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REPORTAJE

Dos familias con seis hijos inyectan futuro a un pueblo de Castellón a punto de cerrar su escuela

Los nuevos vecinos de Portell proceden de Valencia y Vall d’Uixó. El municipio les ofrece trabajo y un alquiler barato y su llegada doblará la ratio escolar

Erica Ventura y su pareja Miguel Jiménez, con sus hijas Rosa María y Yumara, que irán a Infantil en el aulario de Portell.
Erica Ventura y su pareja Miguel Jiménez, con sus hijas Rosa María y Yumara, que irán a Infantil en el aulario de Portell.

Erica Ventura (22 años), su pareja, Miguel Jiménez (27), y sus hijas, Rosa María y Yumara, de 3 y 2 años, darán en junio un cambio radical a sus vidas, y también a la de Portell. Hacen las maletas y cambian su día a día urbano en Valencia por una nueva etapa en el entorno rural que les ofrece este pueblo castellonense de 200 habitantes. Con trabajo y vivienda. Son una de las dos familias con las que Portell puede escribir un final feliz para su historia. Para ese colegio que ha logrado salvar tras el llamamiento lanzado por el municipio a personas con hijos en edad escolar interesadas en vivir aquí a cambio de un empleo y un alquiler de 50 euros.

Más de veinte familias de toda España respondieron formalmente al aviso –aunque las llamadas superan las doscientas- y el pasado martes fueron convocadas en la población, para conocerla in situ, realizar las entrevistas ‘cara a cara’ y proceder a la selección. Veinticuatro horas después, el teléfono de Erica recibió la esperada respuesta afirmativa por parte del consistorio. “Salió la oportunidad y como el no ya lo teníamos, fuimos a por el sí”, explica. Y el sí llegó. En junio, cuando su hija Rosa María termine las clases en el colegio de Valencia, se trasladarán a Portell. La pequeña, Yumara, empezará aquí su etapa escolar. Con ellas dos y los hijos de 8 y 10 años de la otra familia que residirá en Portell tras ser seleccionada –procedente de Vall d’Uixó (Castellón) y con otros dos hijos, uno mayor de edad y otro de 14 años que irá al instituto de Morella o de Vilafranca- el colegio respira tranquilo. El curso empezará con ocho escolares, el doble de la ratio inicialmente prevista.

En la escuela –actualmente con siete escolares- se quedaban el próximo año dos parejas de hermanos y aunque la Consejería de Educación aseguraba la continuidad del centro, los padres de los niños se planteaban la posibilidad de trasladarlos a otras escuelas con más diversidad en el aula.

El desempleo movió a esta familia valenciana a dar el salto. “Yo he trabajado en el sector de limpieza, y mi marido de lo que ha podido, de barrendero, de peón de albañil… ha estado de varias cosas pero por poco tiempo. Ahora estamos sin trabajo, y aquí –en Valencia- no tenemos futuro”, comenta Erica Ventura. Hace unas semanas la joven vio el anuncio de Portell en una red social. Llamó al Ayuntamiento, le confirmaron la veracidad del mismo y envió un e-mail detallando su situación. “A los quince días contactaron conmigo”.

Su futuro laboral cambiará en pocos meses. La localidad, a falta de ultimar detalles y de definir “quién hará qué”, garantiza un empleo de trabajo para los cuatro adultos. Uno de los puestos de trabajo, de un año de duración, será el de refuerzo de la brigada municipal. “De ayudante del alguacil”, aclara el alcalde, Álvaro Ferrer. Los otros tres puestos serán para hacer trabajos de silvicultura, “aunque una de las empresas textiles del pueblo también necesita a una persona”, recuerda el primer edil. Sobre la vivienda, el consistorio pondrá a disposición de los nuevos vecinos dos casas: una municipal y otra en alquiler. Las dos equipadas con todo lo necesario para soportar los fríos inviernos del interior castellonense.

“No sabíamos ni que –Portell- existía”, reconoce Erica Ventura. Pero la primera toma de contacto con él le deja buen sabor de boca. “Íbamos con otro pensamiento y al llegar la impresión fue completamente diferente; creíamos que era un pueblo más olvidado, ¡pero tiene de todo prácticamente! Piscina, tiendas, colegio… Es pequeño pero muy bonito y acogedor”. También a su hija mayor, Rosa María, le ha gustado. En especial la escuela. “Las niñas se hubiesen quedado allí. La grande, la que ya va a clase en Valencia, dice que se quiere ir al cole nuevo”.

La satisfacción que deja el primer contacto de las familias con la localidad se atisba también en la voz del alcalde. “Personalmente lo que me llamó la atención fue la actitud de los niños, la complicidad entre ellos; y ver cómo empezaban a jugar en la escuela me cautivó”, dice. También resalta la sintonía entre los padres durante las entrevistas a los candidatos. Un proceso que corrió a cargo del propio alcalde, el agente de desarrollo local, la directora del Colegio Rural Agrupado (CRA) Celumbres, al que pertenece el aulario de Portell, la directora del mismo y los padres del alumnado actual. En la elección de los nuevos moradores primó que su perfil se adaptara a las ofertas de trabajo y las necesidades de la escuela.

“Nosotros vamos a intentar hacer todo lo posible para que se encuentren a gusto e integrados”, señala el primer edil. ¿Objetivo cumplido? “Esperemos que sí, pero será dentro de dos años cuando podamos decir si pasamos el examen. Si no, a seguir mejorando”, reconoce esperanzado y también algo más tranquilo tras unas semanas de mucho ajetreo. “Ha sido algo que nos ha desbordado. Hoy mismo, con la selección hecha, siguen llegando correos. De Sudamérica, de Cádiz, Melilla… Si decimos que han llamado doscientas personas, nos quedamos cortos”.

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