Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los galeristas catalanes salen airosos de un Arco complicado

El colectivo barcelonés cierra con buenas ventas y gran visibilidad en una feria marcada por la censura y la polémica

Biombo de la artista Ángels Ribé adquirido por el museo Reina Sofía.
Biombo de la artista Ángels Ribé adquirido por el museo Reina Sofía.

Hay obras espectaculares que atrapan todo el protagonismo como la de Santiago Sierra en solidaridad con los presos políticos y otras, cargadas de contenido crítico que en medio del ruido mediático terminan por pasar desapercibidas. Es el caso de las cartelas de obras ausentes pintadas por Martí Ansón. Están escritas en catalán y corregidas en español en una intervención tan sutil como contundente y se exponían en Estrany-de La Mota, una de las 16 galerías catalanas que han participado en la 37ª edición de ARCOmadrid. A pesar de vivir una coyuntura complicada y de encontrarse sumidas en la polémica que ha marcado la feria, las galerías barcelonesas vuelven satisfechas de las ventas y la acogida que se les ha brindado.

Un coleccionista chino ha adquirido por 150.000 euros una gran tela de Schnabel a Miguel Marcos, aunque el galerista no es muy optimista en relación al coleccionismo nacional. “No ha habido regeneración del coleccionismo que se fraguó con Arco, no conseguimos conectar con aquellos que deberían tomar el testigo”, asegura. Comparte la opinión Marc Domènech. “No hay el relevo que Arco intenta impulsar. Otros sectores han sido más hábiles seduciendo los nuevos potenciales clientes pero el arte no lo consigue. Quizás uno de los frenos ha sido la opacidad, cierta resistencia a compartir información que no resulta atractiva a una generación acostumbrada a manejar un alud de datos en tiempo real”, indica Domènech que trajo un Gleizes (220.000 euros.) y telas de Torres García (275.000) y Hernández Pijoan (100.000) con las que tuvo una gran acogida en el Armory Show de Nueva York el año pasado.

Carles Taché ha vendido tres telas pintadas por Michael Joo con nitrato de plata y resina, que se ofertaban a 100.000 euros. “En 1980 la Guardia Civil retiró del stand una obra de Jordi Benito con una águila disecada, pero no la sustituimos y en su lugar pusimos una foto. Por eso en el caso de Sierra culpabilizo a la galerista”, asegura Taché, que se ha arriesgado con un stand monográfico y ha ganado la apuesta. Ana Mas ha vendido al Museo Reina Sofía un biombo de hierro (precio de salida 28.000 euros) de Àngels Ribé, magnifica artista finalmente valorada en su justa medida y varias piezas sobre papel de Regina Giménez, que con sus fascinantes geometrías ilumina la confusa y discutida sección dedicada al futuro, comisariada por Chus Martínez y la catalana Rosa Lleó. Están satisfechos Nogueras Blanchard que ha vendido obras de casi todos sus artistas y ADN que por una vez no está en medio del escándalo y que pese a denuncias y presiones jamás retiró una obra. El museo Jorge Pérez de Miami ha comprado a Senda una bandera de color indefinido de la cubana Glenda León realizada con el hilo obtenido tras triturar y mezclar banderas de medio mundo. Senda ha vendido también una pieza de Ana Malagrida, la única artista española que ha tenido una muestra individual en el Centro Pompidou de París.

Éxito doble por Rocío Santa Cruz, como galerista con un magnifico stand protagonizado por los 99 nombres de Dios de García Sevilla y como directora de la feria Arts Libris que casi duplica los expositores con 30 galerías que han despertado un enorme interés y se van a casa más que contentas. “Ha sido un periodo muy difícil, han bajado las ventas y los visitantes y la actual falta de interlocución no ayuda”, asegura la galerista que tiene un convenio con la Generalitat para organizar dos ediciones más de Arts Libris, que celebra en abril su 9ª convocatoria en Barcelona con 84 galerías, 60 de las cuales extranjeras

Tres premios de 15.000 euros

La 13ª edición del Premio ARCO/BEEP de Arte Electrónico, el más veterano de los que concede la feria, fundado por el coleccionista de Reus Andreu Rodríguez, ha recaído en Try Not To Think So Much, una escultura interactiva, autogenerativa y modular de Eugenio Ampudia. La pieza, expuesta en Max Estrella, emplea los circuitos de un sintetizador para generar sonidos del ruido comunicacional que en el mundo del arte tiende a ser endogámico y autorreferencial, pese a los discursos de corte populista sobre el acercamiento del arte al público.

El premio Art Situacions, consagrado a la creación emergente, en su 2ª edición ha recaído en el artista navarro Carlos Irijalba, representado por la galería Moisés Pérez de Albéniz. El más joven de los tres, el premio Han Nefkens Foundation ha sido para Maya Watanabe, artista nacida en Perú, que será el país invitado de ARCO 2019. Los tres galardones están dotados con 15.000 euros: los primeros dos premian una obra existente que pasa a formar parte de las respectivas colecciones, mientras que el tercero ofrece a un artista del país protagonista del ARCO siguiente, la posibilidad de crear y exponer una obra de vídeo.