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El futuro del Arts Santa Mònica divide a las administraciones

La Fabra i Coats y La Capella entran en liza en el nuevo mapa

La Fabra i Coats, probable nuevo emplazamiento para el arte visual en Barcelona.
La Fabra i Coats, probable nuevo emplazamiento para el arte visual en Barcelona.

“No tenemos ningún acuerdo con la consejería de Cultura sobre una gestión de Fabra i Coats conjunta entre Ayuntamiento y Generalitat. No digo que no queramos tenerlo, sólo que no lo tenemos”. Lo afirma Xavier Marcé, asesor de presidencia del ICUB, el Instituto de Cultura de Barcelona. Marcé se enteró por la prensa, tras la comparecencia del consejero Lluís Puig hace dos semanas, de los planes de la Generalitat para el Arts Santa Mònica (ASM) y de sus implicaciones para Fabra i Coats, el centro de arte del Ayuntamiento. Tras anunciar el repentino cambio de rumbo del ASM, destinado a convertirse en un centro de arquitectura gestionado por Generalitat, Ayuntamiento y el Colegio de Arquitectos de Cataluña, Puig intentaba tranquilizar el sector de las artes visuales, asegurando que muestras y actividades se trasladarían a Fabra i Coats. No consiguió acallar las dudas.

Además de lamentar la pérdida de un emplazamiento céntrico e históricamente vinculado al arte emergente, que durante años desempeñó el papel del centro de arte que Barcelona nunca tuvo, la plataforma de artistas duda de que la Fabra i Coats pueda convertirse en una alternativa real. “Queremos que la Fabra i Coats se convierta en el gran centro de arte que la comunidad demanda. El concurso para su dirección está a punto de salir y su actual presupuesto de 800.000 euros, se incrementará a medida que aumente su interés y sus planes de desarrollo bajo una dirección real”, explica Marcé, indicando que estarían abiertos a una participación de la Generalitat siempre que disponga de una partida presupuestaria para ello.

“Hace tres meses el departamento de Cultura nos comunicó su intención de convertir el Arts Santa Mònica en un centro de arquitectura y planteó la opción de potenciar Fabra i Coats con una gestión compartida. Contestamos por escrito que estábamos abiertos a dialogar siempre que se determinara el tipo de colaboración, se tomaran decisiones consensuadas con el sector y se aportara una dotación económica”, detalla Marcé. La cosa no fue más allá y poco después el procès impuso cambios: el entonces consejero Santi Vila se fue a dirigir Empresa y a Cultura aterrizó Lluis Puig que pocos días antes del 1-O sorprendió a todos con un nuevo plan de museos y como coletilla las novedades de Santa Mònica.

El Ayuntamiento tiene más planes para las artes visuales. “La apertura de la nueva Escola Massana plantea un nuevo escenario y la posibilidad de ampliar La Capella (la sala de arte joven del ICUB) en las dependencias de la antigua Massana”, explica Marcé, destacando que de ese modo se crearía un interesante triángulo dedicado a ese sector entre la Virreina y dos centros de referencias para el arte emergente y experimental como son La Capella y Santa Mònica. Aunque también la biblioteca de Cataluña está interesada en la antigua Massana para crecer, considerado el espacio disponible no debería haber conflicto entre los dos proyectos.

La discrepancia entre Ayuntamiento y Generalitat no afecta sólo Fabra i Coats, sino también a la nueva gestión del ASM. Hace unos días Daniel Mòdol, concejal de Urbanismo y Arquitectura del Ayuntamiento, indicó que el ASM, como centro de arquitectura, sería una “sede provisional, ya que no se adapta a las necesidades ni por las dimensiones ni por la flexibilidad de sus espacios”.

Con ese panorama, no sorprende la indignación de Jaume Reus, director del ASM, que lucha para que sea respetado el acuerdo de cuatro años establecido en su nombramiento. Y reivindica: “Quieren desmontar un centro que está funcionando e incrementando paulatinamente sus usuarios para un futuro totalmente provisional e incierto. Ciertos arquitectos deberían salir del ghetto y mezclarse con los demás agentes culturales. Hay muchos centros, MACBA y el ASM incluidos, que tratan la arquitectura en relación a las demás disciplinas”.

Sin fondos para exposiciones

“Aunque se convierta en centro de arquitectura, el Arts Santa Mònica (ASM) no dejará de atender las artes visuales”, aseguró a este diario un portavoz del consejero de Cultura, Lluís Puig, si bien no explicó cómo. Eso sí, garantizan mantener el primer semestre de programación, la feria Arts Libris y el festival Loop. En la caja, sin embargo, ya no hay fondos. El viernes, el ASM, anunciaba que “debido a las medidas del Ministerio de Hacienda, no se dispone del presupuesto para el montaje de la muestra de Francesc Torres y Santiago Ydáñez, prevista para el 10 (este martes)”. Los artistas de la muestra Doppelgänger recibieron una nota avisándoles que “debido a la intervención del estado español la posibilidad de cobrar es incierta y depende del regreso a la normalidad económica y política”.