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GASTRONOMÍA

Platos en la oscuridad

El restaurante Dans Le Noir? ofrece menús para degustar a ciegas guiado por camareros invidentes

Clientes del restaurante Dans le Noir? preparados para entrar en el comedor a ciegas.
Clientes del restaurante Dans le Noir? preparados para entrar en el comedor a ciegas.

"Donde se apaga la luz, se encienden tus sentidos". Es la leyenda que reza una de las paredes de Dans le Noir? (En la oscuridad), un restaurante donde la comida se degusta a oscuras y es orquestada por un equipo de camareros invidentes o con deficiencias visuales. "Es una experiencia humana y sensorial", señala el dueño, el francés Christophe Sutto. El local, inaugurado hace dos meses, se ubica en la madrileña Plaza del Biombo, y aterriza en la capital tras su éxito en París o Barcelona. Abre de lunes a domingo y ofrece tres menús sorpresa previa reserva; sencillo, 37,90 euros, completo, 42,90 y degustación, 64,90.

Los comensales se encuentran en el vestíbulo de Dans le Noir. Risas nerviosas. Nadie sabe lo que depara una cena a ciegas. "Ningún cliente ha visto nunca el comedor de ninguno de los establecimientos de la firma," señala Christophe. Tras dejar los efectos personales en una taquilla, los clientes se agarran por el hombro en fila india y entran en el comedor guiados por el jefe de sala, Jordi Fabregat, donde se sumergen en la más absoluta oscuridad. El camarero será quien lleve las riendas de la experiencia a partir de entonces mientras el comensal comparte mesa con el resto de clientes.

La cena se prolonga durante unas dos horas. La oscuridad fomenta la convivencia y hace levantar la voz a los clientes. "¿Pero esto qué es?". "No acierto ni uno". Todos palpan las elaboraciones. El vino también desconcierta. "Nueve de cada diez clientes confunden los vinos", aclara Fabregat, que sondea a los clientes sobre las elaboraciones mientras sirve, guía y agasaja. La idea de la marca es incorporar a personas discapacitadas en el mundo laboral. En Madrid tienen un convenio con la ONCE para reclutar a sordos o ciegos. En el local trabajan 17 profesionales entre los que figuran 10 camareros ciegos. "¿Qué mejor que un ciego para servir a oscuras?", exclama el dueño ."Se les contrata por sus habilidades, no por su discapacidad. Todavía no hemos encontrado a un cocinero ciego", señala el dueño.

Los menús cambian cada tres meses y están diseñados por Manu Núñez (exconcursante del reality-concurso de cocina Top Chef). "Pensamos en las texturas, olores y sabores", explica Maïté Sutto, copropietaria del restaurante junto a su marido. Al final de la cena los platos son revelados y afloran las caras de asombro ante la cantidad de equívocos y sorpresas en el menú. La próxima aventura será en la terraza donde el comensal podrá simular una sordera con unos auriculares. "Los camareras serán sordos y el cliente tendrá que adaptarse de nuevo", sonríe Chistophe.