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Barcelona afronta otro verano de récord sin la regulación de terrazas

Collboni y los restauradores buscan un acuerdo para desencallar la ordenanza antes de verano

Una de las terrazas del centro de Barcelona.
Una de las terrazas del centro de Barcelona.

Barcelona se enfrenta a otro verano de récord turístico sin la nueva regulación de las terrazas. La alcaldesa Ada Colau heredó la ordenanza que pactaron CiU y el PP. Una norma restrictiva que tenía que entrar en vigor en 2014 por fases y que puso en pie de guerra al Gremio de Restauración coincidiendo con el estreno del nuevo Ejecutivo. Aseguran que afecta, con pérdida de mesas y empleo, a dos de cada tres establecimientos. El PSC, socio de Colau, ha tomado las riendas de la negociación y busca un acuerdo político para desencallarla antes del verano. Pero la nueva ordenanza no estará lista hasta final de año.

Con la entrada en el Gobierno de Colau de los cuatro concejales socialistas, son Daniel Mòdol, el concejal responsable de Paisaje Urbano; y Jaume Collboni, teniente de alcalde, quienes llevan las negociaciones. De hecho, Collboni se estrenó en junio pasado anunciando un plan de apoyo al sector, que supuso un antes y un después en la áspera relación entre Colau y los restauradores.

El principal conflicto que provoca la ordenanza del mandato pasado son las distancias entre sillas y mesas y las fachadas (1,8 metros de distancia para que puedan pasar las personas con movilidad reducida) o la separación respecto a mobiliario urbano o árboles. Es cuando se aplican estos apartados a rajatabla cuando hay que retirar mesas. Por ello tanto Mòdol como Collboni hablan de un nuevo texto “más flexible”.

En una comparecencia conjunta entre el gremio y los dos concejales socialistas, Collboni celebró la “relación fluida” y aseguró que buscan apoyos políticos para aprobar una nueva ordenanza que sea flexible con las distintas realidades del sector del que subrayó que “genera empleo, es un factor de cohesión en los barrios y un bien básico para preservar el espacio público”.
La idea es alcanzar un pacto —en el que esté el grupo Demòcrata, que ha reconocido que su normativa era demasiado restrictiva— antes del verano. Y que la ordenanza se apruebe antes de finales de año. Mientras, Collboni admite que la ordenanza vigente tiene que cumplirse, pero que este verano lo encararán “inspirados por el espíritu” del clima de entendimiento. El líder municipal del PSC desvinculó la negociación de la ordenaza de la posibilidad de subir las tasas por las terrazas.

El Gremio, por su parte, celebra “el nuevo escenario tras dos años de conflicto”, en palabras de su director general, Roger Pallarols. Invertirán todos sus esfuerzos en la nueva ordenanza, y ya no participan en la Mesa Técnica de la vigente. “El sector está atemorizado ante otra temporada sin respuestas”, dijo.

Pallarols también advirtió de que estudian llevar a los tribunales las 13 ordenaciones singulares de plazas de Ciutat Vella que ha aprobado el distrito. “No tienen consenso”, afirmó, aunque la concejal Gala Pin asegura que los restauradores han participado en estas normativas que en algunos casos suponen la pérdida de mesas pero en otros el aumento.

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