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El Arts Santa Mònica, otra vez en el ojo del huracán

Jaume Reus reclama a la Generalitat que respete el compromiso adquirido con él de dirigir el centro hasta diciembre de 2018

Jaume Reus a la puerta del Arts Santa Mònica, en una foto de archivo.
Jaume Reus a la puerta del Arts Santa Mònica, en una foto de archivo.

Según el macro Plan de Museos presentado este viernes, una vez más el centro Arts Santa Mònica parece destinado a cambiar abruptamente de rumbo. Tras descartarse hace un año la opción de convertirlo en un centro nacional de fotografía, debido a la opinión negativa del sector, ahora parece que se dedicará a la arquitectura. Esto significa cesar de facto su director Jaume Reus, elegido por unanimidad, a través de un concurso público, a finales de 2014. A Reus se le aseguró un encargo de cuatro años, hasta finales de 2018, si bien aduciendo motivos burocráticos se le hizo un contrato de dos, pactando que renovaría por los otros dos. Al final, el contrato fue prorrogado solo hasta el 31 de diciembre 2017.

"Como siempre he sido el último en ser avisado del cambio de rumbo del Santa Mònica. Se me ha pedido programar sólo hasta marzo, cuando yo ya tengo diversos proyectos y colaboraciones en marcha, como una muestra coproducida con La Casa Encendida de Madrid, prevista para abril”, lamenta Reus, pidiendo que se respete el compromiso de un ciclo de cuatro años adquirido por Ferran Mascarell, consejero cuando fue nombrado y por Santi Vila, su sucesor cuando le fue prorrogado el contrato. Ambos son adscritos a la misma formación política, como Lluís Puig , actualmente al frente de la Consejería de Cultura, que ha rechazado recibirlo, tras la noticia que el Santa Mònica se convertiría en un centro dedicado a la arquitectura.

“Contrariamente a lo que opina la actual consejería, el Arts Santa Mònica no tiene una misión confusa, sino que desempeña un papel necesario en el ecosistema cultural de la ciudad y el territorio. La pluridisciplinariedad de lenguajes artísticos y la capacidad de respuesta a las contingencias de la actualidad, le otorgan su identidad y le equiparan a otros centros europeos, igualmente vivos y dinámicos”, indica Reus, que también tenía programada una exposición sobre el arquitecto vanguardista Albert Viaplana, autor de la transformación del exconvento de Santa Mònica en un centro de arte.

“No tiene sentido crear un centro exclusivamente dedicado a la arquitectura, cuando hay muchas instituciones, Arts Santa Mònica incluido, que atienden a las necesidades de visibilidad de este sector”, asegura Reus, citando la muestra del Macba dedicada a Forensic Architecture y las actividades del Colegio de Arquitectos. Por su parte, entre otras, programó una exposición dedicada a los arquitectos de RCR y Translocacions, con diversas micro intervenciones en el espacio público del Raval. “Cuando se barajó la posibilidad de convertir el Arts Santa Mònica en un centro nacional de fotografía, se pidió un informe a la especialista Marta Gili, directora del Jeu de Paume de París, que puso de manifiesto la inutilidad de un centro monográfico y abogó por la tendencia internacional de crear redes entre las diversas instituciones que ya se ocupan de fotografía, fomentando y apoyando su labor”, recuerda Reus.

En los tres años de su dirección, el Arts Santa Mònica se ha caracterizado por otorgar visibilidad a la escena del arte electrónico, especialmente activa en Cataluña, con importantes muestras (como Real Time. Arte en tiempo real, Palabras Pixeladas sobre literatura y nuevas tecnologías o la retrospectiva de Brian Eno y actividades que le han granjeado un público fiel en constante aumento. En octubre va a acoger por segundo año las proyecciones del histórico festival Art Futura y en enero volvía a presentar las instalaciones de Eufonic, el festival de artes digitales de las Tierras del Ebro.

La atención por la vertiente más vanguardista y experimental del arte contemporáneo no le ha impedido dar cobijo a iniciativas diversas, como la feria de libro de artista Arts Libris, cada vez más prestigiosa a nivel europeo y contribuir al rescate de figuras importantes que no gozaron del merecido reconocimiento, como el cineasta José María Nunes a manos de Joan Maria Minguet Battlori o el videoarte español de los años 70 con el montaje de las Meninas, una clarividente instalación de Carles Pujol, que nunca se expuso en España. “También desarrollamos un intenso trabajo para establecer lazos y colaboraciones con otros centros transdisciplinarios, tanto españoles como internacionales”, asegura Reus, decidido a hacer todo lo posible para que sus derechos sean respetados y su labor reconocida. “Es un caso evidente de malas prácticas. Pedir que se respete el compromiso adquirido de cuatro años no me parece excesivo, es lo mínimo para poder plantear un trabajo coherente”, concluye.