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COMER Y BEBER

Reinventando Asia

Julio Zhang traslada su "cocina china auténtica" a la calle Zurbano

Julio Zhang, de Soy Kitchen.
Julio Zhang, de Soy Kitchen.

"A mí no me gustan las cartas", dice el chef Julio Zhang desde su nuevo Soy Kitchen. El cocinero de origen pekinés —su nombre es Yong Ping y lo adaptó al castellano como Julio— prefiere poner en la mesa lo que le apetece: "Cocina china auténtica, con sabor, explosiva e impactante". Una interpretación personal de Asia. Y eso es lo que Zhang hacía en el Soy Kitchen original, en la plaza de los Mostenses (donde ahora ha montado la taberna de ramen Lamian), y justamente eso es lo que quiere seguir haciendo en su nueva ubicación (calle de Zurbano, 59; unos 40 euros por persona).

A pesar de que a Zhang le gusta servirte lo que le apetece —muy recomendable abrazar la opción de dejarse guiar por Julio— posee dos menús degustación (45 y 65 euros) así como otro ejecutivo (35 euros; solo a mediodía). En ellos mezcla los sabores asiáticos con toques de cocina española y latinoamericana. En este nuevo local Zhang ha creado dos espacios, ideados por el estudio de interiorismo Lavela: la zona de mesas y una barra, con sendas propuestas para comer o picotear (con tapas a base de baos, tartar o manitas de cerdo). La cocina vista preside y de ahí van saliendo cuidados y divertidos platos como un espectacular tuétano servido en el propio hueso, pulpo con yema ahumada, carrilladas o unos sabrosos dumplings de berberechos. Platos que el propio Zhang explica con mucha gracia, cuando deja el wok y se escapa de la cocina para saludar a los comensales.

Para acompañar todo esto se puede optar por alguna de las botellas de vino que ofrecen o tirar por los cócteles. Álvaro Cañellas (con experiencia en StreetXO o Luzi Bombón) ha sido el responsable de crear una selección de combinados que se pueden maridar con todos y cada uno de los platos. Una opción que le da la puntilla perfecta a una velada en Soy Kitchen.

En tres ideas

Lo mejor... La originalidad de todos sus platos, los sabores, dejarse llevar por Julio y poder charlar con él.

Lo peor... Que alguno lo confunda con el antiguo Soy Kitchen.

Ideal para ir con... Una cita con la que disfrutar hasta el final del maridaje total con los cócteles.