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El Instituto Anatómico Forense realizó 2.000 autopsias en 2016

Los médicos efectuaron una media de cinco estudios postmortem al día

Varios funerarios atienden a familiares en el Anatómico Forense el pasado 17 de octubre. Ampliar foto
Varios funerarios atienden a familiares en el Anatómico Forense el pasado 17 de octubre.

El Instituto Anatómico Forense (IAF), situado en la Ciudad Universitaria, acogió 1.976 autopsias durante el año pasado, lo que significa que de media se hicieron cinco necropsias al día. Así lo recoge la memoria de este centro, a la que ha tenido acceso EL PAÍS. Uno de cada tres fallecimientos tuvieron una naturaleza violenta, lo que incluye accidentes, homicidios y suicidios. Los otros dos tercios restantes se debieron a muertes naturales.

El Instituto Anatómico Forense fue inaugurado a finales  de los años setenta del siglo pasado en un pabellón de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. A diario recibe lo cuerpos de las personas que han fallecido en estas circunstancias (violentas o naturales) o de las que se desconoce los motivos del fallecimiento, tanto de la capital como de algunos partidos judiciales. Pese a su limitada capacidad, dispone de aparato de rayos X para ver dónde se alojan los proyectiles en caso de disparos de armas de fuego.

De las 1.976 autopsias realizadas el año pasado, 1.303 concluyeron que la causa de la muerte fue natural. El mes con mayor incidencia de esta sintomatología fue marzo (164 casos), seguido de octubre (122) y febrero (112). Las 663 muertes restantes tuvieron un origen violento, con mayor número en julio (74 casos) y junio (65). Dentro de estas muertes violentas, el mayor número corresponden a accidentes de todo tipo —de tráfico, laborales o en viviendas particulares, entre otros—, con 367 casos (el 55,35%), seguidos de los suicidios (263, casi el 40%) y los homicidios (33, el 5%). El mes en el que los forenses tuvieron mayor trabajo por asesinatos fue el de julio, con cinco muertes violentas, mientras que en octubre de 2016 no se registró ningún caso de esta etiología.

El IAF también practica la prueba del virus de inmunodeficiencia a los cuerpos para detectar si son portadores. Solo el 2,9% de las pruebas realizadas dieron positivo a este virus, según la memoria de este departamento.

Uno de los aspectos más importantes a la hora de realizar un informe de autopsia es saber si la persona había consumido algún tipo de drogas. El estudio demuestra que las benzodiacepinas (lorazepam y diazepam, entre otras) fueron las sustancias más habituales, con un 20% de media, en los 187 casos analizados. Le siguen el alcohol etílico y metílico (en el que deriva el primero tras la ingesta) y cocaína. En el caso de los hombres, los derivados del cannabis llegaron al 10% de los casos analizados, según el documento oficial.

El Anatómico Forense no solo investiga con personas fallecidas. Los especialistas de este centro realizaron 205 informes toxicológicos emitidos sobre casos de detenidos que alegan abstinencia al consumo de drogas de abuso. En mujeres, la mitad dio resultados negativos, mientras que en los hombres llegó a dos de cada tres casos. Las sustancias más habituales que habían consumido fue la cocaína.

Este departamento, dependiente de la Consejería de Presidencia y Justicia, tramitó 33 enterramientos sociales, en los que los Ayuntamientos o la propia Comunidad de Madrid paga el sepelio. La persona o su familia carecen de medios económicos para afrontarlos. De ellos, 12 los sufragó el Gobierno regional, 14 el Consistorio de la capital y los siete restantes otras localidades.

Los funerarios ya contratan en el interior del edificio

La dirección del Instituto Anatómico Forense ha modificado parcialmente la orden dictada a mediados de octubre por la que prohibía la entrada a los empleados de las funerarias. Desde hace 15 días, estos trabajadores pueden entrar a contratar los servicios con las familias de los fallecidos dentro del edificio. Eso sí, siguen sin poder informar ni asesorarlas dentro, además de no estarles permitido hacer ningún trámite administrativo, como era habitual anteriormente.

La Consejería de Presidencia y Justicia, de la que depende el centro, argumentó el cambio de postura en que se trata de un centro oficial en el que regían las mismas normas de seguridad que en los edificios de los juzgados. En su opinión, tan solo podían acceder los empleados y las personas que fueran a hacer alguna gestión dentro, es decir, las familias de los fallecidos.

Los funerarios se quejaron por el trato que estaban recibían los allegados. Tenían que firmar toda la documentación encima de un coche. La situación además se complicaba si hacía mal tiempo o si llovía. La situación ha cambiado y también se permite que los empleados de las funerarias entren al servicio o puedan adquirir productos en las máquinas de refrescos.