Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La pintura también sana

El Thyssen cederá 300 láminas de obras famosas para mitigar el dolor de los enfermos del hospital de La Fuenfría

El proyecto 'Arte que sana el alma' donará 300 láminas de obras famosas para ayudar a curar a enfermos del hospital de La Fuenfría.
El proyecto 'Arte que sana el alma' donará 300 láminas de obras famosas para ayudar a curar a enfermos del hospital de La Fuenfría.

Pintores como Renoir, Degas o Lichtenstein nunca se hubieran imaginado que sus cuadros servirían para ayudar en la cura de enfermos. Pero esto es precisamente lo que ocurrirá en los próximos meses en el hospital de La Fuenfría, al que el Museo Thyssen-Bornemisza (en un proyecto en colaboración con la Comunidad de Madrid) donará 300 láminas de 27 obras muy conocidas. El proyecto Arte que sana el alma tiene como objetivo que la presencia de los cuadros en las habitaciones de los pacientes ayude a reducir el dolor, la ansiedad e, incluso, la depresión. La iniciativa tiene su origen en Escocia, donde un grupo de médicos británicos comprobó los beneficios que aportaban a los pacientes tener una obra de arte en sus habitaciones.

Durante la presentación del proyecto, realizada este lunes en el propio museo, se dieron algunas claves de cómo se seleccionan las obras: “Este cuadro impresionista lo elegirían aquellos enfermos que tengan miedos, ansiedades y un estado de ánimo algo deprimido”, ha explicado Pedro Gargantilla, quien además de experto en arte es jefe de Medicina Interna del hospital. El doctor se refería a Mujer con sombrilla, de Renoir. A pocos metros y en aparente movimiento, se podía observar a la mujer protagonista del cuadro Bailarina basculando, de Degas. Según el experto, esta obra ayuda a los pacientes que están encamados después de haber sufrido una insuficiencia cardíaca o un ictus. “Se genera una esperanza de movimiento en el paciente cuando contempla el cuadro”, ha afirmado Gargantilla.

Los colores también influyen mucho en este proyecto artístico. Tanto es así que los tonos azules del mar que destacan sobre el blanco de las velas y el marrón de la arena de un cuadro de Edward Hooper aportan tranquilidad al paciente, “sobre todo a los que sufren angustia vital por estancias hospitalarias largas”, ha señalado el doctor. Se trata de la obra Marta McKeen de Wellfleet, que el pintor elaboró en 1944 en tan solo cuatro meses. “La selección de los cuadros ha sido motivada por datos científicos. Por ejemplo, a los pacientes cuando se les ponen colores verdes y azules tienen menos ansiedad y dolor, a la vez que los paisajes y la naturaleza disminuyen la frecuencia cardíaca”, ha detallado el doctor.

Tras una breve coreografía sobre las emociones a las que se enfrenta la sociedad de la mano de una alumna del Conservatorio Superior de Danza de Madrid, el consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, ha aclarado que la iniciativa es pionera en España y a nivel global “porque se permite a los pacientes elegir el cuadro que quieren en sus habitaciones”. “Nunca entendí por qué los cuartos de los hospitales son el lugar más inhóspito que existe, y además el blanco de las paredes no es un color que ayude a relajarse”, ha alegado Martos. Además, el consejero adelantó que su departamento pondrá en marcha en breve un concurso de pintura cuyas obras participantes se expondrán en las habitaciones de los hospitales de toda la Comunidad.

El gerente del Museo Thyssen-Bornemisza, Evelio Acevedo, ha señalado que “los museos ya no son solo espacios que albergan obras de arte, sino que cada día tienen una responsabilidad social”. Además, destacó la iniciativa del propio museo de habilitar una sala dedicada exclusivamente a las personas con dificultades sensoriales en la exposición de Renoir de 2016.

Julio Agredano, presidente de la asociación Freno al Ictus —dolencia que él mismo sufrió hace cinco años—, ha detallado la influencia que tuvo el arte en su recuperación. “Sufrí un ictus porque pesaba más de 100 kilos, además de tener hipertensión, colesterol y una vida sedentaria. Para recuperarme el museo me ofreció la oportunidad de prepararme un cuadro como si fuera un guía y explicárselo al público”.

Agredano recordaba perfectamente el río congelado del cuadro de Monet que le tocó relatar para los visitantes, algo que, según él, le permitió reintegrarse en la sociedad al poder volver a hablar en público sin dificultades. “Todo lo que genere emociones positivas en la rehabilitación es fundamental”, ha concluido el madrileño, mientras miraba con atención el cuadro Mujer en la bañera, de Lichtenstein, uno de los más populares del pop art y que también podrá estar en las habitaciones de los enfermos de la Comunidad muy pronto

Más información