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Crónica de una ocupación frustrada

El departamento de Cultura cierra el Arts Santa Mònica para evitar las reivindicaciones de los artistas contra su transformación como centro dedicado a la arquitectura

La concentración en la puerta del Arts Santa Mónica, con la puerta cerrada del centro.
La concentración en la puerta del Arts Santa Mónica, con la puerta cerrada del centro.

Bajo el lema Salvamos Santa Mònica - Ocupamos Santa Mònica, la Plataforma Asamblearia de Artistas de Catalunya (PAAC) lleva desde el pasado lunes llamando a la ocupación simbólica y pacifica del centro. El motivo: reivindicar su continuidad como espacio pluridisciplinar en contra de la decisión del departamento de Cultura de consagrarlo a la arquitectura. Juntos con las escuelas de arte y otras entidades del sector, la PAAC había preparado para este fin de semana un conjunto de actividades artísticas y de reflexión que culminarían con una paella. Su sorpresa fue mayúscula al encontrarse ayer con el centro cerrado a cal y canto y una nota en la puerta, invitando a los trabajadores a acudir a la Dirección de Cooperación Cultural para pedir explicaciones. Ni una palabra para los posibles visitantes, ni en la puerta, ni en la web.

“Tratándose de una ocupación simbólica, de carácter cultural e incluso lúdico, no pensamos mantenerla secreta. Al contrario, la difundimos todo lo posible para poner las bases de un debate serio y amplio”, ha afirmado Nora Ancarola, presidenta de la PAAC, sin salir del asombro. Se debate entre el desconcierto y la indignación también Jaume Reus, director del Santa Mònica hasta el 31 de diciembre, a menos que la presión del sector obligue la Consejería a respetar el compromiso previamente adquirido. A Reus, el primer director nombrado a través de un concurso público, se le aseguró un ciclo de cuatro años, si bien aduciendo motivos burocráticos se le hizo un contrato de dos años, posteriormente prorrogado hasta el 31 de diciembre 2017. “Al encontrar el centro cerrado fui a pedir explicaciones a Quim Torrent, director general de Cooperación Cultural (el exconsejero Puig está en Bruselas), quien se escudó tras la amenaza de la ocupación y las razones de seguridad”, ha explicado Reus, indicando que se le prohibió anunciar el cierre en la web para avisar la ciudadanía. El centro se mantendrá cerrado todo el fin de semana.

Los artistas han publicado un manifiesto donde rechazan la conversión del Santa Mònica en un centro de arquitectura y reivindican su carácter peculiar y su importancia para el ecosistema artístico de toda Cataluña por su intensa relación con la red de centros de arte. “Es un centro pluridisciplinar y transversal. La posibilidad de unificarlo con Fabra i Coats, anunciada por la Consejería, no tiene sentido, porque no es un centro de arte, son dos instituciones complementarias con misiones distintas”, ha asegurado Ancarola, rodeada por medio centenar de artistas y gestores. Según la PAAC la continuidad del director se enmarca en la reivindicación de las buenas prácticas y no debe ser vista sólo como una defensa de la persona y su trabajo, si bien en tres años Reus ha incrementado sensiblemente el público y articulado una red de colaboraciones con los centros de arte del territorio, además de dar visibilidad a sectores tan diversos como el arte electrónico o la edición de libros de arte. Bibliotecas insólitas, la última muestra de su programación, comisariada por Gloria Picazo y coproducida con La Casa Encendida de Madrid, explora precisamente este ámbito.

Tras colgar una gran pancarta con el lema #Salvem Santa Mònica, la PAAC ha habilitado en su web una aplicación para sumarse a la reivindicación, que se mantendrá abierta hasta el 31 de diciembre. “En enero presentaremos las firmas recogidas y la documentación al nuevo gobierno y si una vez más no tenemos respuesta quizás planteemos una okupación indefinida y con k”, concluye Ancarola.