Una suerte dispar

Los sindicatos denuncian que las rebajas fiscales no repercuten en el sueldo de los trabajadores de los bingos

Una sala de bingo de Madrid.
Una sala de bingo de Madrid.Cristóbal Manuel

El bingo ha cambiado mucho desde que se legalizó en 1977 en España. El desarrollo tecnológico ha favorecido la aparición de nuevas fórmulas de juego, lo que ha hecho caer en picado el negocio en las salas. En la Comunidad de Madrid hoy existen un 59% menos de locales que en 1995. Para evitar más cierres, el Gobierno regional ha puesto en marcha diferentes medidas en los últimos años. Los sindicatos sostienen que esas actuaciones han servido para aumentar los beneficios de las empresas, pero que los trabajadores sufren cada vez una mayor precariedad. Los empresarios niegan haber ampliado márgenes, pero reconocen que sus empleados “han podido perder poder adquisitivo”.

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El 12 de septiembre se reunirá la comisión paritaria para iniciar las negociaciones del nuevo convenio laboral, en ultraactividad desde enero. El bingo es el único subsector del juego que lo tiene. Los trabajadores demandan recuperar poder adquisitivo. Juan Martínez, de CC. OO., confirma que este ha caído un 6,7% en la última década. “El salario base medio de un empleado de bingo es de 832 euros. Con los complementos, la nocturnidad entre ellos, alcanza los mil”. No es su única queja. Según un informe elaborado por UGT y CC. OO., los bingos han aumentado los márgenes empresariales un 63% desde 2008 gracias a varias razones, principalmente por la bajada de impuestos.

“No ganamos un 63% más. De hecho, en los últimos diez años los bingos han perdido un tercio de su facturación”, especifica José Luis Merino, secretario general de la Asociación de Empresarios de Juegos Autorizados (Aseju). Reconoce que los trabajadores han podido perder poder adquisitivo, pero asegura que la rebaja fiscal no ha mejorado los márgenes empresariales. “Se ha aumentado la cuantía de los premios (hasta el 75% de las ventas, cinco puntos más) y hemos tenido que realizar una gran inversión en equipos por la implantación del bingo dinámico”, explica Merino. En su opinión, esta modalidad del juego en la que se alternan los tradicionales cartones con otros de soporte electrónico, “puede paliar la crisis que sufre el sector”. La medida fue aprobada en febrero de 2016, aunque entró en vigor el pasado mayo.

Cierre de salas

Los sindicatos explican que el aumento de los beneficios empresariales tiene varias causas. Una de ellas es la incorporación de juegos online y el cierre de salas, que ha repartido los clientes entre el resto de establecimientos. El Bingo Canoe, el más importante de la capital, confirma que en 2016 recibió 450.000 visitas, un 12% más que el año anterior. En 2008, la región contaba con 61 bingos y 2.000 empleados; hoy son 43 y 1.196 trabajadores según datos de los sindicatos. Estos critican que las salas que permanecen abiertas cuentan con un 18% menos de personal, por lo que es necesario doblar esfuerzos con jornadas de hasta 12 horas.

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En su informe, sin embargo, UGT y CC. OO. atribuyen al aumento de las ganancias empresariales a la rebaja fiscal. Tradicionalmente las tasas eran del 22%. Esto quiere decir que, por cada 100 euros jugados, la normativa exigía destinar 22 a impuestos y 63 a premios. Los 15 euros restantes eran ingresos brutos, de los que el empresario debía detraer gastos. En 1995, cuando se transfiere la competencia del juego a las comunidades autónomas, Madrid subió la tasa al 24%, pero volvió a situarla dos puntos por debajo en 2008. La medida no solucionó el problema, así que se tomaron otras alternativas, como aumentar el porcentaje destinado a premios hasta el 70% y rebajar gradualmente la carga impositiva. Ahora, aquellos locales que cumplan el objetivo de vender un 10% de cartones virtuales del nuevo bingo dinámico cada trimestre solo tendrán que pagar un 6% en impuestos.

“Un cartón vale dos euros. El cambio fiscal significa que ahora el empresario ganará más por cada juego”, insiste Martínez, de CC. OO. Explica que el porcentaje destinado a premios continúa siendo del 70% (1,40 euros por cartón), pero que el 30% restante se reparte diferente. Si antes había que pagar 24 céntimos a la Administración por cada cartón, ahora solo hay que abonar 12, por lo que los beneficios por cada juego pasan de 36 a 48 céntimos. “Los trabajadores hemos estado de acuerdo en bajar los impuestos, lo que sucede es que los empresarios no han trasladado al empleado el aumento de sus beneficios”, lamenta Enrique Cavada, de UGT. La rebaja fiscal también ha supuesto una merma para la Administración. Si en 2007 la Comunidad recaudó 175 millones de euros por esta tasa, en 2016 el montante descendió hasta los 43 millones (un 75% menos).

Contratos por horas y propinas de 700 euros

Los empleados de los bingos madrileños se quejan de que cada vez trabajan más debido al aumento de alternativas en el juego, pero que no ven recompensado su esfuerzo. "La crisis nos obligó a rebajarnos el sueldo un 30%", revela Francisco Javier Pecharromán, empleado del Bingo Canoe. Y añade: "Los nuevos contratos se están realizando por horas, lo que aumenta la precariedad laboral". La Dirección General de Trabajo de la Comunidad ha tramitado desde 2009 un total de 19 expedientes sancionadores. Ha impuesto 15 sanciones, 12 de ellas por vulnerar obligaciones en materia laboral. Pecharromán denuncia que la mayoría de bingos no respeta los horarios: se aumenta la jornada y no se sustituye por libranzas. "Recibo cada mes unos 700 euros extras en propinas, aunque en la mayoría de bingos no llegan a los 300. Los empresarios lo quieren usar como una compensación, pero las propinas no tienen nada que ver con la retribución".

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