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Efecto dominó en la Miró

El centro barcelonés revisa el filme artístico ‘The way things go’ de Fischli y Weiss, un clásico de los 80

La obra de Serafín Álvarez expuesta en la muestra en la Fundación Miró.
La obra de Serafín Álvarez expuesta en la muestra en la Fundación Miró.

En 1987 los suizos Peter Fischli y David Weiss crearon un clásico; The Way Things Go,una película que pasados treinta años sigue sirviendo de inspiración para nuevos trabajos artísticos, una de las principales características de cualquier clásico. En el filme reunieron un buen número de objetos como neumáticos, bolsas de basura, zapatos, escaleras, palancas, globos, que colocaron creando una instalación de más de 30 metros utilizando el fuego generado a partir de velas y la pirotecnia como desencadenante químico que acaba dando movimiento a todas las piezas. El resultado es una acción, que filmada en un plano secuencia, deja al espectador pendiente de la pantalla que quiere saber qué va a pasar a continuación; qué es lo que se va a quemar, disolver o deslizar por una rampa. La pieza fue presentada en la Documenta 8 de Kassel de ese mismo año y se exhibe de forma permanente en varios museos, como el MoMA de Nueva York y el Pompidou de París.

Para celebrar los 30 años de este filme impactante y dinámico la Fundación Joan Miró ha organizado la exposición The Way Things Do, jugando con el título de la película de los suizos. Los 80 fueron una “década bisagra”, y esta película influyó a muchos artistas en los 90, y el objetivo de la muestra era entablar un diálogo con la generación que nació cuando se gestaba este clásico desde la actualidad. Por eso, los comisarios Serafín Álvarez y Martina Millà, responsable esta última de programas y proyectos de la Fundación, han encargado tres obras a otros tantos artistas nacidos a finales de los años ochenta y coetáneos con la obra que realicen una relectura de la película “rompedora, innovadora y muy influyente”. Un filme que “pese a parecer caótico está perfectamente coreografiado y constituye una respuesta irónica al contexto artístico y a las prácticas pictóricas de los años ochenta”, según Millà.

En la primera sala el peruano Daniel Jacoby y el japonés Yu Araki, los dos nacidos en 1985, presentan el proyecto Mountain Plain Mountain que recoge los interiores de una carrera de caballos que se realiza en la ciudad de Obihiro, la conexión con la obra suiza viene, sobre todo, por la cinta metálica que transporta la pantalla y que cada 20 minutos da una vuelta completa. “Todo lo que rodea a este deporte puede leerse como un ecosistema propio de elementos encadenados, lo mismo que en The way things go”, apunta Álvarez.

Le sigue la obra One Step Closer to the Finest Starry Sky There Is de Serafín Álvarez (1985) “relacionada con los relatos de ciencia ficción mediáticos, los héroes de cine y los videojuegos” una enorme masa esférica de unos cuatro metros de diámetros inspirada en el videojuego Katamari damacy, generada a partir de la suma de cientos de elementos como pósters, camisetas, chapas, llaveros o disfraces vinculados con el coleccionismo de superhéroes es la que es fácil reconocer objetos de mercadotecnia de Star Wars, Star Trek, Bola de dragón, Las tortugas ninja, Superman o El señor de los anillos.

La tercera es una obra de Cécile B. Evans (Cleveland, 1983), una película de 16 minutos que puede verse en un vídeo multipantalla en los que se analiza la influencia de las nuevas tecnologías, mediante robots humanizados o con forma de animales, en la forma que "tenemos de sentir, relacionarnos y gestionar nuestras emociones", según Álvarez.

La exposición, abierta hasta el 1 de octubre, es la muestra de verano de la Miró y la última que contará con la dirección de Rosa Maria Malet, que se retira tras casi cuatro décadas al frente de la institución.