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El turismo más ‘mobile’ se abre paso

El salón B-Travel sigue los pasos del congreso de móviles para ofrecer soluciones tecnológicas al sector

El salón de turismo B-Travel en Fira de Barcelona.
El salón de turismo B-Travel en Fira de Barcelona.

El salón del turismo de Barcelona que se celebra este fin de semana tiene un reclamo fuerte para sus más de 27.000 visitantes: los descuentos y los regalos en viajes y hoteles. Familias enteras abarrotan el recinto de Fira de Barcelona en Montjuïc en busca del destino ideal, hombres y mujeres hechos y derechos se disfrazan para conseguir descuentos y regalos, y todos degustan las comidas típicas del destino de sus sueños...

Pero en esta edición, además de esta estampa habitual, la organización ha querido dar un salto de calidad y, tomando como ejemplo el Mobile World Congress, dar impulso a las empresas tecnológicas que dan respuesta a los problemas que afronta el sector. “La clave de la mejora de este salón ha sido no olvidar la oferta al cliente, pero centrarnos también en las relaciones entre empresas turísticas”, explicó el viernes Jordi Clos, presidente del congreso.

Para ello, en el espacio B-Travel Pro la Fundación Mobile World Capital acoge a 15 startups especializadas en turismo, un sector que supone el 12% del PIB catalán.

De soluciones tecnológicas hay para todos los gustos, y las startups intentan ir ahí donde agencias, aerolíneas u hoteles no llegan. La más llamativa es la que presenta Ayo. Esta empresa vende gafas que emiten una luz azul que simula la luz solar y que ayuda a superar el jet lag. Ayo trabaja con aerolíneas de peso como KLM y tiene más de 5.000 clientes. Sin salir del avión, otra empresa presente en B-Travel, PxCom, ofrece en la pantalla del asiento una guía turística sobre el destino al que se dirige el pasajero, y quiere sustituir a las revistas.

Otras startups se centran en hacer la vida más fácil a los clientes, ya sean particulares o departamentos de viajes de las empresas. Caravelo, la empresa del emprendedor Iñaki Uriz, desarrolla la tecnología para crear robots que chatean con el cliente y le asesoran y venden viajes. “Hay que estar a la última: las aerolíneas pasaron de vender en las oficinas a pie de calle a vender en la web, y de ahí a la app. Lo siguiente es vender por chat con un robot”, asegura Uriz. Otras, como Cityhook o Worldia, son empresas que se dedican a comparar todas las ofertas que hay en un viaje. La primera se centra en las opciones de transporte, y la segunda en hoteles y actividades.

Y también hay empresas que pretenden facilitar las cosas a los viajeros cuando todo parece ir mal: cuando algo pasa con la reserva del hotel o cuando hay retrasos en los aviones. La holandesa HotelChamp ayuda a los hoteles a mejorar su servicio online, y la catalana Airning está especializada en resolver incidencias aéreas. Esta última ha conseguido 3.500 clientes en 18 meses, y ha gestionado 750.000 euros en indemnizaciones. Su fundador, Xavier Trallero, lo tiene claro: “La tecnología tiene que servir para solucionar los problemas de la gente”.