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A juicio ‘Baby White’, el catalán que lideró a los Latin Kings

El fiscal pide para él 27 años de cárcel por tráfico de drogas y robos

Óscar Peralta, alias 'Baby White', al ser detenido en 2014.
Óscar Peralta, alias 'Baby White', al ser detenido en 2014.

Óscar Peralta es el primer catalán que ha ejercido de líder de los Latin Kings. Baby White, como se le conoce en el argot de la banda, se sienta la próxima semana en el banquillo de los acusados junto a otros 16 pandilleros. La fiscalía pide que Peralta sea condenado a 27 años de prisión por tráfico de drogas, robos en viviendas, robos con intimidación y tenencia de armas prohibidas.

Baby White se convirtió en el Inca Supremo de los Latin Kings en Cataluña —un puesto reservado, hasta entonces, a latinoamericanos o hijos de inmigrantes latinos— gracias a sus relaciones familiares. Mantenía una relación la hermana del jefe de la banda en Ecuador, el verdadero rey, con ascendencia suficiente para dar órdenes y situar a las personas de su confianza en los puestos clave de la organización.

Como líder de la banda en Cataluña desde 2009, Peralta ordenó (y participó) en multitud de hechos delictivos, principalmente el tráfico de drogas. Todos ellos actuaron, al menos y según el fiscal, desde 2013 y hasta marzo de 2014, cuando fueron detenidos por los Mossos d’Esquadra. Controlaban Barcelona y L’Hospitalet y habían formado diversos capítulos para organizar el territorio (Arc de Triomf, Fondo, Hospital Sant Pau, Monumental, Sants).

Más allá de la liturgia y las luchas de poder, el escrito de acusación de la fiscalía señala que el principal objetivo de los Latin Kings era “obtener un importante beneficio patrimonial mediante la venta de cocaína y marihuana”. Entre los acusados hay personas que, pese a que no eran miembros de la banda, les ayudaban con el tráfico de drogas. Todos ellos actuaban “siempre bajo la estricta coordinación” de Baby White. Los miembros de los capítulos se encargaban de mantener el control de la venta de drogas en el territorio y entregaban los beneficios, en última instancia, a Peralta, añade la fiscalía.

Las conversaciones telefónicas muestran cómo Parera negociaba la compra de cocaína. En 2013, el grupo planificó introducir droga en las cárceles catalanas. Baby White llegó a contactar con internos de Quatre Camins y la Modelo para que distribuyeran la sustancia entre los presos.

La “segunda fuente de financiación del colectivo” eran los robos en domicilios. De allí sustraían dinero, joyas y aparatos electrónicos que después vendían en la calle o en tiendas de empeño. En esos robos en domicilios participaba, personalmente, el propio Peralta junto a otros miembros de la banda. Los Latin Kings tenían otro método de ganar dinero: concertaban una cita con un traficante fingiendo estar interesados en la compra de droga. Una vez allí, dos de ellos —los de nacionalidad española— se hacían pasar por policías y les quitaban la mercancía. Peralta les pedía que, en esas situaciones, “cuidasen su buena apariencia”.