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Aena reforma un ala de la T1 de El Prat para recibir más aviones grandes

Las obras, aún por licitar, modificarán la zona destinada a vuelos regionales

Terminal T1 del aeropuerto de Barcelona.
Terminal T1 del aeropuerto de Barcelona.

A El Prat le espera un otoño de obras. Los buenos resultados de tráfico del aeropuerto barcelonés (44 millones de pasajeros el año pasado, un tercio más que hace una década) auguran un incremento en los vuelos operados por aviones más grandes y de ahí que Aena quiera tener la infraestructura a punto. En los próximos meses saldrá a concurso la remodelación del ala de la T1 que actualmente utilizan los vuelos regionales para poder acomodar allí aeronaves de gran envergadura como Boeing 777 o Airbus A380. El operador aeroportuario prevé tener las obras listas antes de que termine el año.

Air Nostrum es por ahora el única compañía aérea que utiliza el ala C del edificio diseñado por Ricardo Bofill, ubicada en la zona más cercana a la playa. Desde allí se operan vuelos a Valencia, Badajoz y León, todos con aviones pequeños —Bombardier CRJ900— y con un total de 14 frecuencias semanales, explican fuentes de la aerolínea. De ahí que Aena busque sacarle mayor provecho a esta zona del aeropuerto “en función del cambio de tendencia en el tráfico”, explican fuentes de la gestión de la infraestructura. El espacio para los para los vuelos regionales se mantendrá pero en un espacio más acorde a su dimensión.

Las obras de mejora constarán de dos fases. En la primera, se tiene que adecuar la plataforma con la señalización y los servicios de la pista necesarios para la operación de aeronaves más grandes. En la segunda, se instalarán los fingers y se harán otras modificaciones físicas para permitir el acceso a los aviones de mayor envergadura.

Aena espera comenzar las obras el próximo octubre si bien aún se está preparando el pliego del concurso de la licitación, que será sufragada con fondos del operador aeroportuario. Aún no ha trascendido a cuánto ascenderá la inversión ni en cuánto podría aumentar la capacidad de la infraestructura.

En los planes de El Prat también está pendiente la construcción de una terminal satélite que aún no tiene fecha ni presupuesto. La preparación para aviones más grandes permitiría al aeropuerto, por un lado, reordenar las disposición de las compañías que ya prestan servicio y prepararse para la ampliación de rutas y la llegada de nuevas aerolíneas.

Desde Aena reivindican el gran margen de crecimiento que aún le queda a El Prat a pesar del incremento de tráfico en los últimos años, aupado por el éxito turístico de la capital catalana. El aeropuerto puede soportar 90 operaciones por hora y ahora ejecuta 68. Otras voces, como los controladores aéreos, alertan de la saturación en el servicio y de la falta de medios para permitir ese crecimiento sostenido. Las críticas se centran en la falta de personal y en las restricciones de pistas motivada en parte por el impacto acústico sobre algunas urbanizaciones en Castelldefels y Gavà.

La dirección del aeropuerto tiene sus ojos puestos en Asia, un mercado que considera que tiene mucho futuro y de donde podrían venir las aeronaves de gran envergadura. Los esfuerzos en atraer nuevos vuelos se centran allí. Emirates, por ejemplo, hizo una gran apuesta por el aeropuerto barcelonés al ofrecer desde mayo del año pasado dos vuelos diarios desde El Prat a Dubai con su A380, el avión comercial más grande del mundo. En total ofrece 2.068 asientos diarios.

Colateralmente, los anuncios de crecimiento de compañías low cost transatlántico que comenzarán a operar desde Barcelona este verano, como Norwegian o Level, también influirán en la configuración del aeropuerto.