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Andrés Pedreño: “La universidad presencial sobrevivirá a todo”

“La empleabilidad debería ser la prioridad absoluta de la universidad”

Andrés Pedreño, exrector de la Universidad de Alicante. Ampliar foto
Andrés Pedreño, exrector de la Universidad de Alicante.

Andrés Pedreño Muñoz (Cartagena, 1953), el rector que convirtió a la Universidad de Alicante (UA) en un referente tecnológico en el mundo académico, es probablemente uno de los mayores expertos españoles en economía digital. Jubilado desde 2015, el catedrático de Economía Aplicada y Premio 9 d’Octubre 2016 al Mérito Científico preside ahora It&Is Siglo XXI, una especie de laboratorio de ideas que llegó a situarse en el top ten del tráfico de Internet en España. Desde su amplia experiencia y su demostrada clarividencia, disecciona los retos que debe afrontar la universidad en un mundo que cambia “a una velocidad terminal” para garantizar su supervivencia.

En ese contexto de transformaciones, el “gran debate tanto en la izquierda como en la derecha debería estar en la empleabilidad de nuestros estudiantes”, opina Pedreño. “Deberíamos estar obsesionados con ese problema. De qué sirve tener más estudiantes con más becas, con dos grados o con dos másteres, si luego no tienen empleo, tienen que irse fuera a buscarse uno precario o son mileuristas”. La universidad debería responder siendo más competitiva y eficiente, introducir innovaciones y anticiparse a las demandas de las empresas, a sus “necesidades ciertas”. “Ahora, paradójicamente, hay 800.000 vacantes de puestos de trabajo en Europa que no se pueden ocupar por falta de especialistas. Y, al mismo tiempo, hay un problema de paro extraordinario entre los jóvenes universitarios. La empleabilidad. Eso debería ser ahora una prioridad absoluta”, insiste el catedrático.

El paso de Pedreño por el rectorado de la UA (1993-2000) está jalonado de importantes hitos, desde el diseño de un campus moderno y funcional al lanzamiento de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes —la primera de habla hispana— o el parque arqueológico de la Alcudia. Pero dos décadas después, esos logros no logran eclipsar el episodio más recordado de su trayectoria, el duro enfrentamiento que mantuvo con el entonces presidente de la Ge- neralitat, el popular Eduardo Zaplana, cuando éste decidió arrebatar la titulación de Medicina a la Universidad de Alicante (UA) para entregársela a la Universidad Miguel Hernández.

“Yo me limité a ser rector de una universidad que defendía su autonomía y todos los rectores de las universidades españolas nos apoyaron sin reservas”, rememora. Ahora, “visto lo visto”, ese enfrentamiento, que habría evitado “de haber podido”, incluso benefició a la UA porque le empujó a introducir “la tecnología de forma ambiciosa”, a echar mano “de la imaginación” y de las personas, “su auténtico tesoro”, para “hacer más cosas con menos dinero”, señala Pedreño.

La universidad de entonces poco se parece a la de ahora y menos aún a la del futuro. Por eso el modelo “debe reinventarse”. “Hace unos años una universidad local competía más o menos con las universidades de su entorno, hoy día lo hace con las mejores del mundo”, detalla. A través de un MOOC (curso on line masivo y abierto, en sus siglas en inglés) cualquier universidad “puede atender eficientemente a miles de alumnos y a muy bajo coste”. No obstante, la universidad presencial “sobrevivirá a todo”, vaticina, “porque los seres humanos necesitamos el trabajo en equipo, la transmisión emocional de las cosas, la motivación, la aplicación de la teoría a la realidad y al entorno inmediato y el intercambio”.

De cualquier forma, a su juicio, la magnitud de los retos que se dibujan en el horizonte requiere “olvidarse de los viejos tópicos” y buscar “soluciones con una actitud de comprensión”. En educación “debería hablarse siempre por sistema de consenso y de pacto de Estado”, resume. Esas transformaciones han llegado de la mano de la tecnología y la universidad debe adaptarse a ellas. Pedreño sostiene que la provincia de Alicante está registrando “una revolución silenciosa” en el sector de la economía digital con experiencias muy valiosas en Finestrat, Alcoi, Elche, Elda o Alicante.

El modelo de Silicon Valley, “como tal, es irreproducible”, admite, pero Alicante, una ciudad media con gran calidad de vida y un aeropuerto internacional aún infrautilizado, ofrece “ventajas competitivas extraordinarias” para atraer talento en este sector empresarial. “Por supuesto no será lo de Silicon Valley, pero a lo mejor es algo que se le parece”.

Una revolución tecnológica sin vuelta atrás

La economía tradicional, el turismo o la construcción ya no pueden ser el motor del crecimiento. Y ese cambio exige “comprensión y liderazgo políticos”, advierte Andrés Pedreño. La revolución tecnológica no tiene vuelta atrás —“la inteligencia artificial se va a introducir sí o sí”— y es primordial, por ejemplo, contar con especialistas en ciberseguridad. El profesor comenta el ciberataque global con un virus que se ha registrado en los últimos días y se declara atónito ante el hecho de que empresas de la talla de Telefónica o el propio sistema sanitario británico “adolezcan de unas debilidades” en el ámbito de la seguridad informática como las que han demostrado y hayan “pecado de tanta ingenuidad”. “Se me ponen los pelos de punta simplemente de pensar que un banco pudiera tener una vulnerabilidad. Si alguno de nuestros grandes bancos tuviera ahora mismo un ataque con éxito de este tipo, el colapso sería brutal para la economía”, asegura. “La delincuencia informática tiene cada vez mayores y mejores herramientas. Pueden utilizar el big data y la inteligencia artificial para franquear los sistemas más seguros. La tecnología puede servir a la delincuencia pero también para hacer cosas magníficas”, continúa. Algunos consorcios bancarios ya tienen en marcha proyectos sobre critpomoneda y bitcoin, un sistema que Pedreño considera revolucionario, hasta el punto de que su creador, pese a ser anónimo, fue propuesto al Nobel de Economía. “La tecnología está aún por desarrollar. Estamos en la infancia de la capacidad tecnológica de mejorar la vida humana”, concluye el antiguo rector de Alicante.