Lehman Brothers”, explicó Domínguez. "La de 2008 es la crisis económica mejor documentada por el cine", opinó Ontiveros.

El catedrático de Economía y presidente del grupo Analistas Financieros Internacionales repasó algunos de los títulos que mejor han narrado la crisis económica. "Ha habido buenos cineastas que han hecho crónicas magistrales", prosigue este economista acostumbrado a a utilizar en sus clases seis o siete filmes para ilustrar las partes que más le interesan de la economía: Steve Jobs, La gran apuesta o Margin Call, entre otras.

"Creo que las películas que mejor hablan de economía son las que no tienen nada que ver con ella", apostilló Estefanía. Si se trata de relacionar actualidad y cine, de elegir qué películas ilustran lo que está sucediendo, el escritor y periodista, autor de Abuelo, ¿cómo habéis consentido esto? o su más reciente Revoluciones. Cincuenta años de rebeldía (1968-2018), se decanta por La escopeta nacional, del director Luis García Berlanga, por el esperpéntico retrato de la clase empresarial y política española. En realidad, se queda con la trilogía, que completan los títulos Patrimonio nacional y Nacional III.

Y otra recomendación de Estefanía, muy relacionada con los casos de corrupción que salpican a comunidades como Madrid o Valencia. "Dado que estamos en Valencia y venimos de Madrid, yo propondría el filme Chinatown (1974), de Roman Polanski", porque habla de una trama corrupta en torno a una empresa de servicios municipales en la ciudad de Nueva York.

"Estaría bien elaborar la historia económica de España a través del cine. Y si pudiera elegir, empezaría con Plácido (1961), también de García Berlanga", propuso Ontiveros. Una comedia en torno a la campaña franquista que hubo para despertar un sentimiento de caridad hacia los pobres en España.

"Las rentas no remuneran el esfuerzo de la gente y esto acaba siendo una especie de germen suicida", dice Ontiveros

Antes de presentarse ante el público de La Nau, donde tuvo lugar la mesa redonda Una mirada a la economía a través del cine, ambos se pronunciaron sobre los efectos de la globalización, la brecha salarial o la deriva autoritaria en Europa y otros países. Ontiveros se detuvo en el caso español cuando acaba de conocerse la EPA del primer trimestre de 2018, donde crece el desempleo. "Me resisto a culpar al medio ambiente de los males domésticos, de los males españoles", apuntó.

El catedrático de Economía analizó el origen de la alta tasa de desempleo estructural española. "Son personas que estaban empleados en la construcción residencial o la promoción inmobiliaria y no ha dispuestos de mecanismos públicos rapidos y suficientes para reorientar su cualificación. Su media de edad es de 50 años".

Otros países lo han hecho bien, consideró Ontiveros en referencia a Dinamarca o Suecia, cuyos gobiernos las vieron venir e invirtieron en cualificar a su población. "A los mercados no se les puede dejar solos y la mejor forma de responder a ese dominio es con los presupuestos públicos. Por eso no tiene sentido que en España nos obsesionemos mucho con el adelgazamiento [de las cuentas] cuando resulta que el gasto público sobre el PIB es de los más bajos de Europa". Según el economista, "es un problema de elección y aquí [en España] no hemos acabado de entender que asignar más recursos públicos al conocimiento se traduce en más beneficios para el contribuyente".

Monserrat Domínguez y Emilio Ontiveros durante la mesa redonda en La Nau. Fundación Cañada Blanch ampliar foto
Monserrat Domínguez y Emilio Ontiveros durante la mesa redonda en La Nau./ Fundación Cañada Blanch

Los salarios no están creciendo en términos reales ni al ritmo de antes de la crisis, lo que está creando un problema económico y social. "En una economía donde los salarios no crecen se puede estar incubando un malestar que acaba siendo adverso para la actividad empresarial", añadió Ontiveros. Una economía donde las rentas no remuneran el esfuerzo de la gente acaba siendo una especie de germen suicida. Los salarios tienen que crecer para evitar males mayores, aconsejó.

El empleo crece pero su calidad, según la OCDE, es malo. "Es paradógico que los que más sufrieron la crisis no no fueron los que la generaron y la poscrisis no los está compensando. Eso, sociológicamente, es una bomba de relojería que nos puede pasar factura", advirtió Ontiveros.

Para Estefanía, la globalización está bien, pero "esta globalización" no está bien. No se camina al mismo ritmo en libertad de movimiento de capitales, de personas, de servicios, de datos... En algunos aspectos se avanza mucho y en otros no tanto, y eso da lugar a que existan muchos perdedores en esta globalización, que son los que están generando desafección. "Creo que hay poca gente que quiera volver a un mundo de autarquía pero sí quieren una globalización que ponga semáforos", apostilló el escritor.

"Poca gente quiere volver a un mundo de autarquía pero sí desea una globalización que ponga semáforos"

¿Como gobernamos esta globalización?, planteó Estefanía: “Llevamos mucho tiempo sin reflexionar sobre ello, la globalización continúa su marcha y está creando una desafección gigantesca porque muchos mercados no son eficientes, la política debería corregir esas desviaciones y no lo está haciendo, lo que explica la crisis de representatividad que vivimos".

La deriva autoritaria que se vive en algunos países, sobre todo en la Europa del este, preocupa y mucho. "Hay trozos de Europa donde se produce una involución que podríamos llamar fascista. Y lo más preocupante no es que los partidos populistas, de extrema derecha, ganen las elecciones sino que contagian con sus propuestas al resto de partidos que están en el centro del sistema", aseveró el periodista. La gran depresión de la última década ha generado "desconfianza en la gente" y convertido la democracia en un sistema instrumental que, según Estefanía, es lo más peligroso.

Joaquín Estefanía, en la mesa redonda sobre cine y economía. Fundación Cañada Blanch ampliar foto
Joaquín Estefanía, en la mesa redonda sobre cine y economía./ Fundación Cañada Blanch

Ontiveros defiende la globalización.  "Nos afecta a todos y, sin embargo, la capacidad defensiva que hay en algunos países es superior a la de otros", reconoció. "La globalización ha generado bienestar, crecimiento y ha contribuido a reducir la pobreza en el mundo", añadió el economista, pero "la redistribución de esa riqueza ha sido regresiva y está generando esos sentimientos que están detrás de la desafección de las instituciones".

El sentimiento anglobalización que existe en el norte de Europa es significativamente menor al que existe en los países del sur porque en los primeros el sector público tomó medidas para redistribuir mejor las rentas.  "Estar en contra de la globalización sería un error, lo que tenemos es que gestionar ese fenómeno mucho mejor. Es posible la cohesión social y la internacionalización de las economías; no es cierto que la globalización sea enemiga de la cohesión social, cuando los gobiernos adoptan medidas y gastan presupuesto se resisten mejor los avatares competitivos globales", advirtió el economista.

Más información