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Joan-Lluís Lluís ‘mata’ a Franco y gana el Sant Jordi de novela

Josep Maria Fulquet logra el Carles Riba de poesía en la fiesta literaria de Òmnium, condicionada por la estancia en prisión de su presidente Jordi Cuixart

Joan-Lluís Lluís (izquierda), Clara Queraltó, Ivan ledesma y Josep Maria Fulquet
Joan-Lluís Lluís (izquierda), Clara Queraltó, Ivan ledesma y Josep Maria Fulquet

Franco cede y el 12 de junio de 1940, ante las presiones de Hitler, declara la guerra a los aliados; en una de sus primeras acciones ya en Francia, bombardea el campo de concentración para republicanos de Argelers, donde está Agustí, tuerto y tímido corrector amante de la lengua catalana, en principio, incapacitado para la violencia, puro antihéroe. Pero aquella atrocidad le llevará a convertirse en maquis y a no parar hasta acabar con el dictador español. Y lo logra. Esa es la trama (que no su final) de la ucrónica Jo sóc aquell que va matar Franco, con la que Joan-Lluís Lluís (Perpiñán, 1963) ha obtenido el 58º premio Sant Jordi de novela, el de más resonancia histórica y de los mejor dotados de las letras catalanas (60.000 euros). La novela, junto al poemario Ample vol de la nit, del ya curtido Josep Maria Fulquet, que obtuvo el prestigioso 59º Carles Riba (3.000 euros), y la debutante Clara Queraltó, que con El que pensen els altresse alzó con el 20º Mercè Rodoreda de cuentos (6.000 euros), han conformado el plato fuerte de la ya 67ª Nit de Santa Llúcia, la Festa de les Lletres Catalanes, que organiza Òmnium Cultural.

El acto ha tenido lugar en el polideportivo Virrei Amat de Nou Barris, en Barcelona, en un clima “de marcada excepcionalidad política porque es la primera vez que un presidente de Òmnium no puede asistir por estar preso”, ha recordado el vicepresidente Marcel Mauri, en referencia a Jordi Cuixart, que este sábado cumple exactamente dos meses en prisión preventiva en la madrileña Soto del Real por las diligencias judiciales fruto de la crisis del procés.

La delicada situación que atraviesa la entidad ha quedado reflejada en la velada, de la que se ha querido resaltar su vertiente literaria, en un afán de revitalizar el perfil cultural de la entidad (95.000 socios) y suavizar el sociopolítico ante la situación de su presidente, del que se han leído unas palabras. Así, este año los mensajes han sido institucionalmente más cautos y sutiles, como el propio cartel o el programa de mano, donde rayas entre las líneas de los textos simulaban el paso del lápiz rojo de la censura. También el presentador, el actor Jordi Martínez, ha hecho alguna breve referencia al episodio de las votaciones del 1-O. La alcaldesa Ada Colau, la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell, y el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, brevemente por videoconferencia, han intervenido en los parlamentos finales.

“Estoy contento y triste a la vez porque esperaba la llamada de la concesión del premio por parte de Cuixart: me la debe, la espero y quiero que me la haga cuanto antes mejor”, ha dicho Lluís, segundo escritor de la Catalunya Nord (el primero fue Jordi Carbonell Trias, en 1978) en obtener el galardón. Otros premiados han hecho también alusiones a la situación sociopolítica y a la estancia en prisión de Cuixart, el presidente de la ANC, Jordi Sánchez, y a los consellers que siguen encarcelados.

Premio a la mejor novela del año

Una chica capaz de ver monstruos en otras dimensiones es el eje de Negorith, con la que el guionista Ivan Ledesma ganó el 44º Joaquim Ruyra de novela juvenil (6.000 euros); el 54º Folch i Torres quedó desierto. Completaron el palmarés el por vez primera bautizado como Muriel Casals de comunicación (informativos de TV-3 y Catalunya Ràdio) y el J.B. Cendrós (la activista Jody Williams). Òmnium estrenará en febrero el premio a la mejor novela en lengua catalana del año (20.000 euros), con el que se barajó sustituir al Sant Jordi. La lista finalista, muy afinada: Robinson, de Vicenç Pagès; Els estranys, de Raül Garrigasait, i Els fills de Llacuna Park, de Maria Guasch.

Nombre de los más potentes de las letras catalanas, como muestra una trayectoria reconocida con el Crexells (El dia de l’ós, 2004), el Serra d’Or dos veces (por Aiguafang, de 2008, y El navegant, de 2016) o el Lletra d’Or (Les cròniques del déu coix, 2013), Lluís asegura que Jo sóc aquell que va matar Franco le ronda desde que tenía 16 años, cuando “en una excursión por el Canigó decubrí los versos que luego supe de Pere Quart de Oda a Barcelona: “Malfia’t de la història. / Somnia-la i refés-la”. Los he llevado conmigo porque la literatura tiene este potente poder y eso es lo que he hecho ante la rabia que Franco ganara la Guerra Civil; la historia de España y Cataluña hubiera sido tan distinta... Y no, no ha de leerse en clave de actualidad, pero sí es una venganza contra Franco y sí es orgásmico escribir que lo matas”, admite Lluís sobre una novela que empezó a construir en 2011.

 

Paraísos y miedos

 

Un cierto tono de paraíso perdido, porque la obra poética de Milton está en su trasfondo, tiene también el poemario de Fulquet (Barcelona, 1948), que atraviesa una prolífica segunda vida como rapsoda tras tardar casi 27 años en publicar su tercer poemario —de Platges de temps, de 1980, a De plata pur, de 2007—, pero ahora lanzar tres desde 2016: “No tenía nada que decir; ese silencio ha ido bien para dar más tiempo de cocción a los otros poemarios y para dedicarme a traducir”. Ample vol de la nit es, como dice uno de sus versos, un “viatge cap el fred”, donde en un solo poema, dividido en cuatro cantos (de nuevo, Milton) y con versos muy formales en anapestos, “hay reflexiones sobre el dolor de la ausencia, el uso que el tiempo hace de nosotros y la fugacidad de los tiempos felices”.

También se muestran “resquebrajados” los personajes de los 16 cuentos de la debutante Queraltó (El Pla del Penedès, 1988): “No se quieren enfrentar a la vida, ésta les viene grande, por eso en el pasado se sienten protegidos”, los retrata. Quizá respuesta a los tiempos.