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Las fotografías repatriadas de Susan Meiselas

La Fundación Tàpies expone las imágenes de denuncia de la fotoperiodista americana

'Muchachos esperando el contraataque de la Guardia Nacional, Matagalpa, Nicaragua' (1978), de Susan Meiselas.
'Muchachos esperando el contraataque de la Guardia Nacional, Matagalpa, Nicaragua' (1978), de Susan Meiselas.

Una fotografía congela un instante para siempre, pero el formato no siempre cumple todas las expectativas y genera muchas preguntas sobre el cómo, el cuándo y el porqué de lo que estamos viendo. La fotógrafa norteamericana Susan Meiselas (Baltimore, 1948) siempre se ha hecho estas y otras muchas otras preguntas con la intención de conocer las historias de los protagonistas que aparecen en sus imágenes. Y no es algo anecdótico. La primera serie que le dio fama y la llevó a ingresar en la agencia Magnun fue la que realizó entre 1972 y 1975 de las jóvenes strippers que se instalaban en carpas ambulantes en Nueva Inglaterra. La hizo a lo largo de tres veranos consecutivos. No solo las fotografió, las grabó en audio, también a sus clientes y a sus mánagers creando un testimonio de múltiples perspectivas.

Máscara adoptada por los rebeldes durante la lucha contra Somoza (1978).
Máscara adoptada por los rebeldes durante la lucha contra Somoza (1978).

En la Fundación Tapies puede verse este impresionante reportaje en blanco y negro hasta el 14 de enero dentro de la retrospectiva con sus trabajos realizados desde los años setenta hasta la actualidad. Pero también la correspondencia entre las strippers y la fotógrafa en las que se ve cómo pactó la imagen que daría de ellas en su reportaje. El diálogo entre la fotógrafa y sus protagonistas es constante en una obra marcada por la presencia de guerras, derechos humanos, identidad cultural o el sexo.

“La fotografía tiene sus límites, no sé si representa toda la verdad. El tiempo se detiene en una imagen, pero para la gente no. La fotografía es un punto de partida para construir un relato, pero lo importante es ver qué revela una foto en el presente y que revelará en el futuro sobre el pasado. Una foto tiene una presencia en el tiempo que es muy difícil anticipar”, explica esta experimentada mujer que ha vivido muchos de los conflictos bélicos que han llenado páginas e informativos en las últimas décadas. La exposición se llama Mediaciones, “una coincidencia extraordinaria” con los últimos acontecimientos que se están viviendo en Cataluña y que Meiselas ha aprovechado para recoger con su cámara en un buen número de imágenes que ha compartido en la red.

'Marido y mujer son interrogados'. El Salvador. 1982
'Marido y mujer son interrogados'. El Salvador. 1982

Meiselas ha mostrado la revolución sandinista de Nicaragua frente al dictador Somoza, con algunas de sus imágenes icónicas como las protagonizado por “Molotov man” y las primeras fotografías de la revolución que se publicaron en la prensa estadounidense con unos jóvenes de la ciudad de Monimbó lanzando bombas. Fotografió el comienzo de la revuelta, pero como hizo con las strippers ella siguió el proceso que llevó al gobierno a los revolucionarios y pasados los años buscó a los protagonistas de sus imágenes para saber qué había sido de ellos. La exposición permite, no solo ver la imagen que ella captó y como la seleccionó de su hoja de contactos y cómo se publicó en revistas y diarios. También y mediante una aplicación puede verse a partir de la fotografía un vídeo en el que se explican cómo vivieron y recuerdan el instante que aparece en las imágenes. Meiselas siempre se ha mantenido fiel a la idea de “repatriar la fotografía, a obligarse a devolver las imágenes al lugar y a las personas que las protagonizan y donde han sido captadas”, explica Carles Guerra, director de la fundación y comisario de la muestra junto con Pia Viewing. Con su trabajo “cambia la categoría de espectador y lo transforma en ciudadano. Más que ser fotoperiodista se preocupa por la foto documental, una artista que duda de forma permanente, que participa en los acontecimientos, los observa, y hace una interpretación de larga duración”, prosigue. Lo vemos, sobre todo, en el trabajo que realizó en 1991 en el Kurdistán, a donde se había desplazado para documentar la atrocidad de Saddam Husseim que acabó con la vida de 200.000 kurdos en el que muestra las imágenes de los álbumes familiares del pueblo kurdo, dando una nueva dimensión a esta sociedad sometida.

'Asfixia por la maestra Beatrice I'. La sala médica', de la serie Pandora's Box (1995), de Susan Meiselas.
'Asfixia por la maestra Beatrice I'. La sala médica', de la serie Pandora's Box (1995), de Susan Meiselas.

Sadomasoquismo

Pero su trabajo no solo documenta los conflictos bélicos, también los personales. Porque si golpea al espectador la tremenda violencia de la guerra, también las prácticas sadomasoquistas de clubes privados de Nueva York en los que los clientes sufren por placer, en una especie de violencia más sofisticada, en el que se pacta el grado de sufrimiento antes de comenzar la sesión.

Meiselas también ha dirigido en la Tàpies un taller con la artista siria Guevara Namer (en residencia en la Fundación Tàpies) en el que en un enorme mapa del Mediterráneo se han situado las historias de muchos de los exiliados de la comunidad kurda que viven en Barcelona. La exposición tendrá una segunda parte con las series Una habitación propia, que comenzó en 2015 y Archivos del maltrato, en los que se denuncia el maltrato y la violencia doméstica que podrán verse en el Centro de Cultura de Mujeres Francesca Bonnemaison.