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Noche de tensión en Barcelona entre la policía y los manifestantes tras los registros

Durante la madrugada, los Mossos se abrieron paso entre los congregados para facilitar la salida de los agentes de la Guardia Civil que permanecían en el interior de la Consejería de Economía

Los Mossos d'Esquadra amplían el cordón de seguridad a las afueras de la consejería de Economía, en Barcelona.

La esquina de Rambla Catalunya y Gran Vía —donde se ubica la Consejería de Economía de la Generalitat— ha sido el lugar elegido como epicentro de las protestas callejeras en Barcelona durante la tensa jornada del miércoles en la que la Guardia Civil puso en marcha una operación contra los máximos responsables operativos del referéndum ilegal del 1 de octubre con 14 detenciones y 41 registros. A sus puertas llegaron a reunirse hasta 40.000 personas, según fuentes de la Guardia Urbana. Los registros de estas dependencias se han dado por terminados casi 20 horas después del inicio. A las 7.15 de este jueves, los guardias las han abandonado escoltados por los Mossos d'Esquadra.

La noche ha sido intensa. Hacia la medianoche del jueves, aún permanecían medio millar de manifestantes en las inmediaciones pese a los llamamientos de los líderes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium para que "abandonasen las protestas hasta el día siguiente". Estos continuaron bloqueando el acceso frente a la Consejería de Economía y los Mossos d'Esquadra, desplegados en torno al inmueble, se abrieron paso entre los congregados para crear un perímetro de seguridad que permitiera a los agentes de la Guardia Civil abandonar el edificio de forma segura.

Los momentos de tensión derivaron en cargas policiales que causaron algunos heridos entre los manifestantes. Después de los primeros enfrentamientos algunas personas resultaron heridas y una ambulancia se desplazó hasta el lugar para atender a una de ellas. Los congregados arrojaron objetos a los Mossos y hasta tres coches de la Guardia Civil ubicados en los alrededores quedaron muy deteriorados. Entre los destrozos hay ruedas pinchadas, cristales rotos y multitud de abolladuras. Sobre la 1.30 de la madrugada, los agentes consiguieron alejar las protestas de las puertas del edificio y algunos funcionarios, que permanecían en su interior, salieron entre aplausos y gritos de "no estáis solos".

Los Mossos tenían órdenes de "ser especialmente restrictivos y cuidadosos con el uso de la fuerza". El dictamen provenía de un comunicado interno difundido por el mayor de la policía catalana, Josep Lluís Trapero, y al que tuvo acceso Europa Press en el que se añadía que el uso de la fuerza "se limitara a aquellos casos en que se haya de garantizar la seguridad propia o de terceros y siempre que no haya otra opción menos lesiva".

Pasadas las 3.00, un primer grupo de guardias civiles vestidos de paisano, formado por cinco personas, lograron abandonar las dependencias de la Consejería protegidos por los Mossos entre los gritos de los aún congregados. Mientras tanto, varias unidades de antidisturbios intervinieron nuevamente para dispersar la zona y ampliar el cordón policial en la entrada del edificio. Acto seguido, un par de agentes salieron de las instalaciones para comprobar el estado en el que se encontraban los vehículos y tomaron fotografías de los mismos. A las 7.15 le siguieron una quincena de uniformados, de forma que se han dado por terminados los registros en esta sede. 

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