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Operar con las gafas del futuro

El hospital Gregorio Marañón presenta unas lentes de realidad virtual y aumentada que acortan el tiempo de las intervenciones hasta la mitad

Un cirujano del hospital Gregorio Marañón, con las nuevas gafas. Ampliar foto
Un cirujano del hospital Gregorio Marañón, con las nuevas gafas.

Junto al bisturí y demás utensilios médicos, unas gafas tecnológicas que mezclan la realidad virtual con la aumentada han entrado a formar parte de las herramientas indispensables en los quirófanos del hospital Gregorio Marañón. Como si de una historia de Ciencia Ficción al más puro estilo de Philip K. Dick (escritor de obras como Blade Runner o Minority Report), las lentes permiten al cirujano visualizar mediante un sistema de paneles holográficos interactivos, los TAC, resonancias y modelos de reconstrucción 3D durante las operaciones quirúrgicas, lo que acorta hasta la mitad (de ocho a cuatro horas) el tiempo de las intervenciones y disminuye el riesgo de improvisación ante un contratiempo.

El cirujano, con las gafas puestas, selecciona con su mano un holograma de un órgano vital, amplía una radiografía o comprueba las constantes vitales del paciente al que está operando. A simple vista, para alguien que no esté usando las lentes, el médico solo hace gestos en el aire y da órdenes con su voz: “beat, stop beat”, dice el cirujano Rubén Pérez mientras mueve de sitio un corazón en 3D. “Se trata de un sistema muy poco intrusivo y de fácil manejo, que se comporta bien con la iluminación del quirófano e incluso con personal alrededor de la mesa”, cuenta Pérez. El hospital cuenta con dos modelos y, durante las operaciones, los médicos sin gafas pueden observar lo que el cirujano visualiza en dos pantallas de televisión. La primera operación con esta nueva técnica fue el pasado abril, desde entonces el hospital la utiliza una vez al mes en intervenciones oncológicas y la combina con la impresión 3D de tumores. “Somos los primeros en usar estas gafas e con impresiones 3D a la vez en una cirugía real”, afirma Pérez.

Las gafas HoloLens, diseñadas por Microsoft, son inalámbricas y cuentan con wifi, altavoces con sonido envolvente, cámara y rastreo mediante mirada. Son independientes y no necesitan estar conectadas a ningún ordenador, lo que el riesgo de que se “cuelguen” es muy pequeño. Pese a ello, antes de cada intervención los médicos se reúnen con los técnicos y cargan las gafas con el material esencial para cada operación y evitar que la memoria del sistema esté sobregargada, explica Cynthia Gálvez, una de las ingenieras de Exotive. Esta compañía desarrolló la aplicación junto a la fundación de Fundación de Investigación Biomédica y la Unidad de Tumores Musculoesqueléticos del hospital. Además, Gálvez añade que es un proyecto que acaba de empezar a desarrollarse y que con el tiempo se irá perfeccionando.

Pérez comenta que las gafas no son lo suficientemente cómodas y afirma que su diseño debería mejorarse para que se las consideren un utensilio verdaderamente médico. “Hay operaciones que pueden durar seis horas y a veces las gafas son difíciles de ajustarse mientras está operando”. No obstante, el cirujano dice que son una herramienta muy útil con la que los médicos pueden reducir considerablemente la presión a la que están sometidos durante la operación y pueden ayudar a los estudiantes a formarse como médicos.

Las gafas son inalámbricas y cuentan con wifi, altavoces con sonido envolvente, cámara y rastreo mediante mirada