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La huelga paraliza la Administración, el transporte y la educación

La Generalitat cuantifica el seguimiento en más de un millón de personas

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Huelga General Cataluña. Corte de carretera en Girona EL PAÍS

La suma de la huelga convocada por los sindicatos CGT, IAC y COS y el “paro de país” convocado por CC OO, UGT, las patronales de pequeñas y medianas empresas y las entidades soberanistas paralizó ayer la Administración pública catalana —donde a los trabajadores se les prometió librar sin perder salario—, el transporte y la educación. La consejera de Trabajo, Dolors Bassa, cuantificó el seguimiento en más de un millón de personas, aunque no supo cifrar el impacto sobre la industria, que emplea a más de medio millón de trabajadores. El seguimiento de la huelga fue masivo en todos los sectores, excepto en la industria:

Educación. La huelga y el llamado “paro de país”, al que el Departamento de Enseñanza permitió adherirse, cerraron de forma masiva los colegios catalanes. Entre los actos simbólicos, las escuelas llenaron las verjas de las puertas de entrada de flores y mensajes. Hubo, no obstante, cierres controvertidos por la denuncia de algunos padres, que criticaron que sus colegios les instaron a no llevar a los niños o no cumplieron los servicios mínimos. Las universidades públicas también suspendieron la actividad académica.

Administraciones. El seguimiento del paro en las Administraciones públicas catalanas (Generalitat, empresas públicas, diputaciones y Ayuntamientos) fue “masivo”. “Mucho más que en una huelga general”, dijo el secretario de Política Institucional de UGT, Carles Villalante, que cuantifica los empleados del sector público en 500.000 personas. Villalante y su homóloga en CC OO, Mercedes Paredes, explicaron que no es posible cuantificar el seguimiento, porque los trabajadores públicos no comunicaron la adhesión a una huelga tradicional, sino que los organismos públicos y sus empleados pactaron sumarse al llamado “paro de país”, de forma que tuvieron el día libre sin que repercutiera en su nómina. De ahí que no se cuantificaran las ausencias. “Ha sido mucho más masivo que cuando ha habido huelgas para cuestiones que afectaban las condiciones laborales”, dijo Paredes. En el caso de la Generalitat (160.000 empleados entre funcionarios y laborales), solo hubo servicios mínimos en sanidad, prisiones, mataderos y justicia juvenil.

Ayuntamiento de Barcelona. Entre los empleados que se adhirieron a la huelga y los que se sumaron al paro general, la jornada fue apoyada por el 80% de los más de 10.000 trabajadores que suman la plantilla del consistorio y sus empresas públicas. El Ayuntamiento suspendió todos los actos institucionales y la convocatoria de órganos políticos y cerró equipamientos y servicios no esenciales (centros cívicos, bibliotecas y museos, entre otros). Ante la convocatoria de huelga formal, el consistorio decretó servicios mínimos en los servicios sociales, educación (las guarderías, Hacienda, mercados, informática, la Agencia de Salud Pública o el patronato municipal de la vivienda). Bomberos y Guardia Urbana tienen una regulación específica.

Puerto de Barcelona. La actividad en el Puerto de Barcelona se paralizó durante todo el día por el paro de país convocado por la Taula de la Democràcia, informó el puerto en un comunicado. La infraestructura no registró actividad marítima ni terrestre debido al seguimiento masivo de la huelga por parte de los estibadores y los transportistas. El puerto también señaló que no se ha registrado ningún incidente ni ningún acto vandálico el recinto portuario. Los servicios mínimos establecidos (decretados principalmente para dar respuesta al pasaje y las mercancías perecederas y peligrosas) se cumplieron en su totalidad.

Metro, bus y taxis. La de ayer en el metro de Barcelona fue una huelga insólita. Tras dos años de huelgas parciales o de días enteros por la negociación del convenio con Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) —con vagones atestados y pasajeros cabreados con los empleados—, ayer entre las 6.30 y las 9.30 en los andenes y vagones había tan poca gente que hasta había asientos libres. Estaciones como Sants, Zona Universitaria, Catalunya o España estaban prácticamente vacías, pese a que los servicios mínimos eran de solo el 25% de la frecuencia habitual. Durante las horas valle no hubo servicio y los mínimos se retomaron de 17 a 20 horas. En el servicio de autobús, con los mismos mínimos, se formaron colas de turistas que no entendían la situación. Respecto al taxi, la tónica fue de paradas vacías, pese a que las asociaciones de taxistas dieron libertad a sus afiliados para sumarse o no al paro. Sí funcionó el servicio de aerobús, pero no pudo cumplir los tiempos de trayecto habituales por los cortes de carretera.

Trenes y carreteras. Moverse en tren o por carretera resultó ayer complicado en todo Catalunya, sobre todo a primera hora de la mañana. En las carreteras se produjeron hasta 59 cortes de tráfico, muchos en vías básicas. En el caso del tren, los vagones circularon con pocos pasajeros en comparación a cualquier día laborable o cuando hay huelga. Los servicios mínimos fueron del 33% en Cercanías y Regionales y de hasta el 76% en los ferrocarriles de larga distancia y AVE. El seguimiento del paro en los Ferrocarrils de la Generalitat fue del 79%. El Ministerio de Fomento redujo a un 9% el respaldo del paro por parte de su personal e informó de incidentes aislados como dos ocupaciones de vías en Girona y Vilafranca. En la línea de alta velocidad entre Marsella y Madrid un tren no pudo parar en Girona por la presencia de manifestantes.

Un grupo de manifestantes, ha cortado la carretera N ll, una de las 37 carreteras catalanas, que permanece cortada por las concentraciones de ciudadanos.
Un grupo de manifestantes, ha cortado la carretera N ll, una de las 37 carreteras catalanas, que permanece cortada por las concentraciones de ciudadanos. EFE

Sanidad. Alrededor del 75% de los profesionales de la sanidad catalana secundaron los paros, según el Departamento de Salud. En previsión de un fuerte apoyo a las movilizaciones, Salud puso en marcha un plan de contingencia: suspendió actividad programada —consultas externas, pruebas diagnósticas...— y mantuvo intactas las urgencias y los procesos asistenciales “inaplazables”, como los trasplantes, la quimioterapia o los cuidados intensivos. En el hospital Sant Pau de Barcelona, no obstante, había salas de espera repletas porque algunos médicos fueron a trabajar. Salud aseguró que no se produjo “ningún incidente remarcable”.

Con informaciones de P. Álvarez, G. Andrés, C. Blanchar, J. Catà, J. J. Gálvez, A. L. Congostrina, y J. Mouzo.

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