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Los alcaldes independentistas retan a la justicia: “No tenemos miedo”

Puigdemont y Colau muestran su apoyo a los más de 700 ediles favorables al referéndum pese a la suspensión legal

Algunos de los alcaldes asistentes a la reunión con el Govern.

El independentismo, desoyendo los avisos de la justicia y del Gobierno central, mostró ayer músculo institucional en Barcelona. En un acto multitudinario, pero por separado, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y la alcaldesa de la capital catalana, Ada Colau, arroparon a los más de 700 alcaldes que han anunciado que apoyarán el referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional y que están señalados por la fiscalía. “No daremos ni un paso atrás para que se pueda votar. No tenemos miedo”, dijo Miquel Buch, alcalde de Premià de Mar y presidente de la Asociación Catalana de Municipios.

La líder de la Asociación de Municipios por la Independencia y alcaldesa de Vilanova y la Geltrú, Neus Lloveras, criticó la “persecución judicial” contra los cargos electos catalanes y pidió la confianza de los catalanes que están dispuestos a ir a las urnas a pesar de las advertencias del Gobierno y la Justicia: “No les fallaremos”.

“Hoy estamos aquí para decir que no estáis solos”, dijo Colau. “Que no subestimen la fuerza del pueblo de Cataluña”, agregó el presidente catalán. “El Estado central puede tener muchas leyes y muchos boes, pero no tienen una cosa: al pueblo de Cataluña”, aseguró Puigdemont desde el patio del Palau de Sant Jordi, rodeado con el 75% de los alcaldes catalanes, vara en mano, pero que representan a menos del 50% de la población. El president respondía así al jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, que el pasado viernes, durante la junta extraordinaria del PP en Barcelona, avisó al líder catalán del riesgo de “subestimar la democracia española”.

Rajoy: “Pueden estar tranquilos. Las cosas volverán a su cauce”

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, reclamó ayer a los dirigentes catalanes que apoyan el referéndum suspendido por el Tribunal Constitucional que reflexionen y vuelvan “a la racionalidad y a la legalidad”. Rajoy no quiso adelantar nuevas acciones del Gobierno para evitar la celebración del referéndum, si bien reiteró que “no se va celebrar” porque es “la liquidación de la voluntad mayoritaria de los españoles, de los derechos de la inmensa mayoría”. Además, ha pedido a los ciudadanos de Cataluña “que no están de acuerdo con lo que están haciendo” sus dirigentes que estén “tranquilos” porque “se van a respetar sus derechos”. “Pueden estar tranquilos. Es una situación no agradable, pero tengo la certeza de que las cosas volverán a su cauce y me gustaría que fuera de modo voluntario por los que han iniciado el espectáculo que estamos viendo”, añadió.

El presidente del Gobierno incidió, en un acto en Santiago de Compostela, en pedir a los alcaldes catalanes que apoyan la consulta que “no colaboren en la celebración de un referéndum ilegal”. Dijo que no quería polémicas ni con el presidente de la Generalitat ni con nadie y recordó a los alcaldes catalanes que solo tienen que hacer una cosa: “Cumplir la ley”.

También ha aludido a la presencia en esa concentración de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, de quien recordó que ella misma “ha dicho que no va a ceder locales para la celebración” del referéndum, por lo que “no hay nada que decirle”. “Mientras no los ceda, nada que apuntar sobre ella”, consideró y sugirió que “ella quizá deba decir a los alcaldes que hagan lo mismo que ella dice que va a hacer”.

El acto de apoyo a los alcaldes llega después de que el jueves las fuerzas independentistas arrancaran la campaña por el en el referéndum previsto para el 1 de octubre, convocado bajo el amparo de una ley suspendida por el Constitucional. Puigdemont arropó a los alcaldes después de que atravesaran una plaza de Sant Jaume abarrotada por miles de personas, que gritaban “votaremos” e “independencia” y tras escuchar a Colau en el patio del Ayuntamiento. Si bien era un acto conjunto, ambos actuaron de anfitriones en sus respectivos espacios y no hubo una foto conjunta.

Puigdemont, acompañado por su número dos, Oriol Junqueras, parte de su Ejecutivo y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, agradeció a los alcaldes que “no les tiemblen las piernas” a la hora de seguir adelante.

Críticas al PSOE

En la víspera del desembarco de la dirección socialista en Cataluña, con motivo de la fiesta de la rosa, Puigdemont amplió el foco de sus críticas. El president cargó “contra los que miran a otro lado para que no los pille la crisis” y “los que van un paso atrás”, en una referencia velada al PSOE y hasta cierto punto, contra las confluencias de izquierdas.

La referencia al “paso atrás” es una crítica con sordina a la alcaldesa de Barcelona, que esta semana ha llegado a un acuerdo con la Generalitat para permitir la votación en la capital catalana. Un 40% de los militantes del partido de Colau, sin embargo, sigue estando en contra de participar en la “movilización” del 1 de octubre, según se denominaba en la consulta hecha a las bases esta semana.

La decisión de Colau sigue soliviantando a los socialistas, sus socios de Gobierno en Barcelona. El segundo teniente de alcalde de la ciudad, Jaume Collboni, expresó su apoyo en redes sociales a los alcaldes socialistas que sufren presiones y recordó que “el Ayuntamiento es casa de todos”. Más virulento fue el secretario de organización del PSC, Salvador Illa, que criticó que la alcaldesa dé apoyo “a los alcaldes que se saltan la ley”. Todos callan, sin embargo, ante una eventual ruptura del acuerdo de mandato a la espera de conocer el pacto entre la alcaldesa y el presidente catalán, que permitiría poner las urnas sin comprometer a la institución o los funcionarios, las líneas rojas impuestas por Collboni.

Colau recibió a los alcaldes en el patio del Ayuntamiento y llamó la atención sobre la “situación inaudita en democracia” por la que atraviesa Cataluña. También insistió en el relato que desde hace semanas intentan transmitir la Generalitat y las entidades y partidos secesionistas. “Esto no va de independencia, va de la defensa de los derechos y las libertades de Cataluña”, aseguró la alcaldesa, que no hizo ninguna invitación específica sobre el sentido del voto en el referéndum, si bien sus homólogos la recibieron con gritos que pedían la participación en el referéndum.

Iceta pide respaldo a los ediles que “cumplen la ley”

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, pidió ayer respaldo a los alcaldes y concejales “que simplemente están pidiendo que se les deje cumplir con la ley”.

En un vídeo publicado ayer en su blog, el líder socialista criticó que el Govern “no sólo quiere hacer una ilegalidad” al celebrar el referéndum del 1 de octubre, sino que pretende que también lo hagan los Ayuntamientos de Catalunya. “El tiempo pondrá a todo el mundo en el lugar que le corresponde”, vaticinó Iceta, que se ha emplazado a trabajar para buscar una solución y una manera para que los catalanes puedan votar con garantías y respetando la ley.

Una “vergüenza de Estado”

Algunos de los asistentes ya han recibido citaciones de la fiscalía por desobedecer al Tribunal Constitucional, algo que Colau rechazó. “Estamos aquí para decir que es una vergüenza tener un Estado incapaz de dar respuesta política a los problemas políticos, de sentarse a dialogar y que se dedica a intimidar alcaldes y medios de comunicación o que arranca carteles por motivos políticos”, criticó. “El país es plural, aquí no sobra ninguno”, defendió Colau. “Tenemos diferencias, pero tenemos puntos en común. El conjunto mayoritario de los catalanes defiende el derecho a decidir nuestro futuro y los derechos más fundamentales como el de libertad de expresión”.

Dolors Sabater, la alcaldesa común de Badalona, fue una de las protagonistas del acto en el Ayuntamiento. Se trata del segundo municipio más grande de Cataluña que apoya sin matices el 1 de octubre. La edil lamentó que no sea el referéndum que querían, refiriéndose a la imposibilidad de pactarlo con el Estado, pero reivindicó que se trata de “el mejor referéndum” que puede convocarse “con las limitaciones”.

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