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Se busca una buena novela histórica

Edhasa, editorial que ayudó a popularizar el género en España en los años 70, convoca un premio de 10.000 euros

Santiago Posteguillo, con casco y escudo romanos.
Santiago Posteguillo, con casco y escudo romanos.

Nació con muchas cosas en contra: formato grande para la época que no cabía en muchos anaqueles (como protestó más de un librero), tapa dura, cinta y cosido y un género entonces no muy abordado y con escasa tradición de edición y autores (excepto Pérez Galdós o Tomás Salvador, entre los pocos) en España. Con Los hechos del rey Arturo y sus nobles caballeros, de John Steinbeck, Edhasa iniciaba en 1977 Narrativas Históricas, que como epígrafe arrancaría oficialmente al año siguiente y que, en poco tiempo, pondría sobre la mesa nombres como Robert Graves, Marguerite Yourcenar, Gore Vidal o Patrick O’Brian. Con ellos, buena parte del lector español acabaría asociando el género a la colección. De eso hace 40 años y casi 500 títulos, cifras que justifican, en una decisión inédita en los 71 años de su historia, que la editorial convoque su primer galardón, el Premio Edhasa Narrativas Históricas, dotado con 10.000 euros. Para obtenerlos, habrá que correr (la fecha de entrega de originales se cierra el 15 de noviembre) y cumplir requisitos como que esté escrito en lengua española y el telón histórico no sobrepase la IIª Guerra Mundial.

“El espacio de los premios en este género está superpoblado, sí, pero no ocupado: creemos que aún no hay un galardón indiscutible”, apunta el editor y presidente de Edhasa, Daniel Fernández. Esa filosofía se ha traducido en la composición de un jurado de fino paladar en el género: uno de los ases domésticos, Santiago Posteguillo (la trilogía de Escipión), encabeza un tribunal literario que completan los periodistas culturales Jacinto Antón y Sergio Vila-Sanjuán y la también escritora y periodista Mari Pau Domínguez, amén del propio Fernández. El editor apuesta por el rigor y asegura que no le temblará el pulso si finalmente no aflora un buen favorito: “No me importa si queda desierto; uno de los objetivos es encontrar nuevos escritores potentes y que refuercen nuestra voluntad de política de autor; en el fondo, una novela histórica lo primero que ha de ser es una buena novela, ha de estar bien escrita”, fija Fernández.

Amén de “verosimilitud y coherencia”, el curtido editor demanda de estas obras, cuyo éxito ha comportado su distorsión en forma y fondo, “que no haya fallos históricos y las licencias en ese ámbito estén muy controladas: novelas sin gazapos, vaya”, resume. Y más en tiempos de proliferación de un género que podría estar amenazado por la saturación o, al menos, sí por el gato por liebre: “En el marco de la tradición de menospreciar la novela histórica, estamos en un momento extraño: parece estar de moda, pero lo está sólo como telón de fondo y no como comprensión de una época”.

En el caso de la superproducción española, desde Edhasa han detectado “un retorno, tras una sobreabundancia de obras sobre Grecia y Roma, de la Edad Media, hay mucha más Reconquista”, fija Fernández. Sólo esta semana han recibido, afirman, tres manuscritos en esa línea. La tendencia da para un análisis sociológico inquietante: “Se escribía mucho de la España de las tres culturas, la árabe, la judía y la cristiana, en convivencia idílica; ahora hay más enfrentamientos entre moros y cristianos”, deja constancia Fernández sin querer ir más allá, como tampoco lo hace en el caso de los libros del género en catalán, donde se detecta recurrente presencia de las Guerras Carlistas.

El premio se fallará a finales de enero. Antes, Edhasa reeditará Los hechos del rey Arturo… con ilustraciones de Carles de Miguel. Con honores de clásico.