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Acierto inaugural

Jacopo Godani y la Dresden Frankfurt Dance Company firman un buen estreno del Grec

La Dresden Frankfurt Dance Company durante la actuación inaugural del Grec 2017.
La Dresden Frankfurt Dance Company durante la actuación inaugural del Grec 2017.

Elegir el espectáculo que inaugura el Grec no es una decisión fácil, para el público es una noche mágica en un entorno de ensueño, le gusta pasear por sus jardines, tomarse una copa y disfrutar de una obra festiva y no muy larga. La Dresden Frankfurt Dance Company cumplió con creces este cometido. Los bailarines de esta formación alemana son magníficos, las endiabladas coreografías ideadas por su director y coreógrafo, Jacopo Godani, impactaron al público por su versatilidad y por la exigencia técnica que precisa su ejecución. No obstante, siempre hay un pero, a tanta precisión técnica y a tanto virtuosismo le falto corazón. El espectáculo de setenta minutos de duración gustó, pero no emocionó, si bien el público le dedicó largos aplausos. Un buen estreno para el flamante director del Grec, Francesc Casadesús.

Dresden Frankfurt Dance Company

Coreografías, iluminación y vestuario de Jacopo Godani.
- Metamorphe
r, con música de Béla Bartók. Cuarteto de cuerda núm. 4
- Echoes from a restless soul, con música de Maurice Ravel (Ondine & Le Gibet de Gasparo de la nuit)
- Moto perpetuo, con música de 48 Nord (Ulrich Müller i Siegfried Rössert). Treatre Grec de Montjuic. Barcelona. 1 de julio. Festival Grec 2017.

Esta icónica compañía bajo las ordenes de William Forsythe, está dirigida, desde hace dos años, por el que fue bailarín solista de la compañía, Jacopo Godani, y del que aquí en Barcelona sabíamos por una breve coreografía que realizó para IT Dansa en 1999, titulada Monocroma Oculta y de la que también firmaba la música.

Ahora vuelve a nuestra ciudad al frente de La Dresden Frankfurt Dance Company para presentar un programa formado por tres coreografías suyas, de las cuales él también es el autor de la iluminación y el vestuario. La primera de ellas titulada Metamorphers encuentra su mejor aliado en la violencia y paisajes atmosféricos que recrea la atrayente música del Cuarteto de cuerda número 4 de Béla Bartók, que aquí interpretó en directo el excelente grupo suizo, Kubus Quartet. Ya en esta primera coreografía el espectador se dio cuenta de que el baile de la compañía sigue las directrices dadas por Forsythe, ese baile sin centro, esa distorsión de la danza clásica que, en manos de Godani, alcanza cotas sorprendentes. El movimiento de los bailarines es rápido como un huracán, mientras sus torsos se retuercen como un reptil. Sus cuerpos destilan morbosidad y seducen, aunque no emocionen.

Caudal de movimiento fue la segunda obra de la noche, Echoes from a restless soul, una virtuosa creación para dos parejas. La música de esta coreografía es una composición para piano que Maurice Ravel escribió en 1908 inspirada en la poesía del autor romántico francés, Aloysius Bertrand, la noche del sábado fue interpretada en directo por el excelente pianista, Ruslan Bezbrozh. En esta pieza se pudo apreciar el matemático y enérgico trabajo de puntas de las bailarinas.

La noche terminó con un impactante trabajo coral, Moto perpetuo, interpretado por 16 bailarines y con una fascinante música electrónica del grupo 48Nord (Ulrich Müller y Siegfried Rössert). Un trabajo muy físico con una descomposición de las frases coreográficas deslumbrante en la que volvió a brillar el elenco femenino por su magnífico trabajo de puntas. Otra objeción sería el vestuario de las tres coreografías, muy similar e igual para ambos sexos, a las mujeres las embellece a los hombres le resta masculinidad.