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Las incógnitas del ‘caso Cifuentes’

Por primera vez un mandatario declara en el pleno de la Asamblea madrileña a petición de la oposición. Estas son algunas de las claves que la presidenta tendrá que aclarar este miércoles

Cristina Cifuentes, en la Asamblea de Madrid.

Cristina Cifuentes se convierte hoy en la primera gobernante de la Comunidad de Madrid que comparece en el pleno de la Asamblea a petición de la oposición. Lo hará para explicarse sobre la obtención del máster de Derecho Público del Estado Autonómico en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) en el curso 2011-2012. La calificación de una materia y del trabajo fin de máster, como destapó eldiario.es, fueron cambiadas de “no presentadas” a “notable” dos años después de finalizado el curso. Además, el campus ha abierto una investigación interna —hoy testifican profesores que evaluaron su posgrado— que contará con la supervisión de dos inspectores designados por la conferencia de rectores (CRUE) y una docena de asociaciones estudiantiles han llevado el caso a la fiscalía, que aún no se ha pronunciado.

¿Tuvo Cifuentes trato de favor?

Las clases del máster de Derecho Público del Estado Autonómico, que ya no oferta la URJC, se impartían jueves y viernes por la tarde y sábados por la mañana. Cuando Cifuentes se matriculó era diputada autonómica y debía asistir a los plenos de la Asamblea que se celebraban tres de cada cuatro jueves al mes y empezaban entonces a las 16.00. Un horario que hacía imposible su asistencia a clase. En enero de 2012 fue nombrada delegada del Gobierno y dejó de tener esa traba. Existe la figura académica de la “dispensa” que posibilita a una persona a solo presentarse a los exámenes y a los trabajos, si así lo dispone la dirección del posgrado. Hasta la fecha no consta que Cifuentes disfrutase de esa exención.

¿Qué documentos faltan?

La política no ha enseñado el trabajo de fin de máster (TFM) —argumenta que ha vivido tres mudanzas de despacho en este tiempo y no lo localiza— o el permiso de su tutor para defender el texto al contar ya con todo aprobado. Tampoco hay un documento que certifique que la funcionaria Amelia Calonge, vieja conocida de Cifuentes, cambió dos calificaciones en 2014. La presidenta ha dado permiso a la Universidad para que muestre el TFM. Los formularios y la tecnología actuales no corresponden con los de 2012 y la URJC, que al principio atribuyó el “error” en las notas a una “mala transcripción en la plataforma informática”, ahora investiga lo sucedido. Tampoco está claro quién fue su tutor, una figura fundamental para coordinar el TFM. Cifuentes asegura tener registradas las citas con su tutor en su agenda electrónica y quiere aportar esta información a la instructora del caso, Pilar Trinidad. Además, la CRUE ha designado a dos observadores externos de las Universidades de Burgos (José Ángel Contreras) y Murcia (Carmen Ruiz).

¿Por qué callan sus compañeros?

Cifuentes se matriculó, según su entorno, junto a un grupo de antiguos amigos cuando aún no era delegada del Gobierno y tenía más tiempo. Ninguno de estos ha salido en su defensa. Pedro Calvo, uno de los hombres fuertes de Alberto Ruiz-Gallardón que abandonó el posgrado, no recuerda haber coincidido con ella en las clases, pues su asistencia —entonces él era concejal delegado de Seguridad del Ayuntamiento de Madrid— “fue escasa”.

¿Por qué no hablan los profesores?

Los únicos que han dado la cara son dos catedráticos: Enrique Álvarez Conde, presunto director del posgrado, y Pablo Chico, profesor de La Financiación de las Comunidades Autónomas y las Entidades Locales, la asignatura cuya nota fue cambiada. Ahora está en duda que el primero ostentase en ese momento el cargo. En un documento interno se habla de una “directora”. Las tres profesoras que evaluaron con un 7,5 el TFM —Cecilia Rosado, Alicia López de los Mozos y Clara Souto— evitan ratificar ante la prensa que la defensa del trabajo se celebró.

¿Defendió el trabajo en 2012?

El día programado para la lectura del trabajo a las 15.45 horas, Cifuentes, entonces delegada del Gobierno, se encontraba al frente del operativo que velaba por la seguridad de las miles de personas que celebraban la victoria en la Eurocopa de 2012 en las calles de Madrid. El entorno de la política explica que los festejos no eran “un acto conflictivo”.
Un documento interno de la URJC para aportar mejoras en el posgrado lamentaba en esa fecha que pocos alumnos defendían su TFM en junio, pues aguardaban a otras fechas posibles posteriores, para redactar el documento con más tiempo. Cifuentes, pues, fue uno de los alumnos que más prisa se dio en acabar el posgrado.

¿Con qué fin cursa el posgrado?

Cifuentes aseguró en Onda Cero que se matriculó por interés en el derecho local, “no para engordar el currículo”. Sin embargo, sí parecía querer incrementar su formación, porque en al menos tres entrevistas de 2012 (año del máster), la recién nombrada delegada del Gobierno en Madrid cuenta que está haciendo el “doctorado”. Tener aprobado este posgrado de la URJC abre a Cifuentes la puerta a los cursos de doctorado y a leer la tesis cuando desee. Ello le permitiría no volver a la Universidad como personal de administración y servicios —es funcionaria de la Complutense en excedencia—, sino acceder al puesto de profesora. Ese paso lo ha dado su hermana, Margarita Cifuentes, que fue nombrada profesora invitada de la URJC, donde ya trabajaba en Administración y Servicios, a las semanas de leer la tesis.

La presidenta ya hablaba en 2009 de estar redactando una “tesis”. Ese septiembre escribió en Twitter: “Voy a trabajar un poco en la tesis que la tengo completamente abandonada. Buenas noches a todos :)”. Y en abril de 2010: “Aquí estoy, bajo el cielo plomizo de Madrid, intentando… (con escaso éxito) retomar mi tesis doctoral”.

Gabilondo “ni descarta ni afirma” la moción de censura

Esther Sánchez

La presentación o no de una moción de censura capitaneada por el PSOE-M pende del hilo de las explicaciones que ofrezca hoy Cristina Cifuentes. El líder socialista Pedro Sánchez dejó caer la posibilidad con el objetivo de que Ciudadanos, socio de investidura de Cifuentes en Madrid, muestre sus cartas. Una postura sobre la que Ángel Gabilondo, portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, prefiere no pronunciarse hasta oír a la presidenta. “Ni se descarta ni se afirma que se vaya a poner una moción de censura”, manifestó ayer. A pesar de ello, su grupo tampoco va a “eludir ninguna responsabilidad” y si la situación se torna “insostenible” buscarán “una salida razonable”, añadió.
En Podemos estarían “encantados” de apoyar una iniciativa semejante. Echar al PP es “una prioridad”, declaró ayer Lorena Ruiz Huerta, portavoz de Podemos, aunque también prefieren esperar a la comparecencia de hoy. Conseguir el apoyo de Ciudadanos es más complicado. Otra cuestión es que la iniciativa concite el apoyo de Ciudadanos. Su portavoz en la región, Ignacio Aguado, se mostró ayer cauto: “Jugar a hacer hipótesis o adelantar escenarios es imprudente”. El parlamentario pidió esperar a las “explicaciones y pruebas que aporte”. Entre ellas, Aguado ha pedido a Cifuentes que muestre el, de momento, desaparecido trabajo fin de máster (TFM). “Entiendo que estén obsesionados (por el PSOE-M y Podemos) con mociones de censura”, porque su prioridad se centra en “ocupar la silla más que en conocer la verdad”, dijo. 

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