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Cierre de filas en torno a Cifuentes

El PP teme el daño de la vinculación de la presidenta con la corrupción, pero no tienen recambio

La bancada popular, con la presidenta regional, Cristina Cifuentes, abajo a la derecha, en un pleno de la Asamblea de Madrid.
La bancada popular, con la presidenta regional, Cristina Cifuentes, abajo a la derecha, en un pleno de la Asamblea de Madrid.

Hay voces discordantes, pero la mayor parte del PP madrileño cierra filas en torno a su líder Cristina Cifuentes, que no está pasando por sus mejores momentos políticos. Unos lo hacen por estar convencidos de que se trata de la mejor dirigente y otros porque no hay recambio. “Si cae ella, caemos nosotros, no hay plan B”, opina un cargo del partido.

El PP madrileño se desayuna cada vez más a menudo con una noticia sobre supuestos casos de corrupción en los que es el protagonista, y la preocupación entre militantes y cargos públicos se extiende. Temen el efecto que pueda provocar en sus votantes, aunque recuerdan que la presidenta regional no está imputada en ningún caso de corrupción. “Es una gota continua que va dejando un poso en los ciudadanos, tengan o no tengan razón las acusaciones”, resume la misma fuente. A lo que se añade el ascenso de Ciudadanos en las encuestas.

La última polémica saltó la semana pasada a raíz de la declaración del exconsejero popular Francisco Granados ante el juez a petición propia. El exdirigente atribuyó a los expresidentes Esperanza Aguirre e Ignacio González todas las decisiones que se tomaban en la Comunidad, además de asegurar que Cifuentes formaba parte del núcleo de poder, que acabo con una supuesta “relación sentimental” con González.

Los populares no tienen duda al respecto: las palabras de Granados son “basura y machistas”, sin ningún recorrido judicial, y hay que leerlas en el contexto de la estrategia de defensa de un “presunto delincuente”, dicen. La presidenta regional, que asegura que le da “igual” lo que diga Granados, se ha querellado contra él porque se ha producido “un grave atentado contra su honor e imagen”.
Cifuentes se presentó a las elecciones como la abanderada del sector más renovador del PP con el lema “tolerancia cero con la corrupción”. Pero según ha ido transcurriendo la legislatura su nombre ha aparecido vinculado a casos que atenazan a su partido. La presión de la oposición ha crecido a la par y en junio del año pasado tuvo que declarar ante la comisión de la corrupción de la Asamblea. Era la primera vez que un presidente de la Comunidad de Madrid pasaba por tal trance. Su comparecencia fue consecuencia de dos informes de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) en los que se la relaciona con supuestos amaños en las contrataciones del servicio de cafetería de la Asamblea, en las que podría existir financiación ilegal del PP.

A pesar de su insistencia en que todo se hizo conforme a la legalidad, la oposición (PSOE, Podemos y Ciudadanos) no cree que no estuviera al tanto de lo que ocurría dentro de su partido, dada su dilatada vida política y los puestos de responsabilidad que ha ocupado. Fue secretaria ejecutiva de Política Territorial entre 2004 y 2008, diputada regional de 1991 a 2012, y delegada del Gobierno de 2012 a 2015.

Las críticas de la oposición no extrañan en algunos círculos del partido. “Cifuentes tenía que saber que estas acusaciones llegarían, porque no es ni mucho menos nueva en el PP”, manifiestan estas voces. La presidenta regional es consciente de que no todos son amigos dentro de sus filas. Ella misma insinuó que sospechaba que la filtración de los informes de la UCO podrían provenir de “fuego amigo”. “No creo en las casualidades y muchísimo menos en política”, comentó. En este escenario, Cifuentes asegura estar completamente “tranquila”, porque no tiene “nada que ocultar”.

Una lista electoral ideada por Aguirre

“Quizá en las últimas elecciones de 2015 se perdió la oportunidad de llevar a cabo un ejercicio de renovación real, en la que no habría tenido cabida tampoco Cifuentes”, indican fuentes próximas al PP. Cifuentes concurrió con una lista compuesta en gran medida por el PP de Madrid, es decir, por Esperanza Aguirre, entonces presidenta regional del partido. Cifuentes se quejó de las imposiciones. “La lista no la he hecho yo”, manifestó. Mucho ha cambiado la situación. Aguirre dimitió de todos sus cargos públicos en abril de 2017 tras la detención de Ignacio González y Cifuentes ganó las elecciones a la presidencia del PP de Madrid en marzo pasado con un respaldo mayoritario del 86,38% de los votos.

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