Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Los hoteleros de Barcelona tachan el final de 2017 de “trimestre fatídico”

La facturación de los hoteles de Barcelona cayó un 18% y el gremio pide a Colau que aumente la inversión en promoción, porque las reservas caen

La terraza del hotel Rec, en la calle del Rec Comtal de Barcelona.
La terraza del hotel Rec, en la calle del Rec Comtal de Barcelona.

El presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona, Jordi Clos, se ha expresado este jueves de forma vehemente a la hora de valorar los datos del sector del año pasado. Un 2017 que “comenzó extraordinario” pero que terminó con “un trimestre fatídico” en el que la caída de facturación, del 18%, se comió los aumentos registrados en los primeros meses. Clos ha relatado lo que califica de “año muy complejo”, que comenzó muy bien pero se torció en verano con los episodios de turismofobia, las huelgas, el atentado del 17 de agosto y el referéndum del 1-O y sus consecuencias.

“Se barajan datos de todo tipo y se leen según los intereses, pero los buenos, reales, únicos y contundentes sobre los hoteles en Barcelona son los nuestros, aquí no hay intereses”, ha defendido Clos. Por ejemplo: “Hemos visto caídas brutales, del 35% en los hoteles de cinco estrellas”. “Durante el puente de la Constitución, cuando la ocupación roza el 70% y procede del mercado doméstico, las reservas cayeron al 42%”.

En global, con todo, la facturación cerró con un 6% más respecto a 2016 y la ocupación en un 80%, igual que el año anterior. El precio medio por habitación se cerró en 138 euros, 7,5 más que en 2016. En términos de empleo, ha asegurado que desde agosto no se han renovado 2.000 contratos en el sector.

Clos ha celebrado el anuncio de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de poner en marcha una campaña para reposicionar la marca y la reputación de la ciudad. Será coincidiendo con el Mobile World Congress, aunció el lunes la alcaldesa. Pero le ha pedido, casi en forma de SOS, que aumente la inversión en promoción de la ciudad, sobre todo porque al tiempo que caen las reservas cae la recaudación de la tasa turística, que se destina a promoción.

Ruegos al gobierno Colau

Además, ha cuestionado algunas voces del equipo de Colau —sin decir nombres— y ha emplazado al gobierno municipal a que traslade mensajes “contundentes” a la opinión pública local e internacional que ayuden a percibir que Barcelona “es una ciudad que aprecia el turismo”. “En este momento es más que nunca importante pensar en la promoción que en la administración”, ha alertado. También ha pedido a la prensa que no magnifique los episodios de turismofobia o las malas noticias en general, porque dan una imagen nefasta de la ciudad que, ha dicho, en realidad sigue funcionando con normalidad.

El presidente del gremio y también hotelero ha explicado que el sector está invitando, con estancias gratis a Barcelona, a prescriptores para que recomienden la ciudad, y ha llegado a afirmar que en algunas ferias ha constatado que “Barcelona está excluida para los operadores” a la hora de ofrecerla para ferias o congresos.

“En ferias como Fitur nos han dicho que “Barcelona es una ciudad donde hoy por hoy no quieren ir”, y optan por otros destinos como Madrid, Bilbao o Sevilla. Esta exclusión, ha dicho, les preocupa especialmente, porque es el turismo de negocios quien reserva con uno o dos años de antelación.

Y porque el turismo de negocios supone un 45% de la facturación hotelera la ciudad. La perspectiva para 2018 es negativa, ha explicado, sin dar cifras concretas. En lo que llevamos de enero se mantiene la tradicional ocupación baja, del 40%. En febrero el sector vive del Mobile World Congress. Pero Clos ha asegurado que las reservas —“las OTC, reservas on the book”— a partir de marzo y más allá (2019 y 2020) son más bajas que en años anteriores.

Traslado de empresas

En este sentido, el presidente del gremio ha puesto ejemplos concretos de situaciones derivadas de la situación política de los últimos meses y que afectan a las reservas: las empresas que se han marchado de la ciudad durante el proceso independentista. Ya no celebran en Barcelona consejos de administración, permanentes, conferencias anuales o reuniones de sus directivos, con lo que la ausencia de sus empresas es otro lastre para el sector. Estos clientes son, además los que más compran y gastan en cultura. “Nos afecta a nosotros pero también al comercio, restaurantes, taxis... en toda la ciudad la reducción del negocio es brutal”, ha resumido.

Más información