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El viaje del músculo a la piel de Lita Cabellut

La Fundación Vila Casas de Barcelona expone la obra de la artista española más cotizada

Dos de las obras de Lita Cabellut que pueden verse en la Fundación Vila Casas de Barcelona.
Dos de las obras de Lita Cabellut que pueden verse en la Fundación Vila Casas de Barcelona.

No era el mejor día para presentar su exposición en Barcelona, la mayor que se ha hecho hasta ahora en España, pero la artista Lita Cabellut (Sariñena, Huesca 1961), un torbellino de energía y pasión, pudo con la gastroenteritis que la retenía en la cama de su hotel para poder estar junto a sus obras, monumentales y coloristas retratos fotorrealistas y hablar de ellas con elegancia, de forma pausada pero contundente. La ocasión valía la pena. Lita Cabellut. Retrospective ofrece (hasta el 27 de mayo) en los Espais Volart de la Fundación Vila Casas un recorrido en 1.600 metros cuadrados a partir de 68 obras realizadas entre 2008 hasta 2017 “que permiten ver mi evolución desde el músculo que permite a la gente reír, llorar o abrazar hasta la piel en los que los personajes muestran las marcas del tiempo y la experiencia y las cicatrices del dolor. El músculo es más importante que la piel, pero nos preocupa más el cómo nos verán que nuestro cerebro”, explica Cabellut, que asegura estar cansada ya de que siempre se refieran a ella como la niña gitana abandonada que ha acabado haciéndose un lugar en la pintura tras instalarse a vivir en La Haya cuando tenía 19 años. “Es hora de hablar y descubrir a Lita, una mujer pintora que tiene mucho más que contar que su infancia”, dice con rotundidad, mientras no reniega de sus orígenes: “Llevo en los genes la libertad gitana que uso para crear mi arte”.

A nadie deja indiferentes estas coloristas obras de Cabellut que muestran la influencia de grandes maestros como Goya, Velázquez, Ribera, Rembrandt, Pollock o Bacon. Son obras “de estudio, a partir de modelos, elaboradas con una técnica de muchos años” que la artista evita explicar: “es como si vas a un restaurante y tras pedir la receta del gazpacho te dicen que es secreta”. El craquelado que recubre sus pinturas, de gran impacto visual, es parte de esta técnica, una revisión de la pintura al fresco. “El paso del tiempo y el deterioro es parte de la obra. Todo se deteriora, luchamos en mantener las cosas como están, vamos en contra del tiempo, pero yo intento ir a favor suyo, porque así tendrá más consideración contigo”.

La artista Lita Cabellut junto a una de sus obras expuestas en los Espais Volart de la Fundacion Vila Casas de Barcelona.
La artista Lita Cabellut junto a una de sus obras expuestas en los Espais Volart de la Fundacion Vila Casas de Barcelona.

Tras una primera exposición en Masnou en 1978, en 2013 fue su presentación en España de la mano también de Vila Casas con la exposición Trilogía de la duda. Dos años después, en 2015, Cabellut fue nombrada por Artprice como la artista contemporánea española más cotizada del mundo, ocupando el puesto 333 de 500. “Es ridículo. Todo sabemos que eso es marketing.Un número no hace al artista que está por encima de clasificaciones. Hay muchos artistas que no tienen una ventana y una voz, ni goza de la simpatía de los periodistas que tengo yo, y no los vemos pero son muy buenos”.

Pese a su reconocimiento, la artista asegura que “no ha cambiado mi forma de crear. Seguimos esforzándonos para hacerlo lo mejor que podemos. El número no me quita trabajo ni las dudas ante un nuevo lienzo, pero sí me da más trabajo, ahora pinto y doy entrevistas”, dice la artista que explica que teme “quedarme estancada. Hay artistas que no voy a nombrar que se han quedado en una imagen porque vende o funciona y a mí eso me da mucho miedo”.

Con esta exposición y la que inaugurará en el MAC de A Coruña en dos semanas, Cabellut asegura sentirse profeta en su tierra, después de exponer en medio mundo: Nueva York, Dubái, Miami, Singapur, Hong Kong, Londres, París y Venecia, entre otras. “En España me siento española. Es diferente hacerlo en otros lugares que aquí, con los míos. A partir de ahora ya nadie podrá decir que no conoce a Lita”, remacha.

Cabellut recuerda muy positiva su participación con Carlus Padrissa de la Fura dels Baus en la escenografía y los vestuarios de la ópera El sitio de Corinto que inauguró el Festival de Pésaro este mes de agosto con gran éxito. “Ha sido una experiencia magnífica. Yo no tenía ni idea, pero soy muy lanzada y lo hago todo. Sería muy bonito que se viera en Barcelona”. Padrissa y Cabellut seguirán colaborando: “Habrá una segunda ópera, Carlos V, de Ernst Krenek en 2019 en Múnich".

'Disturbance14' y 'Disturbance 13', de Lita Cabellut, dos de las obras de Lita Cabellut que pueden verse en Barcelona
'Disturbance14' y 'Disturbance 13', de Lita Cabellut, dos de las obras de Lita Cabellut que pueden verse en Barcelona

Los retratados por Cabellut miran a los ojos del espectador, como queriendo decir cosas. Unos están noblemente vestidos y otros aparecen desnudos. “Intento llegar al alma y huir de lo superficial. Podría decir que son terapéuticos”. También hay algo de grotesco e inquietante en ellos: “la fealdad forma parte de nosotros. Ser grotesco, bufón y payaso es ser humano”.

En la exposición pueden verse 16 series o colecciones como las dedicadas a Frida Kahlo “todo un ejemplo de superación”, Coco Chanel “una revolucionaria en todos los sentidos” o Camarón “no puedo trabajar sin escucharlo”. Otras son Madness and Reason, retratos sobre la gente del espectáculo, Black tulip, un homenaje a la Edad de Oro neerlandesa o Disturbance en la que la artista confronta lo de dentro y lo de fuera de los seres humanos, la dualidad del cuerpo y del alma o Dried tear, con mujeres maltratadas “pero no vencidas porque la derrota es una opción y la dignidad es lo que nos vuelve a salvar”.

La artista se niega a hablar del tema político que se está viviendo en Cataluña: “No creo que sea el momento de comentar eso. Vivimos un momento histórico muy interesante en el cual se tiene que estar muy comprometido. Yo estoy comprometida visualmente con mi obra porque mis palabras se pueden malinterpretar, hay gente sorda que no lo quiere oír, pero un cuadro se ve y nadie lo puede interpretar mal. El arte es intimidad", remacha.